La condena de fierro.
La historia de un mexicano que pasó 40 años sentenciado de muerte en una cárcel de Estados Unidos por un crimen que no cometió.
Un recolector de chiles en el Paso
César Fierro fue encarcelado en Texas cuando tenía 23 años después de una confesión obtenida bajo tortura por la policía de Ciudad Juárez, Chihuahua. Pasó cuatro décadas en prisión, la mitad de ese tiempo en confinamiento solitario.
Fierro, quien entonces recolectaba chiles en El Paso, fue forzado a firmar la confesión del asesinato de un taxista. Su madre y padrastro habían sido detenidos por la policía y serían torturados si no se adjudicaba el crimen. Una investigación de la CNDH confirmó la versión de Fierro.
No se encontró evidencia física que lo relacionara con el hecho; además, al entrevistar a su casero, este declaró que Fierro estaba en su departamento al momento del asesinato.En 1994, un juez señaló que la confesión pudo ser coaccionada, pero por tecnicismos legales se le negó un nuevo juicio y siguió en prisión.
La vida en prisión
Durante años, vivió en una celda de 3 por 3 metros. Por más de veinte años, las pocas actividades que realizaba eran contar hormigas, contemplar el aleteo de las moscas, rasgar la pared con las uñas y cantar. Fue torturado por los policías e intentó quitarse la vida varias veces.
Los medios en EUA comenzaron a presentar a Fierro como el recluso con más tiempo en el corredor de la muerte del país. Diecisiete veces recibió el aviso de que estaba próximo a morir por la inyección letal. “La primera vez que me dieron una fecha de ejecución, estuve a cuatro horas de morir”, dijo Fierro a la BBC.
Libre, ¿ahora qué?
Un tribunal en Texas anuló su sentencia de muerte tras comprobar errores en el juicio. El estado le concedió la libertad en 2020 y lo deportó a México, ya con 64 años. No tenía dónde vivir, ni trabajo o red de apoyo ni qué hacer con su libertad.
Ahora César enfrenta una nueva batalla: contra la burocracia mexicana. Las autoridades aceptaron que se debía reparar el daño, pero el proceso sigue estancado. La reparación del daño depende de dos instancias.
El municipio de Ciudad Juárez debe pagar por el daño y la Comisión de Atención a Víctimas de Chihuahua debe fijar el monto. Pero el municipio no quiere firmar sin saber el monto y la Comisión no quiere calcular sin que el municipio firme antes.
Las autoridades le han prometido disculpas públicas y hasta nombrar un parque en su honor y prometen tener una propuesta de reparación para octubre. César solo quiere que el gobierno cumpla su palabra.
La historia de César fue llevada al cine con dos documentales dirigidos por Santiago Esteinou: Los años de Fierro (2013) y, su secuela, La libertad de Fierro (2024), este último nominado a dos premios Ariel 2026, Mejor Película y Mejor Largometraje Documental.