Por qué Bad Bunny le es útil al feminismo

Vamos al grano: Bad Bunny es uno de los aliados del feminismo más relevantes en este momento: porque cuestiona y plantea otras formas de masculinidad, y porque fija posturas claras a favor de la causa.

Muchas personas se han declarado ofendidas porque consideran que un reguetonero, hombre no tendría porqué estar hablando de cosas que no le corresponden, como si la lucha por un mundo mejor para todes, le perteneciera  sólo a unas cuantas.

A todas estas personas les tengo una mala noticia: no es la primera vez que Bad Bunny habla de cosas importantes relacionadas con la lucha feminista. Va un recuento:

  • Ella perrea sola. Expresa de una manera muy cool, formas distintas de masculinidad: primero porque no juzga la posibilidad de que las mujeres nos vayamos de fiesta sin un hombre que nos proteja de los peligros de la noche, al contrario lo celebra; Abona a la posibilidad de construir nuestra identidad de género con libertad, sin que haya que avergonzarse por ello: en una misma canción lo vemos de latina candente, con falda y cadenas, de flores rosas y con un clásico estilo trapero. Pero eso no es todo, además el video presenta cuerpos diversos y hace un claro llamado a respetar las decisiones de las mujeres ¿Qué más podemos pedir de un éxito musical?

     

  • En 2018 produjo “Solo de mí”.En el video, si bien es la voz de Benito Antonio Martínez Ocasio es la que se escucha, a cámara es una mujer la que interpreta la pieza y esto hace que la letra de la canción tome un matiz muy distinto. Conforme avanza la pieza, vemos como aparecen golpes en el rostro de la protagonista, heridas provocadas por la violencia machista. Y esta situación no es romantizada, ni celebrada, al contrario, la canción muestra absoluto rechazo.

     

  • A principios del 2019 lanzó “Caro”. La historia detrás de esta pieza es que, por pintarse las uñas, la sexualidad de Bad Bunny comenzó a ser cuestionada. ¿Qué hizo? Produjo un video poderoso, donde en términos sencillos manda ALV los prejuicios, todo en clave centennial. En el video una mujer personifica a Bad Bunny, como símbolo de la dualidad h/m que todos tenemos, solo que a él no le da pena reconocerlo. En un momento del video es besado por una mujer y un hombre, mientras de fondo escuchamos la voz de Ricky Martin. Pero no solo eso: presenta cuerpos diversos sobre una pasarela: una draga, una mujer con síndrome down, mujer adulta mayor, mujer con sobrepeso, y para él todas son “caras”.

 

 

 

¿A qué quiero llegar con todo esto? La lucha feminista está en uno de sus mejores momentos y personajes como Bad Bunny deben ser entendidos como una oportunidad por razones muy sencillas: son mensajes de uno de los músicos más escuchados en el mundo, así que llegan a más, con más fuerza y más profundidad. Tan solo en youtube.

  • Ella perrea sola: 198.894.167  de reproducciones 
  • Caro: 220.047.171 de reproducciones 
  • Solo de mí: 216.652.651 de reproducciones

¿Quién es lo suficientemente purx y congruente para medir la pureza y congruencia de las demás personas?
No se trata de glorificar al personaje ni de enaltecerlo como el legítimo feministo que todas estábamos esperando. No, lo que quiero plantear aquí, es que tenemos que avanzar hacia un feminismo más táctico, donde el valor de mensajes, como los de Bad Bunny, no se midan en función de la “congruencia” del artista. Ese es un debate que juega en contra de cualquier causa, porque es llevado a extremos imposibles de cumplir. ¿Quién es lo suficientemente purx y congruente para medir la pureza y congruencia de las demás personas? Esa discusión es una trampa, hay que alejarse ella.

Posturas como ésta, que parten de evaluar que tan feminista se es, que se creen con la autoridad moral de definir quién puede portar la etiqueta y quién no, son autosabotaje. Además de hacer estéril cualquier conversación y debate, auyentan a la gente, porque a nadie le gusta ser parte de un movimiento juzgón. No podemos seguir cometiendo el error de espantar a todx aquel interesadx que se asome a la ventana del feminismo. Eso solo nos relega a ser un movimiento minoritario. Y en la historia de la humanidad, ningún movimiento minoritario ha alcanzado plenamente sus objetivos.

Clara Serra (2018), en su libro “Leonas y Zorras”, plantea que el feminismo debe volcarse hacia afuera, si queremos que sea popular (y como consecuencia, hegemónico) no debe continuar restringido a una minoría intelectual, cultural y económica de mujeres. Debe ser accesible para todas las mujeres, incluyendo justamente a las que no son como nosotras, no hablan como nosotras, no han leído lo que nosotras. Solamente un feminismo no pensado para nosotras mismas, será capaz de ampliar el número de las que somos.

El feminismo, si quiere lograr su propósito, debe establecer diálogos con la mayor cantidad de personas, hombres y mujeres, que escuchan regueton y salsa y metal y rancheras.  Y es estratégico recuperar lo útil y usarlo a favor. En el caso de Bad Bunny, habla en los códigos de los más jóvenes, cuestiona la masculinidad,  la confronta desde adentro y no tiene empacho en fijar postura política. Es material suficiente.

Hace algunos años, en el mundo de los famosos y los comunes, se puso de moda la búsqueda de lo espiritual. Las personas viajaban del otro lado del mundo, para meditar, conectar con su yo interior, cambiar su estilo de vida y ser mejores personas. Qué maravilloso sería que con el feminismo pasara algo similar, que la gente viniera buscando respuestas, buscando entender mejor su entorno y el origen de algunos comportamientos, para comenzar a transformarlos, que las feministas más entendidas o mejor formadas acompañaran esa transformación. 

Sin embargo, hemos tendido al hermetismo y a no conceder el beneficio de la duda a quienes, a pesar de mostrar interés, en el pasado hayan cometido el “error” de haber vivido una vida patriarcal y machista. Como si no viniéramos todes de ahí.

El propósito del feminismo, no debe ser mantenernos en una lucha eterna, se trata de cambiar la realidad, para hacerla más justa, donde la capacidad, la libertad, el acceso a derechos y oportunidades de las personas se garantice sin distinción alguna. Y eso solo es posible si la lucha feminista deja de ser minoría, si cada vez somos muchas y muchos más. Por eso es necesario dialogar con más y más personas, invitarlas, que se les antoje ser feministas, que sea deseable ser feminista.

 

Tenemos que entender que las reglas del juego, las estructuras, los sistemas son resultado de una visión patriarcal. Es inocente pensar que la única manera de transformar la realidad, es cambiando de raíz lo que ya existe. Nos tenemos que meter como la humedad, jugar con sus reglas, pero con más destreza. Y en ese sentido, Bad Bunny puede ser un buen caballo de troya. 

 

Referencias 

Serra, Clara (2018) Leonas y Zorras. Estrategias Políticas Feministas. España: Editorial Catarata 

 

Sobre la autora

Bárbara Gómez López 

Politóloga tapatía y feminista. Hago comunicación política y me gusta perrear hasta el suelo

correo: bastegolo@gmail.com

Twitter e instagram: @bisigoda

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2 comentarios

  1. Avatar
    Thia
    29/05/2020 at 13:50 — Responder

    Entonces ¿un feminismo mal entendido y llevado a la praxis, es mejor que un diálogo más empatico del mismo? El hecho de vestir con prendas, indumentaria y herramientas de uso “femenino” no lo hace aliado de una lucha con un trasfondo muchísimo más amplio. El hecho de hacer letras en donde defiende algo que por derecho es indiscutible no lo hace aliado. Entiendo que sea una herramienta del contexto histórico-social, pero no por ello debe caer en un absoluto. No lo juzgo por lo que hace, pero si debato la idea de creer que es un aliado del movimiento por encontrarle justificación de cada cosa que realiza. Me parece que algo incongruente la relación.
    Entiendo que se deban buscar “medios” más amplios para hacer llegar el movimiento, pero hacerlo a través de la farándula es mediocre, porque no se reproduce una idea completa sino una interpretación muchas veces incompleta o mal fundamentada, cómo es aquí el caso.

  2. Avatar
    08/06/2020 at 17:10 — Responder

    ¿Y en dónde dice que el símbolo de ser feminista o de ser mujer es pintarse las uñas o usar falda? Esos son justo los estereotipos de género que busca abolir el feminismo. En todo caso, él no es feminista, es TRANSACTIVISTA.

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