Anatomía del horror. Miles de dientitos de leche son encontrados en una fosa clandestina en Michoacán.
El año es 2021. Margarita López, fundadora del colectivo Buscando Cuerpos en Todo México, vió humo que salía de un cerro en Zacapu, al norte del estado de Michoacán. Se trataría de la peor fosa clandestina que se ha encontrado en más de una década de activismo.
Un crematorio bajo unos aguacateros
El humo llevó a Margarita al portón de un rancho que pertenece a un narcotraficante de Sinaloa. Ahí rompió candados y entró al predio. Encontró un crematorio bajo unos aguacateros.
El calor era indicio de que se estaban quemando cuerpos apenas unas horas antes. Margarita y las otras madres buscadoras apagaron las brasas y volvieron al día siguiente con equipo para separar los huesos de la tierra.
Era un dientito de leche
Ahí encontraron distintos tipos de huesos, vértebras, falanges, rótulas, tarsos. Margarita después se topó con un pequeño colmillo. Braulio, su perito de confianza que trabaja en la Fiscalía General de la República, lo limpió y analizó: era un dientito de leche.
Al escuchar esto, las madres buscadoras utilizaron equipo más pequeño para “colar”, cribas de un cuarto de centímetro. Desde entonces no han parado: entre ese hallazgo en 2021 y una búsqueda del 22 de septiembre de 2026, el colectivo afirma que ha encontrado mil 600 dientitos de leche. Cientos de niños y niñas de uno a seis años fueron incinerados en esa fosa de Zacapu, Michoacán.
Los otros negocios
De acuerdo con Margarita, en ese crematorio están las víctimas de los otros negocios del crimen organizado: la explotación sexual, del tráfico de órganos, la pornografía infantil.
Las madres buscadoras de México siguen haciendo lo que le corresponde al Estado.
Basado en “La fosa de los dientitos de leche” de Óscar Balderas, publicada en Milenio.