El escándalo de la Colección Gelman Santander

Se podría decir que el 2026 empieza con una nueva tensión cultural entre México y España. La Colección Gelman (ahora Gelman-Santander), uno de los acervos más relevantes del arte moderno de México del siglo XX, estuvo fuera de las salas de exhibición mexicanas tras dos décadas de litigios por temas de herencias. Después de una fugaz exposición en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México que culmina en mayo, la Colección (que comprende hasta 160 piezas) viajará a España, y posiblemente a otros lugares del mundo, por tiempo indefinido luego de un acuerdo entre la familia Zambrano y el Banco Santander desatando la indignación de una parte la comunidad artística en México. 

 

La respuesta de la comunidad artística

Más de 200 personas del sector han criticado la gestión de este acervo histórico por parte del gobierno mexicano. En una carta abierta, curadores, directores de arte y otras personalidades han acusado al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) de actuar con “opacidad” y fomentar el “mal uso de la ley”. En la carta se exige a la institución dar más detalles sobre el manejo de las obras en el extranjero, incluyendo especificar una fecha de regreso de la Colección a tierras mexicanas. Esto debido a que buena parte de las obras que comprende el acervo están protegidas por una ley de Patrimonio mexicana. El Instituto ha respondido que “se ha buscado en todo momento proteger esta colección”.

La Colección Gelman (ahora llamada Gelman Santander) comprende cientos de obras de artistas icónicos de la historia del arte moderno mexicano como Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Francisco Toledo además de una importante selección de fotografías de autores como Gabriel Figueroa, Graciela Iturbide, Guillermo Kahlo, Manuel Álvarez Bravo y Lola Álvarez Bravo.

En la carta abierta de los profesionales se lee: “los ciudadanos de este país tenemos derecho a ser informados cabalmente acerca de los motivos que han llevado a dichas instancias a permitir la salida del país de los once lienzos de Kahlo de manera indefinida, lo cual contraviene seriamente el decreto que establece que su obra, a diferencia de las de sus colegas, sólo puede exportarse de manera temporal”.

 

El origen de la colección

El acervo Gelman se formó desde la década de 1940 por el matrimonio de Jacques y Natasha Gelman. La pareja estableció en México una colección centrada en la pintura moderna y contemporánea mexicana. Jacques era un productor de cine en Europa y llegó a tierras mexicanas en 1938 donde se estableció de manera definitiva tras casarse con Natasha Zahalka. Jacques impulsó varios proyectos de Cantinflas lo que lo llevó a poder costear su afición por el coleccionismo de arte. 

La Colección vivió complicaciones tras la muerte del matrimonio Gelman y pasó a manos de un asesor de confianza de Natasha llamado Robert R. Littman. Como nuevo albacea, Littman anuncia que la última voluntad de Natasha fue que la Colección permaneciera en México. Sin embargo, la realidad dictó un caminó distinto. La Colección saldrá de México para ser la que inaugure en junio el nuevo Faro Santander, el nuevo proyecto cultural impulsado por Fundación Banco Santander. 

 

La exigencia

La comunidad artística responsable de la carta abierta al INBAL menciona también que “existen modelos de protección del patrimonio orientados a fomentar que las colecciones se exhiban en los países de origen de manera regular y no fugaz, como es el caso”. La carta cierra con el siguiente texto: “el Instituto Nacional de Bellas Artes ha incumplido con su mandato y exigimos que resarza esta desafortunada situación, cumpliendo y haciendo cumplir con la legislación que rige en el presente el trato que se da a los monumentos artísticos de incalculable interés nacional”.

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