La caída de un ángel, el álbum más íntimo de Lady Gaga: Joanne

Los escritores tienen una deuda pendiente con Lady Gaga. Se ha escrito tan poca literatura acerca de la cantante que ha revolucionado el mercado actual de la música pop, que los académicos han tomado la batuta para estudiar su impacto en la cultural a través de sus minuciosos –por no decir aburridos— artículos. ¿Dónde están los poetas dispuestos a sumergirse en el alma de la diva de los tiempos violentos? Ni un rastro del romanticismo que albergó el siglo XX, el último gran poeta capaz de luchar –a capa, espada y barba partida— por el corazón de una diva fue Rubén Bonifaz Nuño, quien intentó robar un beso a Lucía Méndez con el prestigio de la poesía. El enamorado Bonifaz escribió el libro Pulsera para Lucía Mendez con el alma desgarrada por una diosa de la pantalla chica.

Si alguien sabe quién ha escrito poemas para Lady Gaga le ruego que me lo haga saber. Por el momento, en las siguiente líneas intentaré escribir un collar para mi diosa, quien haya entrado a mi habitación sabe que el retrato de la diva, que lleva por nombre mortal Stefani Joanne, ocupa la parte principal de un altar que confeccioné para rendir culto a su belleza y talento.

Stefani, dulce y delicado nombre, que en el álbum más reciente de Lady Gaga, estrenado apenas, ha sido relegado por otro más dulce y cruel: Joanne.

Oh Stefani, siento la suave presión del ahogo, cuando pronuncio tu nombre. ¿Qué tal, ya me estoy convirtiendo en el romántico que necesita mi Lady? Algunos amigos me dicen que he llegado a poseer una obsesión mortal. No creo que sea así, al menos no fui uno de esos niños de plástico enamorados de Michael Jackson. Lady Gaga está en otras alturas, gracias a ella la música pop se destinó al prestigio de la nueva literatura, y sobre todo, de la gran poesía de estos tiempos. Me he conseguido una novia llamada Estefanía tan sólo para no quitarme ese nombre de los labios. Ah, y también para no equivocarme, si se me escapa el nombre de mi verdadero amor no habrá ningún altercado.

Por el momento los bardos milennials han centrado su atención en la disputa salvaje contra el premio Nobel, sin embargo, habrá alguien que ponga atención en el más reciente poema discográfico que ha lanzado al mercado Lady Gaga, titulado simplemente Joanne. “Su segundo nombre, el de su difunta tía, el del restaurante de su padre, el de la tragedia que marcó a su familia, el de su nuevo disco y el de la canción más íntima que ha escrito nunca”, como ha escrito la prensa especializada.

La diosa, por su parte, ha confesado: “Mi segundo nombre es Joanne, me lo pusieron por la hermana de mi padre, que murió a los 19 años de lupus… Joanne estaba en el hospital. Tenía algo que le crecía en las manos y los médicos recomendaron que se las cortaran para salvar su vida. Pero mi abuela dijo que no. Porque Joanne era una artista: pintaba, escribía poesía, hacía tipografía. Era muy especial y usaba sus manos. Así que su madre no quiso que sus últimos momentos en la Tierra fueran sin su instrumento. Por eso el primer verso de la canción dice: toma mis manos.”

El gran poeta y sabio español Antonio Gamoneda escribió su libro Blues Castellano inspirado en el ritmo de la música azul. Digamos, si de pronto, alguien produce algo como Pop Castellano –inspirado únicamente en el amor por Gaga—, digamos si ese alguien sea yo… ¿seré condenado y repudiado en el mundo de la literatura mexicana como el creador de los poemojis o recibiré una jugosa beca del FONCA? ¿O las dos cosas?

Algunos dirán que el melodrama no compagina con la alta literatura. Al diablo con ellos. Joanne es la cima más alta de un melodrama –más cercano al folk que al pop— capaz de conmover a los corazones más oscuros y hipsterianos. Incluso el mismo Phillip Roth, vencido y humillado en su vanidad, por la derrota ante Bob Dylan, ha confesado su admiración pública por Lady Gaga lanzando la siguiente frase ante la rabiosa prensa: “si volviera a escribir algo, sería sobre Lady Gaga”. Así o más claro. ¿Una venganza contra Dylan o será acaso que en la recta final de la vida de un gran novelista es parada inevitable leer Pulsera para Lucía Méndez?

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La provocación estética de Lady Gaga ha evolucionado, ahora cualquier movimiento telúrico de la artista es a nivel estético —tan íntimo como el aleteo de una mariposa—, quien tenga oídos capaces de apreciar los latidos del corazón de una diosa provocativa y sensual que escuche el disco, quien esté incapacitado para escuchar la caída de un ángel, mejor que se arroje a los despeñaderos de la música de banda.


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