OpenWetWare: La wikipedia del biohacker

Herramientas para una Ciencia Libre (I)

Hubo un tiempo en el que estudiar alguna disciplina científica implicaba forzosamente ingresar a un programa académico regulado. Universidades o centros de investigación mantenían el monopolio de las tecnologías y el conocimiento, que difundían a través de cursos dirigidos por autoridades seleccionadas por esos mismos institutos y que, además de permitir el contacto con la infraestructura, entrenaban a los asistentes para analizar, sintetizar y aplicar dichos conocimientos; se podría decir que enseñaban a pensar.

Hoy las cosas han cambiado dramáticamente, lo primero en liberarse fue el conocimiento y lo hizo gracias al Internet, después vinieron las tecnologías por medio del software y el hardware de código abierto, que en últimos años ha tenido una explosión considerable. El último paso se está dando de manera firme, pero liberar el pensamiento es quizá el reto más complicado, ya que no solo se trata de desatar los nudos que la propia academia impone, sino revisar prácticamente todos nuestros esquemas de vida y definir claramente el cómo y los porqués de nuestra ciencia comunitaria.



El concepto Wetware está relacionado con el Software y el Hardware, ideas que nos resultan familiares, pero referido a entes biológicos. Se podría decir que el cerebro humano es un Wetware, una estructura física que realiza un conjunto de operaciones lógicas; a grandes rasgos podríamos decir que nuestras neuronas representan el Hardware y las señales bioquímicas que intercambian entre ellas son el Software. Esta concepción es motivo de múltiples reflexiones, que dejaremos para diversos encuentros comunitarios, pero conviene entenderlo someramente para introducirnos al mundo de las herramientas libres que facilitan la investigación autogestionada y autónoma.

A partir de esto, cobra sentido el nombre de una herramienta extraordinaria como el proyecto OpenWetWare (OWW), que ya podemos entender como “Cerebro Abierto”, una especie de Wikipedia de materiales, protocolos y recursos para hacer investigación biológica. Se trata de una plataforma que se nutre desde el movimiento BioHacker del cual ya hemos hablado en entradas anteriores y que busca intervenir a los sistemas vivos para mejorarlos y resolver problemas sociales.

OpenWetWare se define a sí mismo como “Un esfuerzo por promover el intercambio de información, conocimientos y sabiduría entre los investigadores y los grupos que están trabajando en la biología y la ingeniería biológica” y es organizada por la Fundación BioBricks, una organización fundada en 2006 por científicos e ingenieros, que reconocen en el campo de la Biología Sintética un enorme potencial para producir grandes impactos sobre las personas y el planeta y que quieren asegurarse de que este campo emergente servirá al interés público y no a las grandes industrias económicas, como de hecho pasa en nuestros días.

OWW, proporciona un lugar para laboratorios, individuos y grupos que organizan su propia información y facilita la colaboración con los demás de manera sencilla y eficaz. En el proceso, OWW también proporcionan un portal de información útil abierto a todo público, donde se comparte información detallada sobre metodologías para investigar prácticamente sobre cualquier tema biológica, pero en particular centrado en la Biología molecular y sintética.

Tanto OpenWetWare, como los esfuerzos similares a BioBricks, abren otra perspectiva de la Biología Sintética, generalmente satanizada por la obvia condena popular a empresas como Monsanto y en general por el sistema imperante que domina el desarrollo de la investigación científica. Pero el solo hecho de pensar que las tecnologías más avanzadas para el diseño genético (por ejemplo) pueden estar (de hecho ya están, como lo demuestra este artículo en Nature) al alcance de nuestras manos, cambia el panorama drásticamente.

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Desde esta nueva revolución podemos superar la corrupción que impera en los desarrollos industriales, ya que gracias a los laboratorios independientes y autogestivos, la ingeniería de la biología se lleva a cabo de una manera abierta y ética en beneficio de todas las personas y el planeta (por lo menos esos son los principios que la comunidad biohacker ha suscrito). La visión de BioBricks, clarifica la de todo el movimiento DIY (Do It Yourself), con un mundo en el que los científicos, ingenieros, artistas y personas afines, trabajan juntos usando partes biológicas estandarizadas, hardware y software de código abierto, libremente disponibles, rentables y accesibles al público para crear soluciones a los problemas que enfrenta la humanidad de manera segura y ética.

El movimiento Biohacker debe ser revisado con rigor, debido a las implicaciones éticas que se generan al abrir técnicas de manipulación genética a cualquier persona o grupo interesado en dichos temas, con conocimientos avanzados o sin ellos. Pero es sin duda el referente más interesante en cuanto a ciencia abierta se refiere, gracias a su enfoque transdisciplinario que se vincula no solo con otras ciencias, sino con el mundo de las artes.

Poco a poco, este movimiento también se desarrolla en México y latinoamérica, y en Tercera Vía nos sentimos satisfechos por apoyar un proyecto que se perfila para ser un referente en este sentido. Nos referimos al proyecto Alterius, un “Laboratorio de la Autogestión” que vincula dos ejes de trabajo; uno relacionado con las Artes y otro con las Ciencias y que esta semana abre una serie de conversatorios para compartir su trabajo colectivo a la comunidad interesada. Alterius tendrá talleres, pláticas y sesiones de trabajo para aprender y aplicar conocimientos de robótica, programación, dibujo, música, agricultura y biología molecular para resolver problemas comunitarios y avanzar en el proceso de ser autogestivos.

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