¿Qué habría pasado si Einstein hubiera nacido mujer?

En la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) se han preguntado qué hubiera pasado si Albert Einstein hubiera nacido mujer. ¿Sabríamos quién fue? Probablemente no, porque el papel de la mujer en la ciencia a lo largo de la historia está infrarrepresentado. Esto ha tenido y tiene consecuencias en la idea estereotipada de que la ciencia es cosa de hombres.

Por este motivo se ha puesto en marcha la campaña #NoMoreMatildas, que ha lanzado la AMIT en redes sociales y medios. La idea de la que partieron para crear un manifiesto, material audiovisual, una serie de cuentos y un anexo para los libros de Primaria, era que en que los textos escolares existen muy pocas referencias de mujeres científicas. “Eso había que intentar cambiarlo, si las niñas y jóvenes no tienen referentes a quien parecerse, elegirán menos las carreras científicas”, explica Joaquina Álvarez-Marrón, expresidenta de AMIT.

La campaña hace referencia a Matilda J. Gage, una activista americana que, entre muchas otras luchas feministas, reivindicó que las mujeres reciben menos reconocimiento por sus logros científicos y, en numerosas ocasiones, este éxito se atribuye a sus compañeros varones. La historiadora de la ciencia Margaret W. Rossiter le puso nombre: efecto Matilda.


Con pequeños relatos ilustrados sobre las hipotéticas vidas de Matilda Einstein, Matilda Fleming y Matilda Schrödinger, las creadoras de esta iniciativa persiguen una nueva cultura científica, que reconozca como los roles de género condicionan el trabajo de las mujeres en labores de investigación. Sus autoras se cuestionan, por ejemplo, si Matilda Einstein no podía haber sido Milena Marić, compañera de estudios de Albert Einstein y su primera esposa. “Y, quizá, su colaboradora en la Teoría de la Relatividad”, reflexiona Ángeles Caso, autora del prólogo.

Fuente: NoMoreMatildas

El mensaje es simple y claro; Si Einstein hubiera sido mujer, para lograr sus avances en materia científica, hubiera tenido que esforzarse el doble y seguramente sus importantes aportaciones habrían sido invisibilizadas e incluso atribuidas a otro investigador de su époc. Esto que podría parecer exagerado, es una extrapolación lógica y verificable a la luz de la historia, así que podrán negarlo algunos obtusos que siguen encerrados en los prejuicios de género, pero si lo hacen los científicos estarían traicionando un principio básico del método que defienden; la valoración de los hechos. Y es que haber relegado a un segundo plano a Rosalind Franklin, Nettie Stevens, Hildegarda de Bingen, Lise Meitner o Marietta Blau ha privado de ejemplos a seguir a todas las niñas, según las promotoras de esta iniciativa.

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Las Matildes de nuestro tiempo

Dar visibilidad al trabajo de las científicas es uno de los objetivos de AMIT. Para ello realizan todo tipo de actividades. Desde conseguir que los paneles de expertos en seminarios o eventos incluyan a investigadoras, hasta denunciar aquellos que no las tienen en cuenta o crear una base de datos de científicas.

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“Sigue habiendo Matildas en nuestro tiempo. Los equipos de investigación cuentan con numerosas mujeres que ven que su trabajo no se reconoce y, sin embargo, sus jefes se llevan la fama. Las científicas siguen viendo que su trabajo se valora menos que el de sus compañeros varones y, por tanto, son ellos los que consiguen los mejores puestos o las promociones. Son comunes los jefes que apoyan más a sus discípulos varones y los ayudan desde el principio de sus carreras, mientras que muchas mujeres en los mismos equipos han de trabajar mucho más solas y sin los mismos apoyos. Al final el trabajo de esas mujeres contribuye a la carrera de sus colegas varones y a la inversa no suele suceder”, subraya Álvarez-Marrón.

De hecho, la pandemia a revelado con mayor claridad la enorme brecha que seguimos padeciendo en nuestros tiempos. Solo como ejemplo los efectos del confinamiento al inicio de la pandemia no tardaron en notarse en el Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, que sirve como ejemplo ya que se trata de uno de los institutos más avanzados y combativos en políticas de igualdad de género en el ámbito de la ciencia. Entre otros, cuenta con un programa para contratar investigadoras jóvenes de alto nivel, que conforman casi el 50 % de la plantilla y que suelen tener hijos pequeños. Quizás por eso cuando comenzó el encierro empezaron a constatar que muchas de sus científicas tenían verdaderas dificultades para continuar con su trabajo.

“Se puede teletrabajar en situaciones como la mía, que no tengo que ocuparme de nadie y estoy en casa, tranquila, sin ruidos, y me puedo concentrar”, considera Isabelle Vernos, investigadora Icrea al frente de la comisión de igualdad de género en el CRG. “Pero en casos en los que hay niños, y sobre todo cuando son pequeños, es muy, muy complicado, porque no tienes ni un segundo y el rato que te queda cuando se van a dormir estás agotada, con el cerebro vacío. ¿Cómo vas a escribir un artículo así? Por más que te turnes con la pareja, tienes poco tiempo de calidad”, señala esta bióloga en una entrevista.

Fuente: NoMoreMatildas

Más científicas como fuentes de información

El proyecto de la base de datos de científicas alojada en la web de la Asociación cuenta con más de 3.300 registros, todas ellas doctoras en sus respectivos campos del conocimiento. Se trata de que esté a disposición de todos los medios de comunicación, de manera que puedan encontrar expertas para artículos o consultas sobre temas especializados y científicos. “Para que no se diga que no hay expertas”, apunta Álvarez-Marrón.

Además, AMIT cuenta con nodos en la mayor parte de las comunidades autónomas (Andalucía, Aragón, Galicia, Cataluña, Valencia-Murcia) y dos nodos temáticos (Hepatólogas y MIT) que desarrollan proyectos desde hace años.

Uno de ellos es el proyecto “Una ingeniera en cada cole” que se lleva a cabo en Aragón. En Cataluña también se celebra este año la quinta edición del premio de bachillerato que se otorga a estudiantes que realizan un trabajo de fin de bachillerato sobre temas relacionas con las mujeres y la ciencia.

“Tenemos una historia de casi 19 años de actividades de apoyo a las investigadoras y tecnólogas, tanto a escala local y regional, como estatal. También hacemos un consultorio científico semanal que se publica en el diario El País y al que las lectoras y los lectores envían sus preguntas de ciencia y las investigadoras de AMIT responden”, explica.

En la actualidad, se siguen reforzando roles de género estereotipados en los juguetes y la ropa para niñas y para niños. “Es un problema importante. Necesitamos que las sociedades del futuro, con una incidencia cada vez más importante de la tecnología, tengan en cuenta a las mujeres, sus necesidades o su salud. Son muchas facetas que deben contribuir a que la sociedad sea más igualitaria y se elimine la brecha salarial, la brecha digital y todas las brechas que impiden la igualdad entre hombres y mujeres”, concluye la experta.

Con información de NoMoreMatildes y Agencia SINC | Edición del Colectivo Alterius


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