Tomas Runsten explotó sexualmente a su esposa con más de 250 hombres y lo grabó todo. Hoy enfrenta una sentencia de solo cuatro años y cinco meses
En el norte de Suecia, el tribunal de Ångermanland ha condenado a cuatro años y cinco meses de prisión a un hombre de 61 años identificado como Tomas Runsten, que incitaba y manipulaba a su esposa para practicar sexo por dinero, mientras utilizaba un sistema de cámaras ocultas para grabar los abusos.
¿Qué evidencias se encontraron?
Fueron 19,635 archivos de video grabados y almacenados ilegalmente lo que se encontró en el archivo personal de Runstein. A través de 11 cámaras de seguridad ocultas, el agresor grababa los actos sexuales para su retransmisión en línea, así como anuncios y la gestión de contactos con los compradores de servicios sexuales para captar más clientes.
Los hechos comenzaron entre agosto de 2022 y principios de 2023, cuando la víctima era su pareja sentimental, antes de convertirse en su esposa. Comenzó por la iniciativa directa del propio Tomas Runsten, aprovechándose de la situación vulnerable en la que se encontraba su pareja, con fuerte dependencia a las drogas y con un historial de maltrato.
Este ciclo de explotación sexual se prolongó de forma continua durante aproximadamente tres años, hasta que la víctima presentó una denuncia en octubre de 2025 durante los trámites de su divorcio.
Condena y otros implicados
Su denuncia permitió a la policía recuperar el material digital y realizar una investigación financiera que culminó en la sentencia por proxenetismo agravado, tentativa de violación, dos delitos de lesiones y seis de amenazas. También deberá pagar 200.000 coronas suecas de indemnización y otras 310.000 de multa por “ganancia ilícita”.
Las autoridades argumentan que en este caso no se pudo demostrar de forma concluyente la falta de consentimiento, por lo que no llega a juzgarlo como delito de violación. Sin embargo, se ha acreditado otras formas de sometimiento para conseguir que la víctima aceptara los encargos sexuales. Aún así se cuestiona la sentencia final, ya que la acusación solicitaba una condena mucho más severa.
En el proceso judicial, un total de 28 hombres también fueron condenados por el delito de compra de servicios sexuales, pero con condenas mucho más leves que las de Runsten. La investigación inicial identificó aproximadamente a 120 sospechosos, pero la mayoría no pudo ser procesada.
Solo dos hombres recibieron sentencias de cárcel efectiva, cumpliendo una pena de un mes en prisión, uno fue sentenciado a un periodo de libertad vigilada, y los 25 restantes recibieron multas proporcionales a la gravedad de sus actos. Estas sanciones económicas varian entre las 2,000 y las 21,000 coronas suecas.
Cabe destacar que, bajo la Ley de Prostitución de Suecia, la legislación se enfoca en penalizar exclusivamente al comprador de sexo, considerándolo el motor de la explotación, mientras que la persona que vende el servicio es tratada como víctima y no recibe sanción penal.