Semana Mundial de Lactancia Materna: ¿Qué reflexiones nos deja?

La lactancia materna es un derecho de la infancia, pero no siempre es perfecta. En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, es importante proteger este derecho natural frente a los intereses comerciales y crear las condiciones para que las madres puedan decidir y mantenerla con apoyo sanitario, familiar, social y laboral. 

¿Qué es la Semana Mundial de la Lactancia Materna?

Con el fin de proteger, promover y favorecer la lactancia, la Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA, por sus siglas en inglés), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF coordinaron una campaña global para que cada año se concientice sobre la importancia esta práctica. 

Desde 1992, alrededor de 120 países se unieron para movilizar a gobiernos, sistemas de salud, lugares de trabajo y comunidades para beneficiar a las madres lactantes, ya que reconocen la lactancia materna como una de las acciones más eficaces para mejorar la supervivencia, nutrición, salud y desarrollo infantil. 

Fortalecer lo que funciona

Como cada año, se define un tema o lema internacional sobre el cual se basan las actividades durante el 1 al 7 de agosto. Este 2026 el lema fue dado a conocer como: “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”.

Este lema se centra en monitorear los avances, evaluar el impacto y ampliar los enfoques probados que mejoran los resultados de la lactancia materna. 

5 reflexiones que nos deja la conmemoración de la Semana Mundial de Lactancia Materna

  • La lactancia es una inversión económica y de salud pública

Amamantar es una de las intervenciones más eficaces para garantizar la supervivencia y el desarrollo infantil. Sin embargo, no hacerlo tiene un alto costo financiero. En México, el impacto por enfermedades y muertes infantiles relacionadas con una lactancia subóptima (aquella alimentación con leche materna que no cumple con el tiempo, la frecuencia o la exclusividad recomendados) se estima en más de 2,000 millones de dólares anuales. Invertir en programas que aumenten estas tasas genera un retorno económico positivo al reducir el gasto sanitario y mejorar el capital humano a largo plazo.

  • Alimentar al bebé se ha convertido en una forma de evaluar la maternidad

A pesar de que la iniciativa está orientada a favorecer a la mujer, muchas veces esta presión puede resultar contraproducente. Mientras crece la errónea convicción de que la lactancia es un proceso natural e instintivo, muchas mujeres lidian con dolor, problemas de agarre, agotamiento o la sensación de no producir suficiente leche, y eso puede tener consecuencias en su salud mental. Es importante que las instituciones generen condiciones seguras para que las madres puedan ejercer la lactancia y mantenerla en un nivel competitivo. 

  • El entorno laboral, social y familiar debe adaptarse a las madres lactantes, no al revés

Apoyar la lactancia no solo debería quedarse en un lema o discurso vacío. Es necesario que se implementen políticas públicas inclusivas en entornos laborales, sociales o familiares. Así como la creación de salas de lactancia dignas, horarios flexibles y la ampliación de las licencias de maternidad y paternidad. 

  • Debemos transitar la lactancia con empatía y con información veraz 

El mensaje principal de la Semana Mundial de la Lactancia Materna no debería quedarse únicamente en cuánto tiempo se recomienda amamantar, sino también en qué condiciones las mujeres están lactando y qué necesidades actuales se identifican para que puedan atravesar esta etapa sin sentir que deben pasar un examen. Con empatía e información, las personas que acompañen estos procesos, pueden hacerlo posible. La meta no debe ser una “maternidad perfecta”, debe ser una maternidad suficientemente compatible con el bienestar emocional de la madre.

  • La maternidad es un acto colectivo

A muchos se les olvida que aunque la lactancia pueda ser exclusiva de la madre, la crianza nunca debería ser un proceso individual y solitario. Esta campaña también es un llamado a los sistemas de salud, los gobiernos, las familias y las comunidades a fortalecer la “cadena cálida de apoyo”, en donde el trabajo sea de forma coordinada y colectiva.

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