Luciana Reif #VocesVioletas

#VocesVioletas es un espacio semanal dedicado a compartir poesía escrita por mujeres de México y Latinoamérica.

“Luciana Reif nació en Lanús, Buenos Aires, en el año 1990. Es socióloga por la UBA y becaria de investigación en el CONICET. Coordinó junto con Valeria De Vito el ciclo de poesía “Lo que tan rápido fuga” en Espacio Enjambre. Dicta el taller “Amor y poesía – Todo beso es político”. Forma parte de las antologías El Rayo Verde (Viajero Insomne, 2014 y 2015), Rizoma (2016), Martes Verde (Poetas por el derecho al aborto legal, 2018). Poemas suyos fueron traducidos al italiano por el Centro Cultural Tina Modotti. Es autora de los poemarios Entrada en calor (Ojo de mármol, 2016) y Un hogar fuera de mí (Visor de poesía, 2018), ganador del último premio a la Creación Joven de la Fundación Loewe y distinguido por el Senado de la Nación Argentina.”

A continuación presentamos una breve selección de su obra poética:


*

Miro a la mujer que espera el colectivo en Plaza Constitución

su cuerpo quebrado,

la piel estriada como una flor marchita.

Pienso en su maternidad, un conteiner

lleno de escombros, cinco hijos dándole vueltas

como insectos diminutos, colgándose

_____

_____

de su pecho, mordiendo la carne.

No puede dar más de lo que da y lo sabe.

Mira a los niños como perros,

quisiera ser la dueña que suelta el hueso

para que vayan a jugar a otra parte,

pero son como moscas adictas a los focos de luz.

Quisiera apagarse,

ser prescindible un rato apenas,

pero ellos siempre piden más,

pueden ser malvados, herir hasta el llanto,

decir cosas tremendas y nadie los acusaría.


Son la violencia con la que fueron concebidos

por su cuerpo joven y brillante

en el colchón de un cuarto cualquiera,

sus piernas abiertas, el forro de su chico sin forro,


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total, no importa,

total, te acabo donde quiero.

Ahora vuelve a su casa en colectivo,

piensa en la cena y se abstrae,

tal vez sin querer se olvide

a un hijo en el asiento.

Un hogar fuera de mí (Colección Visor de Poesía, 2018)


*

Mientras tomo el desayuno,

veo el surco entre sus pechos

cuando se agacha y sirve el café caliente.

Pienso en su cuerpo joven,

en lo bello de una madre

antes de ser madre,

cuando solo es mujer.

Imagino las miradas como inyecciones de lujuria

sobre su piel radiante, sus pezones duros contra la musculosa,

trazando el camino del placer, diciéndoles a los hombres:

es por acá, vengan.

Imagino su mirada penetrante, capaz de meterse

adentro de cualquier cuerpo,

capaz de abrir camisas, saltar botones,

el cinturón en sus manos,

el pene en sus manos,

deseando lo que se esconde detrás de la carne.

Es ella más que nadie, ahora y también antes,

es ella desnuda en una cama con un tipo cualquiera,

tan plena como esta mañana:

su vestido suelto y floreado, mientras me mira y sonríe

el café se vuelca sobre la taza hasta rebalsarla.

Un hogar fuera de mí (Colección Visor de Poesía, 2018)

La tarde que me acosté sobre mi mamá,
la tarde que apoyé mi cabeza
sobre su pecho y sentí
sus senos flacos y sus muslos
cansados debajo de las sábanas,
pensé en su torso tendiéndose con desgano
sobre el de mi papá; ella, la mejor gimnasta,
balanceándose una y otra vez
sobre la misma barra, el miembro viril
entre sus raspadas manos.
Mi madre, la gran equilibrista,
capaz de caminar sobre la cuerda floja
y mantenerse en pie.
Yo tenía ocho años ese mediodía
que volví a casa llorando, un chico
del colegio me arrinconó en el pasillo
me agarró fuerte de las muñecas
y besó mis labios.
Cualquier ser es un demonio
si no es una la que decide abrir
las puertas de su cuerpo.

Un hogar fuera de mí (Colección Visor de Poesía, 2018)

*

Otra vez un chico en mi cama,

es tan dulce su rostro contra la almohada,

parece que no respira o que respira apenas

como un silencio sutil.

Me gusta verlo ensimismado en sus secretos,

tan desnudo que abruma, mientras miro distraída

el techo de mi cuarto, la puerta entreabierta;

afuera el living, la cocina, el baño.

De repente me encuentro imaginando

una posible forma de escapar,

no tengo razón para pensar en eso, pero lo hago:

cientos de mujeres fueron asesinadas

este último año, no entiendo por qué este chico

no habría entonces de meterme un palo

entre las piernas. Pienso en ellas,

esposadas al respaldo de una cama

por sus novios, por sus padres, por sus amantes.

¿Cómo es que alguna vez encontraron consuelo

en sus anchos hombros?

Imagino sus rostros desencajados,

sus muñecas atadas, tensas hasta la sangre.

¿En qué momento su cuarto se convirtió en una prisión

y su novio en el carcelero que entra

sin pedirles permiso en mitad de la noche?

Vuelvo la cara contra mi chico,

él descansa y entredormido me abraza,

la bruma de mis miedos lo tapa.

Su ternura, como una gema,

resplandece en el cuarto.

Un hogar fuera de mí (Colección Visor de Poesía, 2018)

*

A Gaspar

 

Esta noche me detengo en tus estrías,

 

finas hebras bordadas secretamente

sobre tu piel.

Mientras acaricio la textura, me contás de tu infancia,

la mala relación con tu papá, subir y bajar de peso

con rapidez,

un adolescente con problemas que salió adelante

por el cariño de una chica.

Enhebro mi corazón a esa historia:

la de la herida

y el deseo que sana.

Esas marcas en la piel no desaparecen, pienso mientras te escucho,

como tampoco desaparece el dolor, el cuerpo lo guarda entre sus pliegues para toda la vida. Y el amor

vuelve una y otra vez,

como vuelve la lluvia

a borrar las grietas en la tierra después de cada sequía.


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