¿Qué es el RED-S? El síndrome que le provocó problemas de ira, mareos y fatiga a la tenista Emma Navarro

Si tuvieras que elegir entre jugar tenis a nivel profesional alcanzando la delgadez extrema pero viviendo con un cansancio persistente, episodios de neblina mental y arranques de ira inusuales o jugar a nivel profesional con unos kilos de más, pero sintiéndote más estable y libre ¿qué elegirías?

Para la tenista estadounidense, Emma Navarro, su primer año en el circuito profesional fue uno de los mejores que cualquier deportista podría tener. Estaba alcanzando buenos resultados, ganando varios títulos y había alcanzado su mejor figura después de haber bajado más de 10 kilos. Al mismo tiempo, su cuerpo no estaba respondiendo de la mejor forma: se sentía cansada todo el tiempo, estaba más débil, tenía dolores de cabeza constantemente, se enfermaba cada vez más seguido, sentía irritabilidad, frustración y una profunda ira fuera y dentro de la cancha. 

Ignorando todos los síntomas, Emma Navarro se repetía a sí misma: “Debo estar haciendo las cosas bien, o no tendría éxito. Sí, me siento cansada y un poco harta, pero todos los atletas batallan con estas cosas.” Pero ya no solo eran unos cuántos síntomas, era que ya no se sentía en control de su cuerpo ni en contacto con sí misma, y fue ahí cuando un diagnóstico le dio la oportunidad de recuperar su vida. 

 

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Cuando tu cuerpo no tiene suficiente gasolina

El síndrome RED-S, o Deficiencia Energética Relativa en el Deporte, es una condición médica que se caracteriza por un desequilibrio prolongado entre la energía que un atleta consume a través de la alimentación y la energía que gasta durante el entrenamiento y sus actividades diarias.

Es como si el cuerpo fuera un automóvil preparado para correr a máxima velocidad. Si no cuenta con suficiente combustible, el motor, los frenos y todo el sistema eléctrico lo resentirá. Lo mismo ocurre con el organismo de un deportista: cuando falta energía disponible, el cuerpo se ve obligado a priorizar unas funciones sobre otras, con consecuencias negativas para la salud y el rendimiento.

En el caso de los atletas, estos pueden experimentar fatiga crónica, menor masa muscular y dificultad para recuperarse entre sesiones de entrenamiento. Pero además, puede provocar episodios de neblina mental, mareos, dolores de cabeza, lentitud de pensamiento y problemas de memoria o articulación de ideas.

En una publicación de IG, Emma Navarro describió todos estos síntomas como parte de su carrera deportiva. En un periodo de 3 años, a medida que avanzaba la exigencia del circuito, comenzó a experimentar un deterioro cognitivo y físico, así como alteraciones emocionales inusuales. “Me sentía peor que nunca: sufría dolores de cabeza, mareos, niebla mental, fatiga, ansiedad y cambios de humor, además de sentir que había perdido el control y la conexión conmigo misma y con mi cuerpo”, describe Navarro. 

Para finales de 2025, Emma se reunió con especialistas, nutricionistas y doctores, y fue ahí donde fue diagnosticada con el síndrome de RED-S, así como hipotiroidismo de Hashimoto, un trastorno autoinmune de la tiroides, que generó un complejo rompecabezas metabólico de ajuste de medicamentos, gasto de energía e ingesta calórica. 

Desde el exterior, su cuerpo y su juego lucía más rápido y atlético que nunca, pero por dentro la historia era diferente. Fue así que con ajustes en su dieta, monitoreo de niveles de azúcar en la sangre, registro de síntomas y búsqueda de patrones, empezó a recuperar su vida. Y con eso, llegaron los comentarios negativos sobre su cuerpo.

Que subir de peso no sea condena para ninguna mujer

Cuando Emma Navarro perdió cerca de 14 kg entre 2023 y 2024, la percepción pública fue que estaba “optimizando” su físico para volverse más rápida y atlética en la cancha. Sin embargo, esa pérdida notable de peso no era un signo de “buena salud”, era el resultado de un déficit genérico que estaba acabando con Navarro de manera silenciosa.

Existe esta falsa creencia de que los atletas tienen más probabilidades de ganar competiciones si presentan un físico extremadamente delgado, pero la realidad es que nunca vamos a saber cómo es la salud de una persona solo por su físico. 

Este año Emma Navarro regresó a las canchas con un cambio notable: más energía, mejor movilidad y una mejor actitud. Va a terminar el año dentro del Top 30 a nivel mundial y dedicará estos meses para seguir concentrándose en su bienestar. Nunca se trató de su aumento de peso, o como ella dice: “Gané algo de peso este año, pero también recuperé mi vida”.

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