Ojo ahí: Hay que vacunarse, pero también tener precauciones posteriores

Alberto Fernández, presidente de la República Argentina, ha anunciado que contrajo COVID-19. Esto fue confirmado por pruebas de antígeno y PCR, después que el propio mandatario mencionó que presentaba síntomas leves de la enfermedad. Esta noticia llegó por sorpresa, puesto que ya había sido inmunizado con ambas dosis de la vacuna Sputnik V los primeros meses del año.

Junto con los mensajes de apoyo y buenos deseos, también surgieron preocupaciones acerca de la efectividad de las vacunas. Lo cierto es que las fórmulas desarrolladas para combatir la COVID-19 han probado ser altamente eficaces en los estudios y ensayos clínicos, sin embargo aún queda una pequeña probabilidad de contraer el virus. No obstante, la protección que otorgan es alta e incluso varias de ellas garantizan prevenir síntomas graves e incluso la muerte, como es el caso de Sputnik V.

¿Es posible enfermarse después de recibir la vacuna contra COVID-19?

Como lo muestra el caso de Alberto Fernández, sí es posible. Incluso en los ensayos clínicos un pequeño porcentaje de las personas que recibieron el biológico se enfermó. Esto se debe a que las vacunas provocan un fortalecimiento sustancial del sistema inmune ante el coronavirus, sin embargo no se logra una protección del 100%.


Se ha probado que las personas que reciben su inmunización desarrollan una mayor capacidad de combatir al virus y presentan síntomas leves en caso de contagio. Esto es muy importante, pues aunque haya casos de personas enfermas después de vacunarse, los daños a su organismo serán mucho menores que los presentados sin vacunarse, lo que evitará más hospitalizaciones y muertes.

¿Qué protección otorgan las vacunas contra COVID-19?

Existen dos tipos de protección que otorgan las vacunas, llamadas coloquialmente inmunidad efectiva e inmunidad esterilizante. La primera refiere al aumento de la capacidad del sistema inmunológico para combatir una enfermedad. Este tipo de inmunidad es la que ofrecen las vacunas contra COVID-19, la cual previene que las personas inoculadas tengan un mayor riesgo de complicarse y morir a causa de la enfermedad.

La inmunidad esterilizante refiere no solo a una protección contra la aparición de síntomas, sino que también evita que una persona pueda contraer el virus y así se obstruye la posibilidad que esta contagie a más personas. Es muy raro que este tipo de inmunidad se logre en cualquier vacuna, por lo que la aparición de esta en los biológicos contra COVID-19 todavía es incierta y poco probable.

El propio Alberto Fernández, de 62 años, advirtió que de no haber sido vacunado la estaría pasando muy mal. Al momento su evolución es muy favorable, de hecho se encuentra prácticamente sin síntomas y es factible que reciba el alta médica en los próximos días. A pesar del contagio, este caso es una muestra de los beneficios que ofrece la vacunación frente a una pandemia mundial que ha causado millones de decesos.

Las vacunas son efectivas, sin embargo, para resarcir la pequeña probabilidad de enfermar es importante seguir tomando medidas de prevención sanitaria. Estas ayudan a prevenir que la población que ya ha sido vacunada se contagie y, sobretodo, ayudan a evitar la transmisión del virus entre personas que aun no son inoculadas. Es muy importante no dejar de lado estas acciones de cuidado, pues de esta forma podemos eliminar la posibilidad de un repunte de la pandemia.

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