Son niñas, no madres: el caso de Deisy expone que la maternidad forzada persiste en México incluso en menores de edad

En México, la maternidad es alentada como parte de los roles de género, aún cuando se trata de una niña de 10 años y el proceso de dar a luz represente un gran riesgo para su vida. 

El caso de Deysi 

A tan solo 10 años, Deysi “N” se estaba preparando para dar a luz en el Hospital de la Mujer de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, de donde es originaria. Fue presentada por un hombre, cuya identidad aún no ha sido revelada, pero que ronda por los 18 años y se hacía llamar como su esposo. 

Según reportes médicos, se detectaron complicaciones extremas durante el parto y daños severos debido a que el cuerpo de Deisy no contaba con el desarrollo físico necesario para gestar.  Aunque el recién nacido sobrevivió al procedimiento, tanto él como Deisy, permanecen bajo observación médica estricta en el Hospital de las Culturas. 

Hasta el momento, Deisy presenta aplastamiento de la vejiga y la uretra, así como lesiones en otros tejidos internos. No pesa más de 40 kilos y mide alrededor de 1.20 cm, por lo que las condiciones para dar a la luz no son las más adecuadas, pero aún así fue obligada a hacerlo.

De acuerdo con las autoridades, el caso de Deisy no había sido reportado por ninguno de los médicos o familiares. Fue hasta este fin de semana que un trabajador social del Hospital de las Culturas decidió denunciarlo como un caso de embarazo infantil ante la Fiscalía General del Estado. Después de ello, el supuesto esposo desapareció.

Sobre el embarazo infantil en México

El embarazo infantil o adolescente es aquel que ocurre entre los 10 y 19 años de edad. La mayoría de ellos no son planeados, y en la mayoría de casos en menores de 15 años, está vinculado con violencia sexual. 

La Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), vigente desde 2016, es la principal estrategia para atender este problema en el país. Sin embargo, no cuenta con presupuesto para su implementación para cada entidad federativa. 

Además, no existen estrategias de información y difusión permanentes sobre educación sexual integral dirigidas a la población adolescente, ni un programa de estudios que incorpore la educación sexual integral en la educación básica. Esto solo provoca que el acceso a la diversidad de métodos anticonceptivos sea casi imposible para niñas y adolescentes, especialmente en poblaciones rurales. 

En Chiapas, de donde Deisy es originaria, los nacimientos de las madres entre 10 a 19 años se encuentra por arriba del promedio nacional, siendo la entidad federativa con la tasa de fecundidad global más alta del país. 

De acuerdo al informe Acceso a servicios de planificación familiar durante la pandemia por COVID-19 en adolescentes embarazadas en México de Observatorio de Mortalidad Materna en México, la necesidad insatisfecha (NIA) de la disponibilidad y acceso a métodos anticonceptivos asciende a 16.3% en Chiapas, mientras que a nivel nacional se encuentra en un 11.1%.

 

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