Gato Barbieri: El perseguidor libertario

El 23 de noviembre del año pasado el saxofonista Leandro “Gato” Barbieri ofreció el que sería su último concierto en el Blue Note de Nueva York, ciudad donde ayer sábado falleció a la edad de 83 años. Había vaticinado su pronta muerte en una entrevista con la periodista Teodolina Basabilbaso en el 2015, en un entrevista que revela la atormentada existencia del que fue una de las grandes figuras del jazz latino.

Sus respuestas son las del pesimista que solo espera el final, ya no para obtener redención, sino para salir del martirio que representa la travesía vital. Es la misma estampa que retrató magistralmente el legendario Cortazar en su cuento “El perseguidor”, que desarrollaba los últimos días en la vida de un Johny Carter, personaje inspirado en la vida y la muerte de Charlie Parker.

Las vidas de Parker, Johny Carter y Gato Barbieri se entrelazaron en 1965, cuando Osías Wilenski decide llevar “El Perseguidor” de Cortazar a la pantalla cinematográfica. Barbieri es el encargado de musicalizar con extraordinarios solo ese interesante documento filmado en la Argentina de los años 60’s.

De Barbieri hay que destacar, no solo su lenguaje musical, sino también su compromiso político. Inspirado en el cinema novo de Glauber Rocha, Leandro Gato Barbieri abrazó las causas bolivarianas de su época: “Glauber me hizo entender que yo, como subdesarrollado, tenía los mismos problemas sociales y también tenía mis raíces musicales”.

Según Diefo Fischerman, el arte del Gato Barbieri estaba “comprometido con las luchas del pueblo que no podía ser complaciente con los dictados del mercado burgués y el entretenimiento”. De ese compromiso queda un legado imperdible en la conocida tetralogía de clara propuesta latina; Chapter One: Latin America (1973), Chapter Two: hasta Siempre (1973), Chapter Three: viva Emiliano Zapata (1974), Chapter Four: alive in New York (1975).

Hoy compartimos completa la película de Wilenski, como homenaje al enorme Gato que como el mismo afirmaba al decir “los músicos de jazz no me consideran un músico de jazz y los músicos latinos no me consideran un músico latino”, está fuera de toda clasificación simple.

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