Adelle Overton no sabía que su pareja la violaba mientras dormía. Ahora quiere que otras personas conozcan este tipo de abuso.

Steven Uden y Adelle Overton mantuvieron una relación amorosa de 13 años. Cuando Adelle fue diagnosticada con el síndrome de Ehlers-Danlos, Steven se convirtió en su cuidador principal, dedicando su vida a sus cuidados diarios y controlando la administración de sus medicamentos. Parecía la pareja perfecta, hasta que admitió haber abusado sexualmente a Adelle durante múltiples ocasiones mientras dormía. 

¿Qué pasa cuando la persona en la que más confiabas termina siendo la que más te ha dañado? Para Adelle Overton, una mujer de ahora 46 años, eso fue lo que le pasó. Ella cuenta a BBC que hasta el día antes de haber admitido lo que le había hecho, fue la mejor relación que había tenido jamás.

Se conocieron durante el rodaje de una película de zombis que se filmaba en Nottingham, Inglaterra, cuando ella tenía 29 años y él 27, y se convirtieron en una pareja oficial tres años después. Danielle describe a Steven Uden como divertido y cariñoso, y más importante, se sentía querida por él. 

La verdadera prueba de amor fue cuando fue diagnosticada con el síndrome de Ehlers-Danlos, luego fue sometida a un tratamiento de quimioterapia por cáncer de mama, convirtiendo a Steven en su cuidador de tiempo completo. “Él hizo casi todo por mí”, agrega. Controlaba sus medicamentos, sus actividades y todo lo que hacía. Sin embargo, eso todavía no alzaba red flags. 

Hasta que un día Adelle despertó mientras Steven la agredía sexualmente. “Puso un montón de excusas, como: ‘Pensé que estabas despierta y que estabas haciendo todos los ruidos correctos‘”, relata Adelle. En ese momento decidió creerle, aunque sabía que la verdad era todavía más aterradora.

¿Puede una pareja, una persona en la que confías plenamente y amas profundamente, abusar de ti? La realidad es que sí, y es más común de lo que se cree. Estar dormida, ebria, bajo efectos de medicamentos o incapacitada elimina cualquier posibilidad de dar consentimiento, y todo acto sexual realizado sin consentimiento explícito constituye violencia o agresión sexual. No importa si la persona que ejerce esta agresión es de tu familia, alguna de tus amistades, o tu pareja. Sigue siendo una agresión sexual.

A Adelle le tomó 5 años volver a considerar que había sido víctima de agresión sexual. Pero con el paso del tiempo, era imposible ignorar las señales. “Creo que, en algún lugar de mi cabeza, mi cerebro simplemente no se sentía seguro mientras dormía”, dice. Empezó a tener pesadillas relacionadas a un caso de abuso sexual que tuvo en el pasado, presentó dificultades para intimidar con Steven y empezó a sentirse culpable por todo.

En 2025, ahora era Steven el que estaba recibiendo un tratamiento contra el cáncer. “Creo que algo le preocupaba, porque ahora veía lo que yo estaba pasando desde el otro lado”, describe, y fue entonces cuando le soltó la bomba. No había sido solo esa ocasión en la que Adelle lo descubrió, fueron alrededor de 7 u 8 veces. 

Ella señala que Steven buscaba intencionalmente que estuviera dormida e incapaz de reaccionar, como si fuera algo que lo emocionaba. Adelle incluso llegó a sospechar que, debido a que él administraba sus dosis diarias, alteraba la dosis de sus medicamentos sedantes para mantenerla inconsciente. Esto no ha podido ser confirmado. 

Le tomó un tiempo, pero con ayuda de la intervención de su terapeuta Steven fue denunciado a la Policía de Derbyshire. Él admitió todo inmediatamente: las violaciones, la sobremedicación, no haberla cuidado como correspondía. Se declaró culpable únicamente de dos cargos de violación, pero al final fue condenado a 6 años y 8 meses de prisión.

Como Adelle, miles de mujeres creen que le deben “intimidad” a sus parejas solo por recibir atención básica a sus necesidades. Sin embargo, las agresiones sexuales no siempre parecen una historia de terror, a veces surgen de las formas más sutiles, generando el mismo impacto a largo plazo.

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