Fariba Hashimi: “Esta medalla de plata demuestra la gran capacidad de resistencia de las mujeres afganas”

Abandonar Afganistán no puso fin a la carrera ciclista de Fariba Hashimi. Tras 24 años sin una medalla para su país, Hashimi obtuvo una histórica medalla de plata en los Juegos Asiáticos de 2026 celebrados en Japón. Ahora se prepara para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, consolidándose como un símbolo de esperanza para todas las mujeres afganas.

De entrenar disfrazada de hombre, luego en el exilio y al salto profesional

Antes de competir en escenarios internacionales, Hashimi nació en la provincia de Faryab, una región sumamente conservadora al norte de Afganistán, donde no era seguro saber si iba a poder representar a su país algún día. Sin embargo, eso no la detuvo de iniciar su carrera.  

Tenía 15 años la primera vez que tomó una bicicleta, siguiendo los pasos de su hermana mayor, Yulduz. Aunque ninguna de las dos sabía montar en bicicleta ni tenía una, pidieron prestadas unas bicicletas a un vecino para competir en una carrera local. Fariba terminó en primer lugar y Yulduz en segundo.

Lo que siguió después no fue un cuento de hadas. Como en Faryab era inconcebible ver a mujeres practicando deporte en la vía pública, para continuar entrenando sin ser identificadas, las hermanas adoptaron medidas extremas. 

Primero, solo podían salir a rodar de noche, usaban ropa holgada, cascos oscuros, pañuelos grandes o múltiples máscaras y gafas para ocultar su rostro. Luego vinieron los nombres ficticios para poder competir a nivel local e incluso pasar como hombres para poder seguir entrenando. “Lo pasé muy mal, pero no digo que mi gente sea mala. Tenemos un país maravilloso. Pero la mentalidad es diferente”, mencionó Fariba a Reuters.  

Alguna vez su papá le dijo: en Afganistán ese tipo de libertad no existe, y años después las restricciones serían todavía peor. Con la llegada de los talibanes al poder en 2021, las hermanas Hashimi tuvieron que tomar medidas extremas para seguir haciendo lo que deseaban en condiciones dignas. 

Fue gracias a una operación de rescate coordinada por la Unión Ciclista Internacional (UCI), y la ayuda de la excampeona mundial italiana Alessandra Cappellotto, que Fariba y Yulduz llegaron a Italia junto con decenas de atletas y activistas afganas. Una vez radicadas en Italia, comenzaron a competir en el circuito europeo.

En 2022, la UCI organizó en Suiza el Campeonato Nacional de Ciclismo de Afganistán para ciclistas refugiadas. Fariba se llevó la medalla de oro y Yulduz la de plata. Esto le valió a Fariba su primer contrato en el circuito Women’s WorldTour, al que siguió con destacadas actuaciones en el Tour de l’Avenir Femmes y el Giro Mediterraneo con el equipo Rosa.

En el Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta de la UCI celebrado en Glasgow, Escocia, Fariba y Yulduz se convirtieron en las primeras mujeres en representar a Afganistán en este evento desde que los talibanes recuperaron el poder. 

Ambas recibieron becas olímpicas, lo que les proporcionó ayuda financiera y formación técnica, y para 2024, representaron a Afganistán en los Juegos Olímpicos de París, y no han parado. “Para mí no se trata solo de mi actuación, sino de mostrarle a mi país lo que significa ser mujer en esta situación”, señaló.

Su historia no acaba aquí

A sus 23 años, el reconocimiento y los logros de Fariba Hashimi solo está empezando. Durante los Juegos Asiáticos celebrados en Aichi-Nagoya este septiembre de 2026, Fariba dejó su huella en del deporte afgano: se convirtió en la primera mujer afgana en ganar una medalla en los Juegos Asiáticos desde Busan 2002 y le otorgó a Afganistán su primera medalla en esa edición de los juegos.

Además, lo hizo sin ningún equipo técnico ni mecánico oficial. “Estoy aquí sin mecánico, sin ninguna preparación. Solo trajimos a un chico de la federación nacional, que se limitó a conducir el coche. Nosotros mismos arreglábamos la bici. Yo misma era mi mecánica. Yo misma lavaba la bici”, mencionó. 

Fariba dedicó su victoria a los millones de mujeres afganas que continúan privadas de sus derechos fundamentales. La próxima meta es la preparación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

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