HAY QUE DECIR LAS COSAS COMO SON: LA MANOSFERA ES MACHOSFERA

Cómo los influencers radicales refuerzan discursos machistas y fomentan la violencia física  y psicológica en contra de las mujeres. 

Jóvenes que se sienten solos y confundidos se han convertido en las mejores presas para una comunidad digital que busca explotar sus desdichas. Una comunidad que se aprovecha de estos jóvenes, de su soledad, de su presión de ser “alguien en la vida”, de sus anhelos de pertenecer en algún lugar. ¿Cómo se aprovechan? Bombardeándolos con contenidos misóginos incitando el odio hacia las mujeres. 

 

Casos en México

Las consecuencias que producen estas comunidades han acaparado cada vez más los titulares en medios nacionales. En septiembre de 2025, Lex Ashton asesinó a un compañero en el CCH Sur en la Ciudad de México. El pasado 24 de marzo, Osmar “N” asesinó a dos de sus maestras en Lázaro Cárdenas, Michoacán. Ambos sujetos decían ser “incels”. Los incels (acrónimo en inglés de involuntary celibate: célibe involuntario), son una subcultura digital formada principalmente por hombres jóvenes que se sienten incapaces de conseguir pareja o relaciones sexuales, a pesar de desearlas. Este grupo suele culpar a las mujeres y a la sociedad, fomentando ideologías misóginas y violencia física y psicológica. 

 

La manosfera 

Los incels forman, a su vez, parte de una comunidad mayor a la que se hace referencia al inicio de esta nota: la manosfera. Esta puede ser definida como el espacio virtual a través del cual circulan y se perpetúan los discursos misóginos. Las raíces de la manosfera actual se remontan a los movimientos de liberación masculina de los años 70 y a los grupos por los derechos de los padres en los noventas, con organizaciones como la National Coalition for Men (fundada en 1977) como pioneras. Sin embargo, la verdadera explosión ocurrió con la llegada de internet a mediados de los 2000, cuando estás subculturas se fusionaron con nuevas comunidades digitales bajo un objetivo común: erradicar lo que ellos llaman ‘ginocentrismo’. “En paralelo a la llegada del feminismo a las instituciones, se ha dado un repliegue antifeminista que se considera a sí mismo contracultural, aunque defiende muchos roles masculinos convencionales”, menciona, en entrevista para El País, la Dra. Elisa García-Mingo, experta en sociología y género. 

El término “Manosphere” nació oficialmente en 2009. En esa década, nació la cultura “pick-up artist” que involucraba a hombres pagando cursos para aprender a “conquistar” a las mujeres”. Estas técnicas no funcionaron, no obstante, lo que sí creció fue el resentimiento y la frustración. Esos sentimientos encontraron en internet el lugar ideal para crecer, comunicarse y explotarse con fines económicos. 

La manosfera no solo se encuentra en una red social como podría ser Facebook. Está compuesta por una extensa y difusa red de subreddits, blogs, redes sociales y foros. La Manosfera se estructura en torno a la nostalgia por los supuestos privilegios perdidos y la autovictimización de los hombres, despojados de sus derechos ancestrales por las mujeres.

 

Las voces de la manosfera 

La manosfera, como toda comunidad, tiene sus portavoces, sus líderes. Estas voces se encuentran esparcidas en todo el mundo. Desde el escenario internacional como Andrew Tate, acusado de violación y trata de personas, hasta en México con influencers como Luis Castilleja, conocido en redes como ‘El Temach’. 

Con una fuerte presencia en YouTube y TikTok, el contenido de ‘El Temach’ se dirige específicamente a hombres que han tenido experiencias afectivas negativas. Aunque él se define como un guía que busca el ‘empoderamiento’ masculino para mejorar el éxito en las citas, sus videos han sido ampliamente señalados por promover la misoginia. Diversos críticos advierten que su discurso fomenta conductas machistas y justifica actitudes violentas hacia las mujeres bajo la premisa de la superación personal, de pertenecer. 

Otras voces influyentes en la manosfera incluye a Justin Waller, cercano a Tate. Su enfoque es la “masculinidad de alto valor” vinculada al dinero y las propiedades. Promoviendo que las relaciones son transaccionales y enseñando a los hombres que las mujeres son un “recurso” que se adquiere una vez que tienes éxito financiero.

 

Los chicos perdidos

James Bloodworth argumenta en su libro “The Lost Boys: A Personal Journey To The Manosphere” que la manosfera no es solo un nido de odio, sino una respuesta peligrosa a una crisis de identidad masculina. El autor describe a estos jóvenes como hombres que se sienten abandonados por la economía, desorientados por los cambios sociales y profundamente solos.

El libro revela que influencers como Tate o El Temach no venden “soluciones”, venden pertenencia. Le dan al joven un mapa o la “píldora roja” para navegar un mundo que les resulta hostil, convirtiendo su tristeza en rabia. Bloodworth presenta cinco pasos en donde los jóvenes se radicalizan.

  1. Crear un problema.
  2. Destruir la confianza en todo lo demás, o decir que todos los demás te mienten. 
  3. El conocimiento secreto, lo que necesitas para ser exitoso en la vida. 
  4. La identidad de grupo, el chico por fin pertenece a un lugar. 
  5. Vender la solución, cursos para ser un hombre alfa y relacionarte con mujeres, hasta suscripciones a gimnasios. 

 

La violencia más allá de lo digital 

Estos influencers se aprovechan de los jóvenes, monetizando su soledad y confusión. Los espacios en donde convergen estos hombres generan cámaras de eco que han secuestrado la capacidad de entender otras personas y otras perspectivas, además de incurrir en violencia más allá del ámbito digital. La manosfera es machosfera y perpetúa las violencias de manera sistémica en contra de las mujeres.

Previo

FantasIAs sexuales a tu alcance: El negocio de las novias virtuales creadas con Inteligencia Artificial

Siguiente

350 niñas embarazadas en lo que va del año en Guatemala: el rostro más cruel de la violencia sexual