¡Queremos ver sangre!: La Máscara vs. Dragón Lee. Entrevista en la antesala del infierno.   

La máscara en la lucha libre tiene un significado que va más allá de lo deportivo o lo espectacular; tiene hondas raíces en el espíritu de lo nacional y es, en esencia, la representación trágica del ser en enfrentamiento con el otro.

Este viernes 2 de septiembre se llevará a cabo una magna función de lucha libre en la emblemática Arena México de la CDMX, en donde el CMLL (Consejo Mundial de Lucha Libre) celebrará el 83 aniversario de la implantación de la lucha libre en México.  Como cada año, desde 1933, en esta función se lleva a cabo una lucha estelar en donde los gladiadores protagonistas, tras una polémica rivalidad, deciden culminar sus rencillas con la apuesta de su máscara o su cabellera. El perdedor será humillado con el despojo de su identidad. Este año dos jóvenes –e idolatrados— luchadores se jugarán su incógnita: La Máscara vs. Dragón Lee.  

Foto: Annick Donkers
Foto: Annick Donkers

Tercera Vía conversó en exclusiva con los protagonistas para conocer sus emociones de cara a lo que será la lucha más importante en su carrera; un evento que además marca una nueva etapa (el relevo generacional) dentro de uno de los deportes más queridos de nuestro país.

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La Máscara se presenta con una actitud distante, su elegancia es un imán que atrae y repudia a la cámara fotográfica, imagino un rostro adusto debajo de la tela, veo sus ojos y encuentro en ellos la indiferencia de una pantera en reposo.

Te noto muy tranquilo. He visto otras entrevistas que has dado y luces la misma actitud, ¿esa serenidad es una máscara también?

No creas, tengo los nervios a flor de piel. Como en mi familia se dice, cuando pierdes el nervio es porque ya no le tienes amor a este deporte. Es la pasión que nos inculcaron. Cuando me vuelven a recordar la fecha, el nervio aparece. Pero ya he tenido esta clase de eventos y hay que estar enfocados en el rival, estudiándolo, analizándolo, y ahora sí podemos estar más tranquilos. Hay veces que no puedo dormir, pero es normal, porque por primera vez uno de los Alvarado va a encabezar el 83 aniversario —la fiesta de la lucha libre (el deporte  que nos ha dado tanto a la familia Alvarado)—; saber eso me eriza la piel.

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La Máscara | Foto: Annick Donkers

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Los Alvarado es una de las familias más grandes dentro de la lucha libre. Shadito Cruz, el patriarca, inculcó el amor hacia este deporte-espectáculo a sus famosos hijos: Brazo de Oro, Brazo de Plata (Súper Porky), El Brazo, Brazo de Platino y Brazo Cibernético. La Máscara es un luchador de tercera generación, su debut a los 17 años fue bajo el nombre de su padre: Brazo de Oro Jr. La capucha que ha decidido utilizar para esta entrevista brilla con el metal de su legado sobre la frente, color que sobresale de una combinación con el negro y detalles en plata.

La tapa que traes es muy bella, el diseño de tu señor padre se combina con tu propio diseño. Cuando te quitas la máscara y la tienes frente a ti, ¿en qué piensas?

He estado platicando con ella –a veces hasta he llorado—, es un pedazo de mi cuerpo, una parte de mi vida. Me dolería mucho si llegara a perderla porque son 16 años que la he portado. Pero no voy con esa mentalidad, mi mentalidad es salir a ganar y demostrar por qué soy el Dios Ingobernable. Cuando mi padre tuvo el duelo con los Villanos, aprendió que tienes que platicar con tu máscara porque es parte de ti, es algo que te da vida, además del personaje que eres arriba del ring. Ahora sí hay que hablar con ella, hay que tenerle amor y respeto. La familia Alvarado somos luchadores apasionados, no somos como lo había dicho el joven Dragón Lee “luchadores del montón”. Yo nací en cuna de luchadores, crecí con grandes estrellas y me forjé contra ellas.

La familia Alvarado somos luchadores apasionados, no somos como lo había dicho el joven Dragón Lee “luchadores del montón”.

Dragón Lee dice que en dos años ha logrado lo que yo no logré en estos 16 años, pero a él no le tocaron las cartas fuertes que en ese momento yo tenía enfrente. En ese momento estaba el Pierroth (Norberto Salgado), Universo 2000, Máscara Año 2000, Dr. Wagner Jr., un Shocker en su mejor momento, había mucha gente que pesaba en esos tiempos.  Los únicos fuertes ahora éramos Los Ingobernables, éramos los que estábamos marcando la diferencia, y él fue un pedazo de la manzana de la discordia cuando vino la ruptura de la hermandad.

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Los Ingobernables fueron una facción muy popular integrada por La Sombra, Rush y La Máscara. Dicha agrupación había roto todas las reglas posibles dentro del CMLL, como el hecho de ser los más odiados e insoportables aún militando en el bando de los técnicos. La Sombra abandonó la empresa; Rush y La Máscara emprendieron una rivalidad motivada por el ego y el control de la facción. En esta disputa, Dragón Lee, quien había sido atacado brutalmente por La Máscara cuando se encontraba lesionado, decidió apoyar a su hermano mayor Rush.  

Por las venas de Dragón Lee también corre sangre de luchadores, su padre es el portador actual del personaje de Pierroth, otro de sus hermanos es Místico Nueva Era.

Con 21 años de edad, Dragón Lee se ha convertido en el luchador más joven en encabezar un aniversario. Al hablar con él miro sus ojos enrojecidos por el desvelo, me platica que ha tenido una jornada muy pesada de entrevistas, después de nuestra charla (son las dos de la tarde) le toca ir a entrenar, y después a una terapia física, y en la noche volverá al gimnasio. Su entrenamiento ha sido muy intenso, ha incrementado su fortaleza física, su técnica y su resistencia, para  llegar lo mejor preparado al duelo de máscaras. El jueves volverá a enfrentarse a La Máscara en Cuernavaca, será la última vez antes de la noche definitiva.  

Dragón Lee | Foto: Annick Donkers
Dragón Lee | Foto: Annick Donkers

Cuando ves a los ojos a tu rival ¿qué ves en ellos?

Odio hacia Dragón Lee.
Odio hacia Dragón Lee. Veo el deseo de quererme destrozar, el coraje, las ganas de acabarme completamente. Me gusta que me transmita esa mirada porque me saca la casta, provoca que salga mi lado más rudo. En el 83 aniversario le voy a dar a conocer la versión más violenta de Dragón Lee, ya faltan dos días. Así como él tiene ese odio hacia mí, yo lo tengo hacia él.

Sé cuáles son sus debilidades, las tengo bien identificadas, pero no las puedo decir. Mi hermano Rush me las ha dicho porque ellos se conocen muy bien. Yo también lo conozco bastante bien porque entrenábamos juntos, yo me acoplaba mucho con Los Ingobernables. Le tengo muchas sorpresas… así como él me las ha de tener a mí también. Él dice que va a acabar con mi familia (la Dinastía Muñoz), está bien, estamos formados, yo soy el primero y quiero que me acabe este 2 de septiembre.

Foto: Annick Donkers
Foto: Annick Donkers

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A La Máscara también le he hecho la misma pregunta:

Lo veo muy pensativo, muy nervioso, tanto que el viernes pasado cuando estábamos en el ring dijo que era el 82 aniversario, fíjate como está de nervioso. Es fácil agarrar un micrófono y lanzar el reto de máscara contra máscara, lo difícil es sostenerlo; no sabes qué pasa tras ese proceso. Le dije que se prepare, porque la arena México es muy pesada para cualquier luchador, aquí la gente es muy conocedora de lucha libre, te puede abuchear y destrozarte. En los aniversarios las patitas le tiemblan a cualquier luchador, y más encabezando la lucha estelar, porque no es cualquier lucha, es un enfrentamiento de máscara contra máscara y es algo que va a pesar tanto para él como para mí.

Dragón Lee me ha manifestado su nerviosismo, habla sobre una de sus pesadillas para referirme el estado en que se encuentra:

Tengo muchos sueños desde que firmamos este compromiso. Sueño muchas cosas terribles, entre ellas el cómo voy a perder mi máscara. Pero no me veo, es decir, he soñado que pierdo pero no veo quitándome la tapa. Dan las tres palmadas y perdí, pero hasta ahí termina mi sueño. Asimismo he soñado que gano pero no le veo la cara a La Máscara. Lo único que sé con certeza es que yo no me visualizo sin máscara; siempre he sido positivo, por eso he ganado muchas cosas aquí dentro del CMLL, esta actitud me ha ayudado a salir adelante.

Me da miedo perder mi máscara

Sinceramente me da miedo perder mi máscara, tengo mucho miedo a perderla. Pero el que no arriesga no gana, para llegar a ser grande hay que tumbar a los grandes. La Máscara es un grande, lo único que puedo decir es no hago otra cosa que estudiarlo estudiarlo, estudiarlo siempre, y prepararme porque pesa bastante protagonizar un aniversario. Y más a mí que tengo dos años aquí en la empresa, no quiero desaprovechar esta oportunidad, no quiero decepcionar a mi público, a mi familia y menos a mí.

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La juventud es un arma de dos filos dentro de la lucha libre. El luchador más joven posee el hambre de triunfo y el deseo de sobresalir, pero de manera inevitable la falta de experiencia es un factor que puede ser determinante.

La Máscara es un luchador que puede preciarse de reunir ambas características. Tiene una edad (33 años) en donde la balanza de juventud y experiencia se ha equilibrado. Al comentarle esto, su respuesta es categórica:

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Foto: Annick Donkers

Llego en mi mejor etapa, en mi mejor momento, como un buen vino –luchísticamente hablando. He crecido y aprendido más artimañas. Los Ingobernables recopilamos mucha experiencia, tanto dentro de nuestra casa como fuera, en el extranjero como aquí en México. A las grandes leyendas llegamos a perderles el respeto, tanto que los humillábamos, nuestro lema era: “no importaba ganar o perder simplemente humillar”. Eso fue lo que nos hizo el colmillo largo y retorcido arriba del ring. Eso me ha hecho disfrutar mi trabajo, gozarlo… Tanto así que sacas de balance al rival y a la gente. Hay gente que nos odia pero al final de la lucha está con nosotros.

Saber que poseo estas dos características me da mucha tranquilidad, aunque el nervio aparezca.  En un evento como éste a veces no es del rival de quien debes de preocuparte, sino del público.  Te lo digo porque yo he vivido estas experiencias, el duelo de máscara contra máscara con Averno [2011], los duelos  que tuve en El Juicio Final dentro de la jaula… Cuando la gente no te aprueba como buen luchador es ahí donde puedes perder. Ahorita yo me siento en mi mejor etapa, te lo digo, o me chiflen o me la mienten, para mí todo es un aplauso, porque soy rudo y sigo siendo Ingobernable. Que haya ahí unos pseudo-Ingobernables… qué le puedo decir yo a la gente, la gente sabe quiénes somos ingobernables, quiénes fuimos los que marcamos esa tendencia. La gente quiere que nos volvamos a juntar, pero quién sabe si volvamos a limar asperezas, o si siga la rivalidad contra Rush.

¿Cómo influye el peso del público en una lucha de máscara contra máscara?

Dragón Lee me contesta:

Influye bastante, si el público lo tienes de tu lado, créeme que te transmite una energía bastante grande, te da mucha fuerza. Al ganarme ese aplauso, los gritos de la gente, escuchar mi nombre, pues eso para mí es la adrenalina, me hace vibrar, me llena de energía y de vida para seguir luchando. A veces ya no puedo levantarme del ring pero la vibra que da la gente  me ayuda a ponerme de pie.

El joven Dragón también sabe lo que es ganar una máscara, el año pasado despojó de su incógnita a otro de sus rivales, el japonés Kamaitachi.

¿Cuáles son las diferencias entre aquella rivalidad y esta?

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Foto: Annick Donkers

Cuando yo luchaba con Kamaitachi, éramos dos jóvenes (aunque él me llevaba de edad como 6 o 7 años). Los dos teníamos casi el mismo estilo, éramos explosivos, rápidos, teníamos el mismo peso, era un choque 50 a 50. Se veía parejo, con La Máscara me veo disparejo porque es más pesado que yo y tiene más experiencia.

El peso es equivalente a la fuerza: es más fuerte que yo y más pesado. Pero si combinamos mi fuerza, mi rapidez, mi agilidad, mi técnica, elementos que él no tiene lo puedo contrarrestar. Él tiene su colmillo y su maña, pero yo estoy preparando con lo que él no tiene: como la lucha olímpica.

Dragón Lee es explosivo. La Máscara sabe quién soy yo así como yo sé quién es. Él  ha dicho que soy un luchador fuerte, aguerrido, que me gusta darme con todo. Lo bueno que es un luchador que sabe reconocer. Lo que me queda es: no agotarme, porque el viernes va a ser muy diferente todo, a veces no estás agotado físicamente pero en el mero momento te cansas por la presión de la gente, por los nervios y a eso le temo, de que me pueda cansar más o sentir el peso del compromiso.

La derrota es la otra cara del ensueño. Los luchadores se forjan una mentalidad victoriosa, previo al encuentro final  se ignora lo más posible el camino del fracaso.

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¿Cómo dimensionar una posible derrota? Le pregunto a La Máscara.

Como me dice mi padre, cuando ellos perdieron sus máscaras les dolió en el alma.
Mi papá me puso a pensar mucho, me dice que esté pensando en la derrota y en la victoria. Hay que estar pensando en las dos cosas. Hay que salir con la cabeza en alto y demostrar por qué estoy en el lugar que estoy, si salgo con la derrota levantar la cabeza y tener lo pantalones bien puestos. Ya que como me dice mi padre, cuando ellos perdieron sus máscaras les dolió en el alma. Yo he visto eso, cuando mi compañero La Sombra perdió  su máscara contra Atlantis le dolió mucho, lloró. Ganar es bonito, pero también el estar arriba del ring cuando ganas y ver a tu rival perder su máscara te da un sentimiento extraño, me pasó a mí con Averno. Cuando le gané la máscara yo tenía la emoción en el cuerpo, estaba como en shock, no lo podía creer; y él tenía sus ojos rosados y con lágrimas, tanto que también te llega la nostalgia, porque sabes que está perdiendo una parte de su vida, está perdiendo algo importante, esto es algo que cualquier luchador entendería. Ahora lo entiendo más.

Foto: Annick Donkers
Foto: Annick Donkers

Tu personaje lleva en su nombre una penitencia…

Sí… en dos entrevistas me ha preguntado Dragón Lee que cómo me pensaría llamar si llego a perder la máscara. Para él voy a ser su padre, para las damas voy a ser el Papi de papis, y creo que con Máscara o sin máscara yo seguiré siendo el gallo de pelea Alvarado. Yo había escogido ese nombre de La Máscara porque es el mote que nos identifica a los luchadores mexicanos, es algo que significa la tradición de la lucha libre mexicana,  por ahora  hay que esperar a que termine el 83 aniversario y ya veremos qué es lo que sucede. Ahorita es el presente y el futuro ya se verá.

Dragón Lee me da una respuesta no exenta de humor:

Qué te puedo decir, pues feo no soy. Estoy muy chavo, tengo toda una vida por delante, acabo de cumplir 21 años, sí me preocupa bastante perder  mi máscara, porque es mi vida, pero estoy listo para perder también. Si llego a perder pues órale hay que buscarle por otro camino, no quiero rendirme jamás. La máscara no hace al luchador, éste es quien hace al personaje.

Foto: Annick Donkers
Foto: Annick Donkers

Los dos luchadores lucen un físico impresionante, La Máscara ha sido apodado el Papi de Papis, mientras que Dragón Lee es un gran imán para las adolescentes (al estilo de Justin Bieber, si tal semejanza puede ser equivalente). La crítica luchística ha señalado que tras perder la incógnita cualquiera puede asumir el rol de sex-symbol mexicano que la empresa necesita.

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CRÉDITOS

Fotografía: Annick Donkers
Diseño Web: Francisco Trejo Corona

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