¿Por qué es importante la optogenética? La técnica que le valió el Nobel de la Medicina 2026 a tres científicos
Comprender cómo el cerebro forma recuerdos, sentimientos y comportamientos ha sido durante mucho tiempo un anhelo para científicos e investigadores. Para Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel, sus revolucionarios descubrimientos en el campo de la optogenética ya les ha valido el Premio Nobel de Medicina 2026, un método que se está utilizando actualmente en laboratorios de todo el mundo para desvelar los misterios del cerebro.
¿Qué es la optogenética?
La optogenética es una técnica que combina la genética y la óptica para controlar y manipular la actividad de células vivas específicas (principalmente neuronas) en tiempo real utilizando luz. Esta tecnología permite activar o desactivar la actividad de células nerviosas individuales en un cerebro vivo con una precisión de milisegundos, transformando por completo el estudio de los circuitos cerebrales.
En el caso de los científicos recientemente galardonados, lograron identificar que una pequeña alga microscópica tiene una proteína sensible a la luz, conocida como canalrodopsina, que funciona como una puerta que se abre instantáneamente al recibir luz azul para dejar pasar cargas eléctricas y orientar al alga.
Los científicos dijeron: ¿Y si le copiamos ese “sensor solar” al alga y se lo instalamos a las neuronas? Y gracias a este avance, ahora pueden activar o inhibir neuronas determinadas en animales vivos, lo que facilita examinar las relaciones de causa y efecto en diversas conductas y trastornos neurológicos.
¿Qué tan lejos ha llegado la optogenética en humanos?
Esta técnica ha abierto nuevas posibilidades para investigar la memoria. En un experimento de 2012, científicos identificaron las neuronas que se habían activado mientras unos ratones estaban experimentando miedo. Posteriormente, estimularon esas células con luz y los animales volvieron a mostrar una respuesta de miedo aunque en ese momento no estuvieran en peligro. Eso quiere decir que lograron activar recuerdos específicos iluminando las neuronas exactas donde estaba guardado ese engrama o recuerdo.
De igual manera, en 2021 se publicó el primer caso de un paciente con retinosis pigmentaria, ocasionándole la ceguera, que tras recibir este tipo de terapia, recuperó parcialmente la capacidad de ver. “Es un resultado todavía limitado, pero es la prueba de que esta tecnología puede traducirse en tratamientos reales”, explicó Mariano M. Boccia, investigador CONICET en el Instituto de Tecnología Farmacéutica y Biofarmacia (InTecFyB) en Buenos Aires.
La optogenética también ha sido utilizada para investigar circuitos relacionados con el sueño, la memoria, el miedo, la ansiedad, la recompensa, el dolor, la alimentación, la atención y otras funciones. Cómo es utilizada principalmente como herramienta de investigación, ha permitido conocer mejor las células y circuitos involucrados en enfermedades neurológicas y psiquiátricas como depresión, ansiedad, esquizofrenia, Alzheimer y Parkinson.
El método que cambió la forma de estudiar el cerebro
Antes de esta técnica, los métodos neurocientíficos se limitaban principalmente a observar qué zonas o neuronas se activaban durante un comportamiento, pero no podían demostrar si esa actividad era la causa directa de la conducta. Ahora, permite a los científicos pasar de la simple observación a la intervención causal directa, encendiendo y apagando poblaciones neuronales específicas para evaluar su función exacta. Karl Deisseroth, uno de los galardonados, agregó: “Tantos misterios parecen estar finalmente a punto de ser esclarecidos”.