Remontar como estilo de vida


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El privilegio de vivir en esta época y ser aficionado al deporte es comparable con cualquier otro privilegio, como vivir en la etapa de oro del cine, en los tiempos de Picasso o de Da Vinci.

Ser aficionado al deporte en esta época de las remontadas puede transformarse el estilo de vida. Porque lo lógico en la vida es que cuando vas perdiendo, pierdas y cuando vas ganando, ganes. En el deporte esa lógica no existe. Lo contrario es factor de inspiración.

La jornada puede terminar con pequeñas victorias.


En el argot de Facebook se rumora que toda la cadena de victorias imposibles la desencadenó Di Caprio al ganar el Oscar. Sin embargo, hay una explicación menos sosa al respecto. El deporte manda un mensaje: remontar es un estilo de vida.

Y así sucede todos nuestros días, cuando a pesar de la adversidad cotidiana que significa ir perdiendo en contra de lo que sucede a nuestro alrededor, la jornada puede terminar con pequeñas victorias.

Los Cavs

Nadie se imaginaba que después de tres victorias de Golden State, con un Stephen Curry imparable, una temporada perfecta y con todo a favor, los Cavs de LeBron James, motivados porque James regresó a Cleveland como el hijo pródigo para otorgar un campeonato a su ciudad natal, podrían remontar y ganar 4 juegos a tres en la arena de los Warriors.

El último minuto de juego estuvo lleno de emociones inverosímiles sobre el destino de esta final, cuando Curry lideraba al equipo en el 3-1, era inminente que en Cleveland o en la casa de Golden State la cuarta victoria caería, pero no lo hizo. Y fue más inverosímil porque James no hizo la jugada de la final, sino Irving, quien a pocos segundos puso una distancia entre la remontada y la derrota más grande, que es la del segundo lugar.

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Los Cubs

La adrenalina que causa 108 años sin ser campeón y estar en frente de la posibilidad de hacerlo debe ser incontrolable. Debe causar nauseas, debe poner las piernas a temblar, y así parecía que el gigante perdedor de los Cachorros estaba destinado a hacerlo de nueva cuenta. La seria la perdía tres a cero, contra los Indios de Cleveland. Que después de ver triunfar a los Cavs en basquetbol soñaban, también, con un anhelado triunfo.

Ambos tenían condiciones contrarias para permanecer tranquilos frente al plato. Los cachorros no solamente remontaron y ganaron la serie mundial 4 a 3. Demostraron que la perfección del deporte está en la emoción: nada movía más a los beisbolistas en el último juego que coronarse campeón. Los aficionados alrededor del mundo veían historia. Los cachorros dieron una lección de heroísmo y los héroes que nuestra vida necesita se quedaron descritos en la lomita de un estadio de béisbol. Nunca hubo desesperación, nunca hubo tristeza completa y el último juego fue un ir y venir de emociones que no tuvo cabida en el tiempo regular de un juego de béisbol.

Nadie quería que esta hazaña terminara, ni los mismos jugadores querían creer la posibilidad de remontar un tres a cero y mucho menos embestidos en la casaca de los cachorros. Fácil hubiera sido hacerlo en la de los Yankees o los Dodgers. En entradas extras, la hazaña se contó.

El video de la reacción en el último juego habla por sí solo. Los aficionados nos identificamos con el deporte, porque queremos de vez en cuando una victoria, porque la vida diaria merece una celebración, aunque las derrotas abunden, aunque las posibilidades de sentir el triunfo sean mínimas.

Pats

La remontada de los Pats destruyó las ilusiones de todos los David que buscaban vencer a los golliats. Los Patriotas de Nueva Inglaterra de Brady son quizá la mejor franquicia de todos los tiempos de fútbol americano, pero se vio sorprendida por los irreverentes Falcons y la no tan joven revelación Matt Ryan.

El juego era más difícil perderlo para los Falcons, pero para las remontadas como personaje protagonista nada es imposible. El actor que revolucionó el juego fue Edelman, que inspiró a todos los que se ven vencidos a no perder la concentración ni un segundo, y así se catapultó al Súper Bowl.

https://www.youtube.com/watch?v=4SiUNdkIwzQ

Brady levantó el Vince Lombardi y fue el jugador más valioso. Las remontadas a veces no son justas ni con el vencedor: Edelman se quedó flotando en el aire, como el balón que faltando unos segundos se aferró a flotar más tiempo para dormirse en las palmas del receptor de los Pats, que no recibió el premio.

Barcelona

Si no hubiera ocurrido lo de los Cavs, lo de los Pats o lo de los Cubs, no se explicaría lo del Barcelona, que en contra de absolutamente todos los pronósticos remontó un 4-0 en contra para imponerse 6-5 en el marcador global y calificar a cuartos de final de la UEFA Champions League.

Messi dejó de ser pecho frío -sin ser espectacular- y fue captado en la foto más compartida de todos los tiempos. No se puede minimizar la hazaña blaugrana a dos o tres errores arbitrales: el deporte fue justo, le dio la remontada al que no estaba acostumbrado a ese estilo de vida, pero que quiso hacerlo. Le dio la derrota al que quiso perder.

Messi y Barcelona demostraron la aberración por la derrota y el PSG el miedo a la victoria. El deporte inspiró así a miles a vivir con la remontada como estilo de vida, porque cada día, en cada una de nuestras vidas, remontar es más gozoso que resignarse.


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