El negocio de la misoginia: Cómo la manosfera lucra con la soledad de los jóvenes en Latinoamérica
El fenómeno de la manosfera crece en una época en donde muchos hombres enfrentan una precariedad económica, una frustración sexual y una incertidumbre por encontrar su lugar en el mundo. Con la extrema derecha escalando a nivel mundial y el auge de las comunidades virtuales orgullosos de odiar a las mujeres, los jóvenes están respondiendo a ecosistemas digitales disfrazados de éxito, mentoría y crecimiento.
Andrew Tate es la cara más popular de la misoginia en el ámbito digital. En los últimos años, transformó su fama viral en un imperio llamado ‘The Real World’, a lo que él llama una “comunidad educativa en línea diseñada para personas enfocadas en dominar habilidades profesionales de alto valor”, y en donde cobra suscripciones mensuales de 49 dólares a miles de jóvenes por cursos de dropshipping, trading y “estrategia social”.
El modelo de negocio de Andrew Tate ha servido como inspiración para la extensión de la manosfera en Latinoamérica, transformando el resentimiento y el malestar masculino en una industria altamente lucrativa.
El auge de la manosfera en América Latina
Con el avance de los derechos de las mujeres y la visibilidad de movimientos como “Ni Una Menos” y las luchas por la despenalización del aborto, el espacio digital se convirtió en el lugar en donde los hombres podían reunirse y expresar lo que ya no era “socialmente aceptado” en otros ámbitos. El problema es que no son mensajes inofensivos, son discursos de odio que alientan a los hombres a cometer violencias reales contra las mujeres.
La periodista colombiana, Lina Cuitiva, identificó tres ideas comunes dentro de la manosfera como:
- El uso de su propio lenguaje: Desde “Red Pill” (píldora roja), que simboliza el “despertar” de una supuesta realidad donde los hombres son víctimas del sistema feminista, hasta la distinción entre hombres “alfa” (exitosos y dominantes) y “beta” (sumisos o proveedores).
- La masculinidad como eje central: Comer carne, entrenar todos los días, tener mucho dinero y muchas mujeres son solo algunas de las cosas que se asocian con la masculinidad. “No vayas al psicólogo, sé masculino”, son algunos de los principios marcados.
- El feminismo como el enemigo principal: El movimiento asegura que el feminismo busca “debilitar al sexo masculino, injuriándolo y ridiculizándolo”, por lo tanto responden con violencia de verdad.
Un ejemplo reciente de esto es el caso de Pablo Laurta, fundador del sitio web uruguayo Varones Unidos, cuyo contenido está dedicado a deslegitimar el movimiento feminista y a promover la narrativa de las denuncias falsas. Además, ofrecen consejos para conocer chicas y seducirlas.
Su fundador fue acusado por el doble feminicidio contra su ex pareja, Luna Giardina y su madre, Mariel Zamudio en octubre de 2025. Cabe destacar que el feminicida mantenía amistad con dos referentes de la ultraderecha libertaria latinoamericana, como los escritores Agustín Laje y Nicolás Márquez, quien también tuvo su propio proceso judicial tras ser acusado de abuso sexual contra su hija de cuatro años.
En México tenemos propio Temach, un influencer que crea contenido sobre superación personal, relaciones de pareja y masculinidad tradicional. Actualmente ofrece talleres y cursos que se centran en el desarrollo masculino, comportamiento humano y seducción, mientras se encuentra en una gira por Estados Unidos y México.
Más allá de las redes: Un modelo de negocio
La misoginia es un negocio, así como cualquier espacio que ofrezca “superación personal”. Pero, ¿por qué es tan efectivo este modelo de negocio?
Como primera instancia, los creadores utilizan plataformas como TikTok, Instagram y YouTube para llamar la atención de seguidores mediante contenido polémico y polarizador. Como los algoritmos premian la controversia, eso les otorga visibilidad gratuita y atrae principalmente a personas jóvenes.
Según la Fundación Movember, una organización líder en salud masculina y socia de ONU Mujeres, dos tercios de los jóvenes interactúan periódicamente con influencers que abordan la masculinidad en línea. Si bien, la interacción con estos influencers es principalmente por entretenimiento, muchos de ellos aseguraron que actúan según los consejos de los influencers, y que es una forma de mantenerse informados.
Muchas veces este contenido se traslada a comunidades más exclusivas como en Telegram o Discord, y esto suele extenderse hasta mentorías personalizadas “uno a uno”, por las que los costos son más elevados. De ahí, este contenido se traduce a talleres, cursos y charlas por los que llegan a cobrar miles de dólares. Además, sobreviven por donaciones que hacen sus propios seguidores.
Este modelo es altamente efectivo porque explota las inseguridades, la soledad y la frustración de hombres que se sienten desplazados por los cambios económicos y el avance de los derechos de las mujeres. En este sentido, la manosfera les ofrece un sentido de pertenencia y “fraternidad masculina”.
En la región, ha alcanzado éxito ya que se basa en una fórmula “mágica” para alcanzar sexo, poder y dinero, lo cual resulta atractivo frente a una incertidumbre sobre el futuro.
Las dinámicas de la manosfera en Latinoamérica, lejos de sanar sus heridas, explota la vulnerabilidad y aislamiento de muchos hombres mediante recetas de dominación e individualismo. Todos estos discursos reducen las relaciones humanas a simples competencias de poder, en las que ninguna persona sale ganando.