¿Anticonceptivos masculinos para mejorar la igualdad de género? Esto es lo que la OMS está impulsando
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido por primera vez un documento guía que define criterios para la orientación e incentivación de investigaciones para el desarrollo de anticonceptivos masculinos con el objetivo de equilibrar la responsabilidad reproductiva entre los géneros y aliviar la carga desproporcionada que recae sobre las mujeres.
Todas las personas tienen derecho a disfrutar de una vida sexual satisfactoria y segura, y decidir de manera libre, informada y responsable si desean tener hijos. Sin embargo, el acceso a la información, educación y métodos anticonceptivos sigue siendo muy limitado en muchas partes del mundo. Y por si fuera poco, la responsabilidad de la anticoncepción y el cuidado reproductivo ha recaído de forma desproporcionada en las mujeres.
Mientras que para las mujeres existe una amplia variedad de opciones de métodos anticonceptivos (de corta y larga duración, así como de emergencia), la oferta comercial para hombres se limita prácticamente al condón o a la vasectomía (considerado un procedimiento quirúrgico de alta efectividad pero de difícil reversibilidad).
Cabe mencionar que casi todos estos métodos femeninos vienen acompañados de efectos secundarios. Los métodos masculinos tienen cero. Para equilibrar esta carga, la OMS dice: hay que avanzar en el desarrollo de anticonceptivos masculinos.
La propuesta de la OMS no se limita a buscar una píldora oral masculina, sino que organiza el desarrollo tecnológico en tres mecanismos de acción distintos:
- Supresión de la espermatogénesis: Métodos diseñados para reducir o detener la producción de espermatozoides de forma temporal (como geles transdérmicos hormonales de aplicación diaria o píldoras)
- Inhibición de la función espermática: Fármacos hormonales o no hormonales que impiden la capacidad fertilizante del espermatozoide
- Bloqueo del transporte espermático: Tecnologías no quirúrgicas como los hidrogeles inyectables en el conducto deferente, los cuales actúan como una barrera física reversible
A través del documento guía, conocido como Perfil de Producto Objetivo (TPP por sus siglas en inglés), la OMS busca guiar formalmente a científicos, laboratorios farmacéuticos y entidades financiadoras en la creación de nuevos métodos masculinos. El mismo documento establece criterios estrictos de seguridad, reversibilidad, aceptabilidad, asequibilidad y una eficacia anticonceptiva mínima de entre el 90% y el 93%.
Para tomar acción inmediata en esta área, la OMS respalda estudios globales (como este que salió en la revista Contraception) que demuestran que más del 74% de las parejas están dispuestos a utilizar estos nuevos métodos, desmintiendo la idea de que los hombres rechazarían asumir esta responsabilidad.
Esta encuesta se realizó a hombres y sus parejas femeninas en cuatro países de ingresos bajos y medios, en Colombia, Ghana, Marruecos y Togo. Asimismo, entre los resultados descubrieron que los factores vinculados a la disposición a utilizar nuevos métodos anticonceptivos, en el caso de los hombres, viene de haber estado involucrado en un embarazo no deseado, o bien, su deseo por mantener múltiples parejas sexuales. En el caso de las mujeres, se observó el deseo de evitar el embarazo y el uso actual de anticonceptivos. Para ambos miembros de la pareja, la disposición a utilizar nuevos métodos anticonceptivos se relaciona con una mayor adopción de actitudes de equidad de género.
Esto quiere decir que la integración de anticonceptivos masculinos sí podrían ser aceptados a nivel mundial. Solo falta voluntad política.
La llegada de un nuevo anticonceptivo masculino no será algo inmediato. La OMS plantea un tiempo estimado de entre 5 y 10 años para que varios fármacos candidatos concluyan sus ensayos de eficacia y seguridad, y posteriormente puedan obtener aprobación comercial. Quizá para el año 2030 tengamos algo más concreto, pero por lo pronto, no hay excusas para los hombres.