¿Cómo se vive la violencia contra la mujer?

Un especial de Tercera Vía
Ilustración original: Jonathan Gil
Diseño web: Francisco Trejo

La Organización de la Naciones Unidas (ONU) define la violencia en contra de la mujer como “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”. Este tipo de violencia se clasifica para la ONU bajo dos categorías: 1) Violencia de pareja y 2) Violencia Sexual. La primera se refiere al comportamiento de una pareja o expareja sentimental que causa daño físico, sexual, psicológico y las conductas de control. La segunda implica el acto sexual o la tentativa de cometerlo contra la sexualidad de una persona mediante la coacción de otra persona. Esto comprende también lo que comúnmente es llamado como violación que para ONU Mujeres se define como “la penetración, mediante coerción física o de otra índole, de la vagina o el ano con el pene, otra parte del cuerpo o un objeto”.

Hay dos tipos de violencia para la  ONU: 1) De pareja 2) Sexual

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993 buscó ampliar las prácticas relacionadas a la violencia en contra de la mujer para proteger a las mujeres de prácticas más allá de lo sexual y que trasciendan el espacio estrictamente de parejas. Con base en el artículo 2 de la Declaración, la violencia en contra de la mujer implica:

  1. La violencia física, sexual y psicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación.
  2. La violencia física, sexual y sicológica perpetrada dentro de la comunidad en general, inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares, la trata de mujeres y la prostitución forzada.
  3. La violencia física, sexual y sicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra.

La violencia en contra de las mujeres tiene que ser entendida también como un constructo social que se materializa en la cultura de una sociedad. Para Amnistía Internacional esta violencia es producto de una “cultura de discriminación, la cual niega a la mujer los mismos derechos que tiene los hombres y que legitima la apropiación de los cuerpos de las mujeres para satisfacción personal o fines políticos”. La violencia puede estar relacionada también con la discriminación hacia por asuntos de raza, etnicidad, identidad sexual, estatus social, clase y edad. La exclusión de las mujeres por alguno de estos elementos las vulnera y puede desembocar en que sean violentadas dentro de su sociedad.

La comunidad internacional por medio de diversas organizaciones ha creado marcos legales que den a todas las mujeres el respaldo para ejercer y defender sus derechos. Los tres documentos más importantes a nivel internacional que defienden y protegen los derechos de las mujeres son:

1.La Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En el artículo 2 de esta declaración se menciona que “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

2. Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer.

En el artículo 4 de la declaración se sostiene que “La mujer tiene derecho, en condiciones de igualdad, al goce y la protección de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural, civil y de cualquier otra índole. Entre estos derechos figuran: El derecho a la vida, el derecho a la igualdad, el derecho a la libertad y la seguridad de la persona, el derecho a igual protección ante la ley, el derecho a verse libre de todas las formas de discriminación, el derecho al mayor grado de salud física y mental que se pueda alcanzar, el derecho a condiciones de trabajo justas y favorables, el derecho a no ser sometida a tortura, ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”.

3. Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

La convención aprobada en 1979 establece en su artículo 1 que “la discriminación contra la mujer denotará toda distinción, exclusión a restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”.

La violencia puede estar relacionada también con la discriminación hacia por asuntos de raza, etnicidad, identidad sexual, estatus social, clase y edad.

Uno de los resultados que han dejado estos tres documentos es que han puesto a la violencia en contra de las mujeres como una violación directa a los derechos humanos -sí, sabemos que es obvio, pero la violencia machista no lo había entendido así-. Al poner este tipo de violencia a la altura de los derechos humanos el Estado se vuelve responsable de proteger los derechos de las mujeres y castigar e impedir que sus derechos sean objeto de constantes violaciones.

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Los datos

El ámbito en donde las mujeres experimentan mayores niveles de violencia es en las relaciones de pareja.
A pesar de la creación de instancias internacionales en defensa y protección de los derechos de las mujeres, millones de mujeres alrededor del mundo siguen sufriendo de algún tipo de violencia. De acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud, el 35% de las mujeres alrededor del mundo han sufrido violencia de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de sus vidas.  Una de cada tres mujeres en el mundo aún experimenta violencia física o sexual por parte de su pareja.

Las regiones en el mundo en dónde la violencia sexual hacia las mujeres presentan más casos son África y el Sudeste Asiático. En ambas áreas más del 40% de las mujeres ha experimentado algún tipo de violencia sexual en sus vidas. El lugar en donde menos se registran este tipo de ataques es Europa, en donde menos del 30% de las mujeres dice haber sido víctima de violencia sexual. El promedio mundial, sin embargo, sigue siendo alto hasta llegar a más de 30% de mujeres violentadas sexualmente.

La violencia en contra de las mujeres también puede llegar hasta el asesinato. Este tipo de violencia ha sido llamada “feminicidio”. Para el Observatorio Ciudadano Nacional sobre Feminicidio de México, consiste en “el asesinato de mujeres por parte de hombres que las matan por el hecho de ser mujeres: por misoginia y por sexismo de hombres que sienten que son superiores y que tienen derecho de terminar con sus vidas”.

De acuerdo con la organización “Geneva Declaration”, del número total de homicidios en el mundo alrededor del 17% son  mujeres. Muchos de estos casos son manipulados por las autoridades al catalogar este tipo de muertes como accidentes o suicidios ocultando la posible agresión hacia la mujer por el sólo hecho de ser mujeres.

Según el reporte de esta organización intitulado “Femicide: a global problem por The Small Arms Survey” entre 2004 y 2009 más de 66 mil mujeres fueron víctimas de feminicidio anualmente. Con base en datos del estudio denominado “Carga Global de la Violencia Armada 2015, Cada Cuerpo Cuenta”, elaborado por diversas organizaciones de la sociedad civil y auspiciado por la ONU, América Latina es la segunda región en el mundo, después de África, con la tasa de feminicidios más alta del mundo, siendo el lugar en dónde más casos de este tipo se registran en el mundo.

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La violencia en contra de la mujer en México

Nuestro país es el número 23 en el mundo con el mayor número de feminicidios y el 10 en la muerte de mujeres con arma de fuego

En México 4 de cada 10 mujeres ha experimentado algún tipo de violencia en su contra. Los tipos de violencia más comunes hacia la mujer en nuestro país son económica (40.6%), emocional (29.5), sexual (16.8%) y física (13.1%). Los tipos de violencia económica más frecuentes en nuestro país de acuerdo con el reporte “Mujeres violentadas por su pareja en México” del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) son:

  • Le ha reclamado a ella como gasta el dinero.
  • Aunque el esposo tenga dinero ha sido tacaño con los gastos de la casa.
  • La ha amenazado a ella con no dar gasto o no le da.

Además de la violencia económica doméstica, en el país la discriminación laboral hacia las mujeres es alarmante. Según información de la Organización Internacional del Trabajo, una mujer en México gana en promedio 18% menos que los hombres.

Por otra parte, las prácticas más comunes de violencia emocional en contra de las mujeres en México son:

  • Le dejan a la mujer las tareas completas del hogar y la atención de los hijos.
  • Las amenazan con matarlas o con matar a sus hijos.
  • Las encierran y les prohíben salir o que las visiten.

La tasa de feminicidios por arma de fuego es de 3.2 crímenes por cada 100 mil mujeres
Un aspecto relevante de la violencia en contra de las mujeres en México es la frecuencia que se presenta dependiendo de la edad de la mujer. Con base en información del reporte “Panorama de violencia contra las mujeres en México 2011” elaborado por INEGI, las mujeres entre 15 y 29 años tienen mayores probabilidades de sufrir violencia que mujeres adultas. Un 52.4% de las mujeres en este rango de edad dicen haber sido víctimas de algún tipo de violencia por parte de su pareja. Este porcentaje va disminuyendo al paso de los años al llegar a 46% entre mujeres de 30 a 44 años y 38.5% dentro de las mujeres mayor a los 45 años.

Con respecto a los feminicidios, nuestro país es el número 23 en el mundo con el mayor número de feminicidios y el número 10 en la muerte de mujeres con arma de fuego. De acuerdo con el Observatorio Ciudadano Nacional sobre Feminicidio, entre 2012 y 2013 hubo en el país un equivalente a 11 feminicidios todos los días. La tasa de feminicidios por arma de fuego en México es de 3.2 crímenes por cada 100 mil mujeres. Si comparamos esta tasa con la de países como Canadá que tiene una tasa de 0.9 feminicidios, se demuestra lo desfavorable de la situación de las mujeres en nuestro país.

La ciudad más peligrosa en México para las mujeres sigue siendo Ciudad Juárez, con una tasa de feminicidios de 60 por cada 100 mil habitantes.

Un problema que presenta nuestro país es que forma parte de los cinco países junto Honduras, El Salvador, Bahamas y Surinam que han experimentado un aumento en el número de feminicidios entre 2011-2014. Durante ese periodo de tiempo la tasa de feminicidios en el país creció de 2.4 a 3.2. La ciudad más peligrosa en México para las mujeres sigue siendo Ciudad Juárez, con una tasa de feminicidios de 60 por cada 100 mil habitantes. En esta ciudad se tiene un registro de más de 600 feminicidios solamente entre los años de 2009 y 2012, de los cuales la mayoría se realizó en espacios públicos. Por otra parte, los estados del país que más han visto incrementar las tasas de feminicidios son Guerrero, Durango y Nayarit, hasta llegar a una tasa de 14 feminicidios por cada 100 mil mujeres.

Otra ciudad que es catalogada como violenta para las mujeres es la Ciudad de México. De acuerdo con una encuesta elaborada por la compañía YouGov, el antes llamado Distrito Federal es la segunda ciudad en el mundo más peligrosas en viajar en transporte público siendo mujer. De acuerdo con este estudio, 6 de cada 10 mujeres en la ciudad han sufrido algún tipo de acoso físico dentro del transporte público. Esta cifra dobla al número de mujeres que han sido víctima de este tipo de delito en la ciudad de Nueva York. Estas cifras negativas sobre diversas ciudades en México sólo reflejan lo peligroso que el país se ha convertido para las mujeres, tanto nacionales como extranjeras. Por ejemplo, el “International Women´s Travel Center” ubicó a México en 2015 como el segundo país más peligroso para visitar como mujer solamente después de la India, superando a países como Kenia, Egipto, Turquía y Arabia Saudita.

Otra ciudad que es catalogada como violenta para las mujeres es la Ciudad de México.
De acuerdo con una encuesta elaborada por la compañía YouGov, el antes llamado Distrito Federal es la segunda ciudad en el mundo más peligrosas en viajar en transporte público siendo mujer. De acuerdo con este estudio, 6 de cada 10 mujeres en la ciudad han sufrido algún tipo de acoso físico dentro del transporte público. Esta cifra dobla al número de mujeres que han sido víctima de este tipo de delito en la ciudad de Nueva York. Estas cifras negativas sobre diversas ciudades en México sólo reflejan lo peligroso que el país se ha convertido para las mujeres, tanto nacionales como extranjeras. Por ejemplo, el “International Women´s Travel Center” ubicó a México en 2015 como el segundo país más peligroso para visitar como mujer solamente después de la India, superando a países como Kenia, Egipto, Turquía y Arabia Saudita.

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Las Entrevistas

El pasado 6 de febrero, grupos ultramachistas concertaron en internet una reunión en 165 lugares de 43 países. Estos “ultramachos” se agruparon en la web “El regreso de los reyes”, donde su creador, Roos Valizadeh -que tiene cerca de 20 mil seguidores en Twitter- publica artículos con tesis como las que siguen: “Las mujeres no deberían votar”, “La inferioridad intelectual de las mujeres”, “Las mujeres no tienen sentido de la justicia”, “Las siete mentiras más comunes de una mujer en una relación”, “Hay que legalizar la violación si ocurre en propiedad privada”, etc.

En respuesta a lo anterior, una docena de mujeres y un par de hombres se reunieron en el kiosko de Coyoacán -uno de los puntos de encuentro- para hacer frente a esos ultramachos, que nunca llegaron. Asistimos a su acto político y les preguntamos, ¿Qué piensan de las violencias contra las mujeres en nuestro país?  

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Diana. | Fotografía: Annick Donkers

¿Por qué asististe a éste evento?

Me parece sumamente importante que no pasemos por alto este tipo de “neomasculinidades” que buscan vulnerar los derechos humanos de las mujeres que tanto han costado ganarse. Además, hay que hacer un frente para evitar retrocesos en materia de derechos humanos.

¿Cuál es la situación de las mujeres en México desde tu punto de vista?

Hay avances sustanciales, pero todos los días vemos que los feminicidios van a la alza, todavía hay mujeres que no tienen acceso a la educación, vemos niñas que son obligadas a casarse con hombres mayores, hay infinidad de cosas que todavía las mujeres vivimos y nos falta mucho por hacer. La situación es muy crítica.

¿Por qué crees que los hombres que convocaron a este encuentro no se presentaron?

Por miedo y por mala organización. Este tipo de movimientos que buscan que las mujeres no participen, que no alcen la voz, que sean sumisas, que no se politicen, irónicamente hacen que las mujeres nos organicemos más, que participemos más, y sale peor para ellos.

¿Cómo vives ser mujer en la Ciudad de México? ¿Piensas que hay ventajas respecto a otros lugares en el país?

En términos legales la Ciudad de México garantiza muchos derechos que en otros lugares se ponen en cuestión, pero la violencia contra las mujeres es elevada. Creo que estamos menos mal, pero no es un lugar libre de violencia contra nosotras.

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Lili | Fotografía: Annick Donkers

¿Por qué asististe a éste evento?

Yo creo que es importante la reivindicación de la equidad de género, pues hemos avanzado con pasos chiquitos en una lucha que lleva siglos. Hay que hacer frente, que sepan que no vamos a permitir que el patriarcado siga avanzando.

¿Cuál es la situación de las mujeres en México desde tu punto de vista?

Hace tiempo yo sufrí acoso callejero y lo denuncié. Los mismo policías que hasta cierto punto me ayudaron me decían: “¿Vas a ir hasta la delegación? Es que a muchas mujeres les da miedo y se hechan para atrás ya que están frente al juez”. Yo les decía que sí. Es sólo un ejemplo. No se tiene que permitir ni siquiera un supuesto piropo que te ofende, así sea verbal.  

Michelle | Fotografía: Annick Donkers
Michelle | Fotografía: Annick Donkers

¿Por qué asististe a éste evento?

Me sorprendía que existiera algo así en este siglo. Debe haber un levantamiento en contra, que muestre la falta de conocimiento de estas personas y que denuncie su incapacidad de acercarse al otro. Me impacta que haya personas que se identifiquen con ideas como el abuso sexual.

¿Cuál es la situación de las mujeres en México desde tu punto de vista?

Creo que nos falta mucho por hacer, pero si hay que combatir estas cosas para que ya no ocurran. Necesitamos cambiar la mentalidad de quienes nos rodean, empezando por nuestra familia.

Claudia | Fotografía: Annick Donkers
Claudia | Fotografía: Annick Donkers

¿Por qué asististe a éste evento?

Necesitamos librar estas batallas. Hay que hacer entender que no somos unas “feminazis”, que “queremos aniquilar a los hombres”, porque estoy segura que hay discusiones que son tanto de mujeres como de los hombres. Los estereotipos afectan a hombres y mujeres, y si bien los hombres lo viven en clave de dominación y privilegio, eso tiene su reverso y los coarta.

¿Cuales unicas como los retos principales por los que hay que levantar la voz?

Para mí, la lucha por la igualdad, en términos de sexualidad, de compartir roles. Eso es super importante y esta ligado intrínsecamente a derechos humanos. Esto es clave, porque en conflictos armados o en el caso de los feminicidios vemos que se tratan de legitimar cosas de facto como la violación, y hay que hacer entender que hay derechos fundamentales que hay que respetar.

¿Te has sentido violentada en algún momento en esos derechos?  

Las violencias son permanentes, pasa mucho con los micromachismos, que son esas cosas sutiles que aparecen en el diálogo. Pasa incluso en la academia, aún en posgrado. Hay violencias sutiles en que a través del discurso se te intenta invalidar. En las calles igualmente el acoso es común, la triste cosificación del sujeto.

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Posdata

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Fotografía: Annick Donkers

Las luchas contra la violencia que millones de mujeres padecen es más urgente que nunca. Aún las tradiciones ligadas a procesos emancipatorios estan en deuda con el trabajo político que muchas compañeras han realizado y realizan para volver “sentido común” lo que antes ha sido la descabellada idea de exigir el respeto mínimo a su corporalidad y sus ideas. Gracias, compañeras, por tanto.

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