Panorama de las OSC en México

Uno de los aspectos primordiales para la consolidación de un régimen democrático en un país, es la fortaleza de su sociedad civil. Hoy en día, la participación de la sociedad en la toma de decisiones es de gran importancia para incluir a sectores antes excluidos de la población y legitimar una forma de gobierno basada en el diálogo y el consenso. Una de las principales formas en las cuales la sociedad civil se organiza son las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Las funciones fundamentales de las OSC en una democracia son la de fungir como mecanismos de vigilancia y contrapeso ante las acciones de gobierno. Además, este tipo de organizaciones conforman los canales de participación por los cuales sectores marginados pueden hacer escuchar su voz tanto en la sociedad como en el gobierno. Por lo tanto, un buen parámetro para medir la fortaleza de la sociedad civil- y de una democracia- en un país es la cantidad de OSC que operan en su sociedad.

De acuerdo con cifras de la Secretaria de Gobernación, en México existen actualmente 20,555 Organizaciones de la Sociedad Civil. Esto no quiere decir que estas sean las únicas organizaciones trabajando en el país sino las que cuentan con un registro y son reconocidas por el Estado mexicano. En México existe la Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas por Organizaciones de la Sociedad Civil, la cual busca fomentar o apoyar el surgimiento y consolidación de las OSC. Entre los estímulos otorgados por el gobierno mexicano se encuentran cursos o capacitaciones sobre distintos temas como los derechos de la mujer o el acceso a la información. Estos cursos son brindados por las dependencias gubernamentales que dominan estos temas como el INAI o INMUJERES. Por otra parte, el Estado también regula a los grupos privados nacionales e internacionales que donan dinero a las OSC.

Las entidades federativas con el mayor número de OSC registradas son:

  • Distrito Federal – 4,225
  • Estado de México – 1,887
  • Veracruz – 1,373
  • Oaxaca – 1,212
  • Chiapas – 846

Esta concentración de OSC en algunos estados depende en gran parte por la cercanía a los principales poderes de la unión así como a los estados con problemas más grandes en materia de pobreza y derechos humanos. En el caso del Distrito Federal, la presencia de OSC viene de la necesidad de influenciar la toma de decisiones de quienes tienen mayor poder político y económico. Tomando en cuenta que en la capital de la república se encuentran los tres poderes de la unión, así como todas las secretarias del poder ejecutivo, no es difícil de entender el agrupamiento de las OCS en el Distrito Federal. En los cuatro estados restantes, el Estado de México, por ejemplo, es la entidad de la república con mayor número de habitantes por lo que hace muy atractiva las labores de la OSC en ese estado. Además, si tomamos en cuenta los problemas de pobreza e inseguridad (especialmente a las mujeres), que hoy en día presenta el Estado de México, no es difícil imaginar porque las OSC deciden trabajar en este lugar. En Veracruz, Oaxaca y Chiapas se da algo similar. A pesar de no ser de los estados con mayor población, si son entidades con altos niveles de pobreza, inseguridad y con un alta tasa de violaciones a los derechos humanos.

Por el contrario, los estados del país que menos OSC registran son:

  • Nayarit – 224
  • Zacatecas – 223
  • Colima – 186
  • Campeche – 145
  • Baja California Sur – 139

A pesar de que el gobierno mexicano promueve el surgimiento y consolidación de las OSC, si nos comparamos a nivel mundial nuestra sociedad civil carece de mayor poder de organización e influencia en la toma de decisiones. Por ejemplo, en 2012 el gobierno de Estados Unidos tenía registrado 1.5 millones de OSC, la India 2 millones y Rusia  277,000 organizaciones de este tipo. Si bien los tres países mencionados tienen grandes problemas en sus sociedades, al menos existe una red más grande de organizaciones manejadas por miembros de la sociedad civil para exigir cambios a sus gobiernos. Un bloque mayor de OSC genera un incentivo importante a los políticos de estos países para actuar de manera eficiente y privilegiando los derechos humanos.

México ha avanzado mucho en materia de democracia y apertura política y social. Sin embargo, la impunidad en casos como los de Ayotzinapa, la casa blanca, la fuga del chapo, etc. son ejemplos de cómo aún no existe una sociedad civil consolidada y fuerte que logre poner a los políticos en contra de las cuerdas o tras las rejas. Si bien con el caso de la legalización del cannabis ha sido un gran paso para las OSC en el país, es necesario que el gobierno estimule y fomente aún más la existencia de estas organizaciones para poder consolidar nuestro sistema democrático.

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