Tras pedir desafuero de Cuauhtémoc Blanco, Congreso de Morelos destituye a Uriel Carmona en medio de acusaciones de encubrimiento y corrupción
El Congreso de Morelos aprobó, con 16 votos a favor y cuatro en contra, la destitución del fiscal general del estado, Uriel Carmona Gándara. La decisión, solicitada formalmente por el Ejecutivo estatal, pone fin a una gestión de casi siete años marcada por señalamientos de encubrimiento, corrupción y un enfrentamiento directo con distintas fuerzas políticas. Sin embargo, la destitución se produce en un momento políticamente cargado: apenas unas horas antes, el propio Carmona había solicitado el desafuero del exgobernador Cuauhtémoc Blanco por una denuncia de intento de violación.
La remoción de Carmona Gándara ha sido justificada por el Congreso debido a la falta de cumplimiento de requisitos para permanecer en el cargo, además de las acusaciones de su presunta participación en delitos como encubrimiento de feminicidio. En particular, su gestión fue duramente criticada por el caso de Ariadna Fernanda López, joven asesinada en la Ciudad de México y cuyo feminicidio fue presuntamente minimizado por la Fiscalía de Morelos.
Una gestión plagada de señalamientos
Uriel Carmona no era ajeno a la polémica. En 2023, fue detenido en tres ocasiones por delitos relacionados con encubrimiento de feminicidio, tortura y obstrucción de la justicia. Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación falló a su favor al determinar que su fuero constitucional lo protegía, permitiéndole recuperar su cargo. Esta situación generó un fuerte cuestionamiento sobre su continuidad y el posible uso político de su posición dentro del aparato de justicia morelense.
A lo largo de su gestión, también se le acusó de encubrir a personajes públicos, incluyendo al exgobernador Graco Ramírez, de quien se sospecha que habría impulsado su nombramiento para garantizarle protección política y legal. De igual forma, su relación con Cuauhtémoc Blanco fue tensa, con acusaciones mutuas de encubrimiento y desvío de recursos. Su salida es celebrada por algunos sectores como una oportunidad para “renovar la institución” y restaurar la confianza en la justicia en Morelos.
El desafuero de Cuauhtémoc Blanco: ¿una coincidencia o una estrategia?
La destitución de Carmona ocurre en un momento clave. Horas antes, la Fiscalía de Morelos, aún bajo su mando, había solicitado formalmente el desafuero de Cuauhtémoc Blanco, actual diputado federal y exgobernador del estado, para ser investigado por el presunto delito de tentativa de violación contra su media hermana. Esta situación generó especulaciones sobre una posible relación entre ambos eventos, aunque los legisladores locales negaron cualquier vínculo directo.
La solicitud de desafuero será revisada por el Congreso de la Unión, y en caso de ser aceptada, el nuevo fiscal que asuma la titularidad en Morelos será quien decida si da continuidad al proceso. Sin embargo, algunos analistas sostienen que la destitución de Carmona podría diluir la investigación contra Blanco, ya que la resolución final quedará en manos de una nueva administración con posibles intereses distintos.
Reacciones y lo que sigue
La remoción del fiscal no ha estado exenta de controversia. En entrevista con medios de comunicación, Uriel Carmona calificó su destitución como “inconstitucional” y “ilegal”, argumentando que no fue notificado de manera oficial y que se le negó su derecho a audiencia, lo que según él viola principios fundamentales del debido proceso. Asimismo, aseguró que impugnará la decisión ante las instancias correspondientes, lo que podría derivar en un litigio legal prolongado.
Mientras tanto, el Congreso de Morelos ya se encuentra analizando una terna de candidatos para ocupar el cargo hasta 2027, período que originalmente correspondía a Carmona. La gobernadora Margarita González Saravia, quien impulsó su remoción, ha defendido la medida como un paso necesario para “fortalecer la justicia en Morelos”, enfatizando que su salida permitirá recuperar la confianza ciudadana en la Fiscalía estatal.
Por otro lado, los sectores que se oponían a su destitución, entre ellos algunos legisladores del PAN, MC y Nueva Alianza, han criticado la decisión, insinuando que podría responder a una estrategia política de la administración actual para colocar a un perfil afín al gobierno en el cargo.
Entre la justicia y la política
El caso de Uriel Carmona Gándara refleja cómo la impartición de justicia en México a menudo se entrelaza con disputas políticas. Si bien su gestión estuvo plagada de acusaciones graves, desde encubrimiento de feminicidios hasta la protección de actores políticos cuestionados, su destitución también coincide con una maniobra política de alto impacto: el desafuero de Cuauhtémoc Blanco.
Ahora, el futuro de la Fiscalía de Morelos queda en manos de un nuevo liderazgo, cuyo reto será demostrar independencia y compromiso con la justicia, mientras que Carmona Gándara promete una batalla legal para recuperar su cargo. La decisión del Congreso morelense podría marcar un precedente en la entidad, pero también deja abiertas varias interrogantes sobre los intereses políticos que pueden estar influyendo en el proceso.