Una década de lucha y memoria: Detienen al prófugo Arturo “N” por el transfeminicidio de Paola Buenrostro

Tras casi una década del transfeminicidio de Paola Buenrostro, una trabajadora sexual, la justicia finalmente llegó con la detención del presunto responsable este pasado 31 de agosto, Arturo Felipe Delgadillo Olvera, un exmilitar y empleado de una empresa de seguridad, quien llevaba prófugo desde 2016.

 

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De acuerdo con la Fiscalía de la Ciudad de México, Arturo “N” fue detenido en el municipio de Nicolás Romero, en el Estado de México, luego de que agentes de la Policía de Investigación (PDI) desarrollaran durante años diversas líneas de investigación para ubicarlo.

Como parte de las investigaciones para ubicarlo, las autoridades capitalinas solicitaron la colaboración de la Fiscalía General del Estado de Baja California, descartando varias ubicaciones posibles hasta que lograron concentrar y reducir la búsqueda al municipio mexiquense donde finalmente fue capturado.

Aunque la investigación comenzó desde 2016 luego de que se confirmara la posible participación de Arturo “N” en el transfeminicido de Paola, la falta de resultados para localizarlo evitó que se pudiera realizar la detención ese mismo año.

Ante esta falta de resultados, la Fiscalía de la CDMX ofreció en abril de 2023 una recompensa de hasta 500 mil pesos por información para su localización y aprehensión. A 3 años de este esfuerzo y a casi 10 años del transfeminicidio, finalmente dieron con su paradero. 

Tras la detención y traslado de Arturo “N”, la fiscal general de la CDMX, Bertha Alcalde Luján, señaló que esta captura representa un paso decisivo para que el caso finalmente avance ante los tribunales.

El caso que llevó a que se reconociera el delito de transfeminicidio en el Código Penal 

Paola solo tenía 25 años al momento de su asesinato. Después de migrar de Tabasco a la Ciudad de México buscando mejores condiciones de vida, empezó a ejercer el trabajo sexual. Sus compañeras se convirtieron en su familia, y fueron las que retuvieron al agresor y lo entregaron a las autoridades. 

Sin embargo, un juez local ordenó la liberación de Arturo “N” solo 48 horas después porque en su momento, “no había elementos suficientes para relacionarlo con el crimen”, logrando que el transfeminicida permaneciera libre durante una década. 

Como resultado de las deficiencias en la investigación inicial, la falta de reconocimiento de la identidad de género de Paola y la revictimización de sus compañeras, la entonces Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) lanzó la Recomendación 02/2019, que señalaba la falta de debida diligencia, omisiones institucionales y ausencia de perspectiva de género en la investigación.

La Fiscalía de la CDMX no solo aceptó la recomendación, también ofreció una disculpa pública a la memoria de Paola y a sus compañeras, entre ellas la activista Kenya Cuevas, quien no solo fue testigo del transfeminicidio de su amiga, sino también una posible víctima de Arturo “N” al intentar también matarla a ella. 

Todas estas acciones lograron la aprobación de la Ley Paola Buenrostro, una reform que honra a Paola, y que tipifica el transfeminicidio como un delito autónomo, castigándolo con penas de 35 a 70 años de prisión.

Tras una década de lucha, resistencia y de mantener viva la memoria de Paola en momentos en que la justicia parecía no llegar, la detención de Arturo “N” representa un logro enorme, pero no es el final. “La lucha no termina con una detención”, recuerda Kenya Cuevas. 

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