“Los Esclavos” de Alberto Chimal, una novela perturbadora sobre el deseo

Encontré en los estantes de las librerías una novela de Alberto Chimal (Toluca, 1970), un narrador fascinante que está en boga de las conversaciones literarias. Tras leerla quedé impactado, y aunque suene a lugar común, el libro me causó una honda perturbación. La palabra precisa para definir a “Los Esclavos” (Almadía, 2009), la primera novela que publicó Chimal, es ‘perturbadora’. No hay otro adjetivo para describir un libro vertiginoso que aborda el tema del deseo y la esclavitud desde una perspectiva inquietante.

El libro narra la vida de dos parejas que mantienen una relación de dominación, donde uno es el amo y el otro el esclavo. Quienes juegan el papel de esclavos viven condiciones extremas de sumisión, dominio y control: son mantenidos desnudos y encadenados en espera de los caprichos, los deseos y el rencor de sus amos.

Ambas parejas están sujetas a circunstancias personales que resultan excéntricas; por una parte, una directora y productora de cine de porno obliga a una bella adolescente a interpretar los papeles más degradantes —o fascinantes— frente a la cámara; además, entre ellas existe un vínculo familiar, lo que conmina a enfatizar que se trata de un extraño caso de  relación incestuosa.

La otra pareja es aún más extravagante, pues un millonario se dedica a coleccionar esclavos. Para no aburrirse, el millonario seduce a personas, con el fin de someterlas hasta aniquilar sus voluntades. Conserva a un esclavo hasta que sus caprichos se satisfacen, para después deshacerse de él y conseguir otro, así sucesivamente en un entramado de insatisfacciones personales que mantienen tanto el amo como el propio esclavo.

Golo, el caprichoso millonario, escribe en su diario:

“Golo piensa que a todos les gustaría mandar, y quienes lo niegan sólo tienen miedo, conciencia de la nulidad de todo ser y todo esfuerzo, o bien un deseo todavía mayor de obedecer, de desaparecer en la voluntad de otro“.

El crítico literario Camilo Bogoya, ha expresado con acierto que “Los Esclavos”, es un libro de difícil estirpe, al que, sin embargo, se le puede emparentar con otras tradiciones. Por ejemplo, las crónicas del historiador latino Suetonio, en las cuales se narra la vida de los emperadores romanos que utilizaban esclavos para su satisfacción sexual. En efecto, hay cientos de libros con los cuales se puede emparentar la novela de Chimal, libros donde se revelan los juegos de poder a los que nos orilla el deseo, no obstante, ninguno de esos libros se parecerá a los “Los Esclavos”.

La novela está escrita con una prosa eficaz que convierte a Chimal en uno de los  narradores más destacados de la actualidad. La tesitura de su prosa logra expresar las perversiones humanas con una dosis de humor, sin caer en el exceso ni en la vulgaridad. Chimal toma cierta estética de la narrativa latinoamericana reciente y la moldea a su manera, para otorgar un libro que resulta plástico y a la vez provocador. El libro es un objeto que también se somete a los caprichos de un autor “excéntrico y refinado”, como  ha tildado la crítica literaria con acierto a Alberto Chimal.

El libro se mantiene ecuánime ante la exploración de la perversidad humana, sin embargo, sin convertirse en un reporte objetivo de la perversión, el libro afila una daga que corta de manera incisiva en nuestra conciencia.

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