Guardia Nacional estaría bajo mando civil…con entrenamiento por militares

En Tercera Vía con anterioridad hemos hablado del debate alrededor de la presencia del ejército en las calles, siendo un tema que debe tratarse con cuidado y no por un prejuicio o desconfianza de los integrantes de las fuerzas armadas sino simplemente porque soldados -por poner un ejemplo- no tienen una formación de policía civil

Ahora, mientras hoy vivimos una polémica con el tema de la Guardia Nacional en el actual gobierno federal, venimos de otra discusión que abarcó gran parte de 2017 y 2018: la Ley de Seguridad Interior (promovida por parte del PAN, PRI e incluso Morena con aliados), que pretendía normalizar la presencia del Ejército en las calles. Al final, el gobierno emanado de Morena no rompió con la tendencia en seguridad establecida desde el sexenio de Calderón y en lugar de profesionalizar policía civil, se pretende integrar la Guardia Nacional con 1) integrantes de las fuerzas armadas, 2) nuevos reclutas, que serán entrenados por militares.

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Al final, se habla de que habría un mando civil. Es decir, alguien no-militar estaría dando órdenes a militares y personal entrenado por estos mismos.

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Con todo este contexto, el ciclo noticioso con el que finaliza esta semana tiene varios símbolos interesantes:

  • Se presentó el documental Hasta los dientes, un trabajo audiovisual que pone rostro a ton solo dos de los miles de asesinados en medio de la guerra con el crimen organizado.
  • El documental habla sobre dos estudiantes que fueron asesinados por elementos de las fuerzas armadas en el estacionamiento de un campus del ITESM, hecho que fue encubierto al nivel de que el reporte oficial daba trato de criminales para los difuntos.
  • Ante lo frío de las impactantes cifras, son relevantes las historias con nombre y apellido para comprender el horror que ha significado el enfrentamiento de fuerzas armadas y crimen organizado.
  • Si bien activistas y periodistas han alzado la voz, es relevante que figuras que llegan a una audiencia más amplia (y que tal vez no voltea a ver estos temas) alcen la voz para manifestarse del lado correcto de la historia. Eso pasó con Diego Luna, actor mexicano que vive un momento internacional enorme por su rol en una precuela de Star Wars y su estelar reciente en Narcos, quien declaró públicamente su decepción por la Guardia Nacional en el marco de la presentación de Hasta los Dientes en el recinto legislativo.
  • Aunque en redes sociales ha sido criticado por no ser un experto del tema de seguridad {hecho que él mismo refirió), Luna dejó clara una opinión certera pero impopular: el presidente López Obrador está traicionado lo dicho en campaña (junto a su larga precampaña informal) al no regresar el ejército a los cuarteles.
  • Luna no es la primer figura pública, pero sí alguien con una gran influencia ante las audiencias, en cuestionar esta constante del gobierno de AMLO: cambiar de opinión o contradecir lo dicho antes de ganar con los cantados 30 millones de votos. Por ejemplo, el tema de los gasolinazos y su continuidad en el nuevo sexenio.
  • Por no ser un porrista de la 4T, el mexicano está teniendo el tratamiento usual en redes sociales por parte de algunos usuarios: memes, falacias y argumentos para descalificarlo.

Para rematar el debate, leemos en Animal Político que el titular de Seguridad Pública (Alfonso Durazo) planteó que la Guardia Nacional quede bajo el mando civil de su dependencia y no dependiente de la Sedena, luego de los primeros cinco años:

Básicamente, dijo, se trata de mantener la propuesta de la Guardia Nacional que en lugar de estar adscrita directamente a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) lo estaría a la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana.

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Precisó que el mando será civil, pero la disciplina, la capacitación, la doctrina, los ascensos y las prestaciones serán de tipo militar de forma permanente

La propuesta era que la reforma para crear la Guardia expresamente señale que el mando recaerá en la Secretaría de Seguridad Pública. No obstante se crearía un régimen transitorio (en los artículos transitorios) donde se establezca que en los primeros cinco años de su operación la Guardia queda adscrita a la Secretaría de la Defensa Nacional.

O lo que es lo mismo: el entrenamiento de cada individuo de la Guardia todavía dependerá de militares y los primeros cinco años estarán con la supervisión de la Sedena.

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