Patrullas espirituales: ¿salvación o perdición?
En Baja California hay un grupo polémico que pretende rescatar a personas de las adicciones.
El grupo Patrulla Espiritual ganó notoriedad en Tijuana recogiendo a personas con adicciones en las calles, con una camioneta y pocos recursos. Está ligado al centro de rehabilitación cristiano Jireh. Acaban de encontrar a un hombre muerto en ese centro bajo circunstancias sospechosas después de ser “rescatado”.
Su líder es Jesús Ignacio Osuna Torres, conocido como “El Chiquilín”, y documenta los “rescates” en vídeo, los sube a redes y los convierte en un espectáculo viral, vulnerando la privacidad de las personas.
Modus operandi
Una camioneta se acerca a una persona en situación de calle con una aparente adicción. La sujetan, la suben y la trasladan al centro de rehabilitación. El procedimiento suele darse sin consentimiento pleno y con un fuerte componente religioso.
En la camioneta se encuentra el texto ‘Lucas 14:23′, haciendo referencia al siguiente pasaje bíblico: “Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa”.
Richard
Debido a sus formas y políticas, el grupo ha estado rodeado en varias polémicas. La más reciente es el fallecimiento de Richard Damián, de 28 años. El hombre llevaba 3 días internado en el Centro Jireh cuando fue encontrado sin vida.
La fiscalía del estado de Baja California cambió el curso de las investigaciones tras descubrir que su muerte fue provocada por asfixia, sofocación y más de 40 heridas. El caso ahora se investiga como homicidio.
Karime
Otro caso polémico fue el de Karime, una mujer trans que fue trasladada en contra de su voluntad a una de las clínicas del grupo. Colectivos LGBT+ documentaron el trato discriminatorio durante la intervención, que fue difundida en redes. Acusaron al grupo de realizar las mal llamadas “terapias de conversión”.
Incumplimiento de la norma
Se denunció que los centros Jireh, vinculados a la Patrulla Espiritual, no contaban con registro ante la Secretaría de Salud ni ante COEPRIS. Se les acusaba de incumplir la NOM-028, la norma que regula la atención a las adicciones en México.
Sin embargo, el año pasado, el Ayuntamiento de Tijuana destinó 7.2 millones de pesos a becas en “Patrulla Espiritual” y anunció una colaboración. A pesar de esta supuesta coordinación, las preguntas permanecen: ¿quién regula estos centros? ¿cuentan con la capacitación y el equipo necesario para realizar estas intervenciones?
¿Tú qué opinas de este grupo?