Tu gordofobia te puede costar hasta 3 años en prisión. Conoce el proyecto de ley que está siendo impulsado en Brasil
Alrededor del 85% de personas con obesidad han reportado haber sufrido discriminación, humillación e incluso haber sido negadas de un empleo simplemente por su peso. El Proyecto de Ley 2519/2026, que está avanzando en el Congreso de Brasil, busca convertir la gordofobia en un delito.
¿Qué propone la iniciativa?
El Proyecto de Ley 2519/2026 es una iniciativa presentada por el diputado Eli Borges que busca definir como delito cualquier acto de humillación, opresión o impedimento de acceso a empleos, servicios o establecimientos motivado exclusivamente por la obesidad de una persona.
En la vida diaria, las personas con obesidad enfrentan barreras constantes como la negación de empleos o ascensos, dificultades en el transporte público o falta de mobiliario en diversos espacios, falta de investigación médica y alto riesgo de depresión, ansiedad y suicidio como resultado del acoso y discriminación que viven.
La iniciativa busca establecer una condena de 1 a 3 años de prisión y multa para todo aquel que discrimine a personas por su peso, y puede incrementarse de un tercio a la mitad si la víctima es un niño o adolescente, si el acto ocurre en un ambiente escolar o si es cometido por un funcionario público en ejercicio de sus funciones.
Tiene excepciones: no se considerará delito mientras se manifieste como opinión personal, mientras sea una orientación médica, nutricional o científica, o que las exigencias técnicas estén justificadas por normas de seguridad.
Además, el proyecto propone la creación de campañas educativas para concienciar a la población sobre los efectos negativos de la gordofobia.
¿Podrían meterme a la cárcel por decirle “sus verdades” a alguien?
No, Juan, la iniciativa no funciona así. El objetivo de la ley no es censurar opiniones, sino garantizar que los cuerpos gordos tengan acceso a derechos humanos básicos, sin barreras físicas y que puedan recibir una atención médica digna sin diagnósticos basados únicamente en prejuicios.
En este sentido, el proyecto de ley considera discriminatorio, y por lo tanto, penalizable las siguientes acciones:
- Dificultar o impedir el acceso a un empleo, cargo o promoción profesional. Esto también incluye ofrecer un tratamiento diferenciado en el entorno de trabajo o no proporcionar equipos adecuados en igualdad de condiciones con los demás empleados.
- Rechazar la atención o impedir la permanencia en establecimientos públicos o privados, como comercios o restaurantes, así como obstaculizar el uso de transportes públicos o instituciones educativas.
- Someter a una persona a segregación, constreñimiento o exposición humillante motivada exclusivamente por su peso.
- Practicar, inducir o incitar la discriminación o el prejuicio relacionado con la obesidad.
- Difundir y promover el acoso en redes sociales con el objetivo de humillar a la víctima.
La gordofobia como un problema social y de salud pública
En un país como Brasil donde el 60% su población tiene sobrepeso u obesidad, ser discriminado por no cumplir con los cánones de belleza que son considerados “saludables, es un problema estructural de gran escala, ya que no solo se limita a prejuicios individuales, sino que la discriminación está integrada en la forma en que la sociedad se organiza, piensa y se construye el conocimiento.
La gordofobia está impregnada en la sociedad y se justifica todos los días en ámbitos laborales, escolares y sociales. Pero más allá de lo que la sociedad piense, en el ámbito de la salud es un factor de riesgo debido a la falta de atención médica: muchos profesionales de la salud emiten diagnósticos basados únicamente en el peso antes de realizar una investigación clínica adecuada, ya que se suele asociar la gordura con enfermedad. Además, suelen ignorar otros síntomas y terminan sus consultas con un simple: “tienes que adelgazar”.
La humillación constante y el acoso orillan a las personas a tener pensamientos suicidas, y muchas veces puede derivar a que desarrollen trastornos alimenticios, una realidad invisibilizada por un sistema médico que asume que la delgadez equivale a salud.
Es importante promover iniciativas que promuevan una alimentación saludable o el ejercicio en la vida cotidiana para la salud general, sí, pero su importancia es equivalente a empezar a reconocer y respetar la diversidad de cuerpos. No podemos continuar asociando la gordura con la enfermedad ni tolerar que esto se utilice como justificación para la discriminación. Y esta iniciativa en Brasil podría ser un impulsor de cambio en todo el mundo.