El corredor transfronterizo de la explotación sexual infantil: ¿Cómo operan las redes de Estados Unidos en México?

Una investigación de Milenio, basada en la revisión de expedientes del FBI, el ICE y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, reveló que las redes de abuso infantil originarias de Estados Unidos cruzan activamente la frontera hacia México para explotar sexualmente a menores de edad, grabar y subir los abusos a la ‘dark web’ y ganar dinero mientras lo hacen.

Han pasado más de 30 años desde que ECPAT International, la única red global dedicada exclusivamente a acabar con la explotación sexual infantil, identificó un corredor activo de explotación sexual infantil en destinos como Tijuana, Ciudad Juárez, Acapulco, Cancún y Puerto Vallarta, liderado por ciudadanos estadounidenses. 

Desde entonces, la justicia estadounidense solo ha hecho públicos 17 casos de ciudadanos procesados por estos delitos. Pero Laura Sánchez Ley, la periodista encargada de la investigación, sostiene otra versión: los casos que llegan a los tribunales son solo una fracción mínima.

¿Cómo operan las redes de explotación sexual infantil originarias de Estados Unidos en México?

La explotación sexual infantil operada por ciudadanos estadounidenses en México no funciona como una sola organización jerárquica, sino a través de un corredor activo de turismo sexual y múltiples modalidades de operación individual o redes que aprovechan la “vulnerabilidad” local.

De acuerdo con los expedientes judiciales, los reportes de organizaciones civiles y la investigación de periodistas como Sánchez Ley, los agresores suelen operar de diferentes maneras como: 

  • Fachadas de ayuda humanitaria o religiosa: En México, se han establecido de manera permanente instituciones de asistencia para obtener acceso directo y libre a los menores. Un ejemplo claro es el de Thomas Frank White, quien construyó un refugio y una escuela cerca de Puerto Vallarta que terminó siendo una pantalla para construir un imperio de abuso de decenas de niños. De igual manera, la organización religiosa ‘Niños de México’ operó 8 casas hogar en Ciudad de México y Puebla durante 58 años. Más adelante se reveló casos de abuso sexual contra 20 empleados de la organización, incluidos sus fundadores.
  • Grooming y reclutamiento: Uno de los mecanismos más comunes suele ser el grooming, un proceso mediante el cual un adulto crea un vínculo emocional con un menor para ganarse su confianza con el propósito de abusar sexualmente de él o explotarlo, y suele tener lugar principalmente por redes sociales o plataformas digitales. En muchos casos, suelen manipular a sus víctimas para convencerlas de “mudarse” con ellos. En otros casos suelen utilizar portales clasificados como Craigslist para publicar anuncios buscando “comprar o adoptar” niños o niñas con fines de abuso.
  • Cruces fronterizos rápidos y constantes: Muchos de los agresores que residen en estados fronterizos como Texas o El Paso, aprovechan la facilidad de tránsito para realizar viajes recurrentes de corta duración a ciudades como Tijuana, Reynosa o Ciudad Juárez. Estos viajes consisten en pagar por actos sexuales con menores, capturar el abuso en fotos o videos para consumo personal o para la venta, y regresar a su país de origen sin consecuencia alguna. 

La mayoría de estos delitos se quedan sin castigo

Pese a que existen redes internacionales de monitoreo como ECPAT International, el sistema judicial estadounidense no tiene la capacidad para detener estas redes en el extranjero. De acuerdo con Laura Sánchez, las autoridades solo alcanzan a capturar una fracción mínima de los casos, ya que simplemente se basan en si encuentran evidencia gráfica en su propio celular de los sospechosos o en casos muy particulares, si una víctima logra escapar y denunciar del otro lado de la frontera.

La brecha de impunidad también se hace evidente en cómo las organizaciones estadounidenses que operan en México logran evadir la acción de la justicia en su país de origen. Tal como el caso de Thomas Frank White, quien a pesar de haber sido acusado de turismo sexual infantil, nunca fue juzgado en Estados Unidos. O con los Niños de México, que hasta la fecha no hay ningún responsable enfrentando cargos penales en su país.

Hasta la fecha, se siguen reportando casos similares. Tal como denuncia la investigación de Milenio con el reciente veredicto contra Alekzander Quinn Bywater, quien fue encontrado culpable de explotar sexualmente a una menor de edad en Veracruz junto con su esposa Anika Danielle Studlar, originarios de Colorado Springs. Sin embargo, no debe leerse como un triunfo, sino como un caso excepcional.

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