Dos cuerpos de Tetelcingo fueron entregados. La ineficacia de las autoridades sigue latente

Fue desde diciembre de 2015 que las fosas clandestinas de Tetelcingo, operadas por las autoridades de Morelos fueron denunciadas públicamente. Cientos de cuerpos yacían en esos terrenos sin identificar y otros más que, por opacos procesos burocráticos, fueron destinados al anonimato. Sus familiares habían reclamado e identificado los cuerpos, pero las autoridades estatales desaparecieron los cuerpos.

Este 1 de marzo, tras la identificación y entrega de dos cuerpos más, dos historias más que destapan la ineficacia e ineptitud de las autoridades fueron contadas.

Arturo Adame Estrada fue asesinado al oriente de Morelos en 2011.  Su familia lo había reportado como desaparecido y luego supieron que un cuerpo con las característica de Arturo había sido encontrado y recogido por autoridades del estado. Su madre, Margarita Estrada, fue al Semefo de Cuautla para intentar identificar el cuerpo, pero le dijeron que no podría ver el cadaver, que no estaba permitido. Después de varios intentos fallidos para que le entregaran a su hijo, su cuerpo fue trasladado a una de las fosas de Tetelcingo.

Otro caso es el de Apolinar Delgado, quien fue atropellado por una ruta de transporte público en Cuernavaca en noviembre de 2013. Su cuerpo fue desaparecido por autoridades estatales. Aunque Apolinar había sido ubicado e identificado por sus familiares, en el Semefo argumentaron que no podían entregar el cuerpo por falta de papeles. Luego, al igual que Adame, fue trasladado sin notificar a su familia, quienes tuvieron que esperar casi cuatro años para saber, a través de instancias de derechos humanos, que Apolinar se encontraba en una fosa clandestina junto con cientos de restos más.


Está lucha por la verdad ha sido acompañada por la  Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y otras organizaciones nacionales, que junto con las familias han hecho lo que las autoridades no han podido, ni querido.

A casi dos años de que las fosas fueran destapadas, tan solo han sido entregados seis cuerpos de los 119 que se encontraron en Tetelcingo

¿Y el castigo a los responsables?

El fiscal de ese entonces, Rodrigo Dorantes, hoy en día se desempeña como delegado de la Procuraduría General de la República en Durango.

Solo dos funcionarios de bajo nivel  están actualmente enfrentando un proceso judicial.


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