Tomar el mundo para cambiar el poder

En su libro Cambiar al mundo sin tomar el poder, John Holloway postula la tesis de que la realidad es estática y no dialéctica, y por lo tanto resulta absurdo tratar de cambiar el mundo a través de la toma del poder estatal. Ante esto, él propone la resistencia (física y mental) como práctica política a través de la cual se construya una ausencia de poder que propicie formas de organización más justas y equitativas.

Esta misma tesis, a pesar del levantamiento en armas, ha sido la base sobre la cual se ha fincado la estrategia política del EZLN; ellos, los zapatistas, habían decidido limitar su campo de acción a Chiapas y rechazar tajantemente la participación en la política institucional, incluso en 2006 emprendieron La Otra Campaña, un movimiento nacional que qué buscaba incentivar la participación popular al margen del proceso electoral de ese año y que cuestionaba a los aspirantes a la presidencia.

Los debates entorno a esta iniciativa zapatista suscitó diversas controversias incluso en el seno de la izquierda. La Otra Campaña, fue considerada por muchos como una estrategia nacida para debilitar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador y permitir el triunfo de Felipe Calderón.

Estos debates, reaparecen ahora que el EZLN deja atrás su negativa a participar en la política institucional y ha decidido buscar una candidatura independiente. Hay ya quienes aseguran que nuevamente los zapatistas están colaborando en una estrategia para debilitar a la izquierda y permitir que el PAN, ahora personalizado en mujer, regrese a Los Pinos.

Sobre esto, quizá nunca se tenga certeza y hacer alguna afirmación sea solo transitar en la especulación. Considero que el debate no debe centrarse en si es o no una estrategia más orquestada por la “mafia del poder”, como algunos opinadores profesionales han asegurado; el debate debe centrarse en las implicaciones positivas que trae una candidatura como esta a la política nacional y sobre todo a la izquierda mexicana.

Tuvieron que pasar más de 20 años para que el EZLN dejara de redimirse de espaldas a la sociedad y ampliará su visión más allá de los límites geográficos de Chiapas, sin embargo el anuncio esta candidatura aparece en un momento necesario para hacer una ruptura con todo aquello que en años pasados dio certeza a la izquierda y que ahora la tiene por demás anquilosada.

Frente a esta candidatura, la izquierda tendrá que construir un relato y un discurso mucho más amplio y más actual, que haga justicia a las luchas actuales: feminismo, los derechos de la comunidad LGBT, el derecho a las ciudades, el empoderamiento de la sociedad civil, los problemas de los pueblos indígenas, etc.  Por otro lado, esta candidatura sacará a los zapatistas urbanos de los congresos de epistemología y los pondrá a militar.

Sea cual sea el resultado de la próxima elección presidencial, esta será un punto de inflexión para todos aquellos que soñamos con tomar el poder para hacer de este un país más justo y más humano.

Franco Cervantes, estudiante de Estudios Políticos y Gobierno en la Universidad de Guadalajara.

@gallocomunista

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