Mujeres de letras oscuras


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La literatura nebulosa está entretejida en los telares de escritoras de mirada aguda y poderosa, que desvelan los oscuros caminos que dan vida al alma humana: en tiempos tan oscilatorios como vivimos, las letras que se mueven entre la frontera del miedo, las “extrañezas” de la vida diaria o el franco terror pueden ser un escape y un espejo para entender que los lectores somos criaturas masoquistas.

En los últimos años, estos caminos donde la narrativa se pinta de inquietante púrpura o de tenebrosos colores ocres, los encabezan creadoras que no temen mostrarnos historias que nos dan sinceros escalofríos y nos motivan a reflexionar sobre qué tipo de monstruos no nos dejan dormir en la noche.
Caemos en cuenta que estas narradoras sólo nos dicen que lo que más miedo nos provoca, es lo más cotidiano y más común en nuestras vida: tan cercanos como el virus que nos mantiene esbozados con cubrebocas, desde hace semanas, o aquellos que violentan la naturaleza femenina en nombre del “amor” o el “matrimonio”, en actos de barbarie misógina.

Encabeza nuestra selección de escritoras que nos relatan el horror y lo sobrenatural que habita, escondido, en la naturalidad de vívir, la escritora Mariana Enríquez, nacida en la capital de Argentina en 1973, y que con su más reciente novela “Nuestra Parte de Noche”, editada en Anagrama, se hizo acreedora del Premio Herralde de Novela, en 2019, al relatar una perturbadora historia sobre la naturaleza del mal en las últimas décadas de historia en su país.


En su poderosa narración, la Oscuridad es un dios que puede ser convocado por unos pocos elegidos y una secta de millonarios megalomaniacos y políticos corruptos, que se hacen llamar La Orden, se encargan de rastrear a personas que nazcan con la sensibilidad de atraer, por al menos unos minutos, la ferocidad de esta entidad, para dominarla y satisfacer sus más bajas pasiones y obtener la vida eterna, a cambio de carne de la víctimas empobrecidas, que sufren mutilaciones crueles al contacto de este espíritu salvaje.

A principios de los años 60, La Orden encuentran en un joven llamado Juan Peterson, de familia all borde de la miseria y enfermo del corazón, un auténtico médium para ser vocero de esta oscura niebla que es la voz de la maldad universal y que, de manera magistral, Mariana Enríquez tomará como hilo conductor para narrar su odisea por escapar de este destino y el de su propio hijo, Gaspar, años después: en esta huida a la redención, sucede la dictadura argentina, que se susurra como un poder emanado de la misma Oscuridad, ritos a la Santa Muerte, el calor de la selva y el frío de Londres, aderezado con mucho dinero de por medio y hasta la aparición del mismo David Bowie, en los inicios de su carrera musical, en un libro que se ha convertido en uno de los acontecimientos literarios de los días de la pandemia, en toda hispanoamérica.

Años atrás, la también escritora argentina Samantha Schweblin había presentado, en la oaxaqueña editorial Almadía, su aclamada “Distancia de Rescate”, una novela corta sobre la carrera contra lo desconocido de una madre por salvar a su hija de la infecciosa “amistad” con un compañero de juegos llamado David, fachada ominosa de lo sobrenatural; pero es hasta su exploración de los peligros que conlleva la tecnología en su extraordinaria “Kentukis”, publicada, también como “Nuestra Parte de Noche” en 2019, por Random House Mondadori, que nos despliega todas sus herramientas narrativas para advertirnos que la neblina de lo bizarro habita en los objetos que adoptamos para ser “modernos”.

En su novela, la Schweblin nos muestra que en las casas de media humanidad se han colado muñecos de felpa que, manejados por seres humanos, comunes y corrientes, se convierten en “mascotas” para quienes desean abrir su intimidad a un “kentuki”, tal como lo hacemos con naturalidad, a través de los teléfonos, a las redes sociales.

Está de más contar que esas inocentes “mascotas” se vuelven un atisbo de inquietud para quienes las poseen, pues en sus miradas de cristal se esconden malsanas intenciones que atraen adicción y rechazo, a partes iguales.

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Para quienes les gustan los cuentos que provoquen desconcierto y sobresalto, nada mejor que la colección de narraciones que la editorial Alfaguara publicó en 2016 de la eternamente nominada al Premio Noble, Joyce Carol Oates, en el libro “Mágico, Sombrío, Impenetrable”, que desde su título nos advierte el tono de sus relatos, publicados originalmente en revistas como The New Yorker y Harper’s, y que exploran, una y otra vez, la naturaleza ilusoria de una realidad que nos pintan como “segura” y “confortable”, desde pequeños, pero que esconde toda clase de vueltas de tuercas para enseñarnos que sus entrañas están hechas de miedos agazapados y situaciones funestas y desconcertantes.

Joyce Carol Oates es heredera de un sentido surrealista, para insertar en el “american way of life”, anuncios de tormenta y asombro en sus relatos “Mastín”, “Se Ha Muerto Stephanos” y “Parricidio”, alguno de los cuentos más sobresalientes editados en esta colección.

Así, para los amantes de las letras con aires góticos, de claras metáforas desconcertantes y repletas de seres oscurecidos por las sombras de la cotidianidad, el panorama literario les ofrece el trabajo de escritoras de pulso fime, que cuentan sobre miserias terrenales y abismos interiores.
No podrán resistirse a esta invitación.


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