Una conversación con Mónica Maristain: El periodismo, un oficio que está en crisis

Ejercer el periodismo otorga la virtud de encontrar voces que ilustran los caminos.

Conversar es aprender. Observar siempre es necesario cuando se desea convertirse en enlace de otros pensamientos, otras maneras de vivir la realidad, entre uno que toma nota, y los lectores.

Mónica Maristain ejerce el oficio de informar, conversar, describir. Retrata con palabras, desde una entrevista que luego ha de armar con su ya definido estilo. También da talleres, de periodismo, compartir lo aprendido en aras de salpicar el conocimiento, y si se logra darle vuelta de tuerca al convencionalismo, estará feliz de contenta, sugiere.

Coincidí con Mónica en la librería Rosario Castellanos. Corría octubre y tenía como objetivo entrevistarla para que saber sobre su taller de periodismo cultural que habría de impartir en el contexto de Feria del Libro Hermosillo 2016.

Un mal paso de la salud de Mónica, imposibilitó su visita a la Feria de Hermosillo. Los chavalos inscritos en el taller que impartiría la periodista, (oriunda de Argentina, autora de El hijo de Mister Playa, ese libro que habla de Roberto Bolaño, el escritor chileno), quedan a la espera. Pacientes aguardan la Feria del 2017, para asistir al taller. Ojalá.

Esa mañana de encontrarnos en la librería, el tema esencial vino de inmediato. Conversamos exactamente lo que ahora comparto.

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Mónica, cuéntame de qué va el taller que impartirás en Hermosillo.

Mi larga edad, a pesar de que parezca cortísima, me permite pensar o repensar ciertas fórmulas del periodismo que creo yo que ya están en desuso, y poder hablar, a la gente que se acerca al taller, del periodismo real, del que se practica en la calle, en las redacciones, desde las casas porque ahora se trabaja mucho desde el hogar. Me gusta pensar que será un taller provocador en donde muchas de las cosas que la gente pensaba antes de entrar al taller, se van desmitificando, si logro que cualquiera de esos clichés, un cliché, se derrumbe gracias al taller me voy a sentir satisfecha, porque quiere decir que el taller humildemente proporcionó una nueva herramienta, una nueva herramienta que antes no se tenía, para hacer frente a un oficio que yo creo está en crisis.

¿Por qué está en crisis el periodismo?

Creo que está en crisis porque las redes sociales y la opinión generalizada, la libre expresión que se agradece y se alaba, a veces crea muchos profesionales de los medios que podían hacer cumplir su viejo sueño que es hacer medios sin periodistas. La historia de nuestro oficio se divide en dos: por un lado los empresarios, y por otro lado los que ejercen el oficio. Los periodistas nunca hemos sido buenos empresarios, no conozco a nadie que haya hecho un producto que haya dado dinero. Y los empresarios desconfían de los periodistas. Creo que es una crisis terminal y al mismo tempo pasajera.

Los periodistas nunca hemos sido buenos empresarios

Me sentiría muy feliz que cualquiera de estas cosas, de las que me apasiona hablar después de treinta años de profesión, quede en las nuevas generaciones, porque esto va a pasar, esta crisis es terminal es tremenda, pero va a pasar y ojalá que cuando pase y vuelvan los buenos periodistas con buenos trabajos, buenos sueldos y buenos medios, se acuerden de un taller donde alguien les dijo y les sirvió para desarrollarlo.

¿Qué elementos deben contener un trabajo para que sea de calidad periodística?

–Hay una cosa que es obvia y que es leer y leer, y está puesta en juicio hoy entre los jóvenes. Cuando yo encuentro un periodista que me dice no leo porque no tengo tiempo, sinceramente pienso que no tiene futuro en este asunto. Desde la simple y a la mejor obvia actividad que consiste en escribir un diario, por ejemplo, hasta leer dos o tres libros por semana, son cosas básicas para el desarrollo del oficio, no existen otras cosas, es como cuando a un zapatero le preguntas cómo se hace un botín, él te dice: se cose así, se pasan los cordones por acá. El periodismo no es misterioso, al periodismo lo han hecho misterioso todas las personas que han querido hablar del periodismo y modificarlo a su antojo y gusto, y creo que también las escuelas de periodismo han hecho mucho daño a un oficio que se aprende haciéndolo, como el cine, como los zapatos.

¿Cuál es tu actitud previo a una entrevista?

–Para empezar me visto y me peino lo mejor posible, porque creo que mi imagen ante el entrevistado debe ser neutra, prolija, no debe llamar la atención, ciertos códigos de vestimenta que parecen tontos pero que para mí son importantes. Sobre todo la curiosidad, nunca pensar que lo que tú piensas previamente del entrevistado, importa. Importa lo que piensas después, lo importante es lo que lograste sacarle al entrevistado.

Háblame de SINEMBARGO, ¿cómo te sientes trabajando allí?

Yo digo que SINEMBARGO es el mejor trabajo del mundo, y me siento feliz, después de haber pasado mucho tiempo de carrera profesional, de haber pasado como editora de periódicos, de revistas, por haber trabajado mucho en agencias internacionales de noticias, me siento muy feliz de tener el trabajo que tengo, que consiste en dirigir un suplemento literario, que consiste en hacer notas de cultura, entretenimiento, literatura, cine, música, y creo que es fruto de haber trabajado mucho.

Para ser buen periodista debes empezar por la fuente que no te gusta, por la que menos conozcas. Yo hice todo mi desarrollo profesional al iniciarme en el deporte, cubrí Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, precisamente porque era una materia en la cual desconocía todo.

De mayor empecé a especializarme en la fuente de cultura y espectáculos, mi pasión primera es la música, luego la literatura, y bueno, ahora que ya soy grande, disfruto de todo el periodismo.

¿Qué te significa vivir en México?

México representa para mí el desarrollo de mi profesión en lo más alto, creo que tiene qué ver mi condición de extranjera, de haber llegado en el dos mil, cuando esto era una fiesta democrática, era el lugar en el mundo en el que tenías qué estar, o se terminaba el mundo o empezaba, y esto era una fiesta. Llegar a México, esta ciudad fascinante, representó volver a ser adolescente, yo llegué de treintaipico, era joven pero no tanto, y significaba volver a ser adolescente en la profesión, porque caminabas y tenías una entrevista con Manu Chao, otra con Café Tacvba, empezaban los conciertos al aire libre, me hice amiga de muchísimos músicos de ese momento, me hice amiga de muchos escritores, de muchos cineastas, conocí a Juan Villoro, y comencé a formar lo que yo digo mi propia tribu que es esa con la que comparto intereses, no se trata de una familia sustituta, pero es con la que comparto intereses, por eso para mí fue tan fuerte la muerte de Ignacio Padilla, porque crecí con él, compartimos generaciones y es como si se hubiera muerto uno de los míos.

Llegar a México, esta ciudad fascinante, representó volver a ser adolescente
México es hoy un lugar difícil de estar, es como si esa felicidad inicial, esa comodidad de cuando todo cambiaba para bien, ahora nos la están cobrando, no solamente a los extranjeros sino a todos los que vivimos aquí. Me cuesta pensar vivir en otro lugar, porque la ciudad de México es una ciudad fascinante que te hace sentir joven todos los días porque te exige juventud permanente, pero yo ya no soy joven, entonces tengo que pensar muy bien adónde voy a ir, pero de todas maneras a pesar de la violencia reinante, de la inseguridad que nos rodean, hay muchísimas razones para seguir estando aquí, y todas ellas tienen qué ver con lo profesional, entre ellas la idea de ir a dar un curso a un lugar que nunca conocí, me decían Hermosillo, y yo decía Saltillo, porque me sonaba igual. Todo eso tiene México, es un lugar donde hay muchísima gente, y entre esa muchísima gente puede haber alguien que le interese lo que tú haces.

¿Gustavo Cerati?

Me gustaba Gustavo, amaba a Gustavo, lo conocí en la época de su música en solitario y de hecho le hice la última entrevista antes del coma fatal, dos mil diez, con su disco Fuerza natural, y es una figura importante del rock, en Argentina, aunque para mí no es el más importante, para mí el más importante es Luis Alberto Spineta, quien también se murió y ha sido casi una pérdida personal. Sigue siendo Charly García un maestro, Fito Paez, por supuesto que lamentamos y nos hace falta Gustavo, siempre, pero nos hace falta mucha gente.

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