Dos mujeres bajo la influencia. Similitudes entre los casos de Claudia Mijangos “La Hiena” y Lindsay Clancy

Querétaro, 1989. Massachusetts, 2023. Dos madres, tres hijos cada una. En ambos casos se acusa a las mujeres de haber asesinado a sus hijos. Las historias de Claudia Mijangos “La hiena” y Lindsay Clancy están separadas por 34 años pero hablan de la misma crisis, del mismo abandono.

El caso Mijangos

Una madrugada de abril de 1989 en Querétaro, Claudia Mijangos, entonces de 33 años, mató a puñaladas a sus tres hijos: dos niñas y un niño, de 11, 9 y 6 años, respectivamente. Después de haber sido detenida, fue diagnosticada con lesiones cerebrales y esquizofrenia, por lo que fue declarada inimputable.

Debido a su estado mental, las autoridades de Querétaro no le impusieron cárcel a la mujer, sino una “medida de seguridad”. La enviaron durante 30 años al área psiquiátrica del penal de Tepepan, en la Ciudad de México. Salió en libertad en 2019.

El caso Clancy

Treinta y cuatro años después de los sucesos en Querétaro, el  24 de enero de 2023, en Duxbury, Massachusetts, murieron Cora, Dawson, de 5 y 3 años, respectivamente, y  Callan, un bebé de ocho meses, hijos de Lindsay Clancy, de 32 años en ese entonces, quien trabajaba como enfermera en el área de maternidad.

La defensa argumenta que Clancy sufría de una psicosis posparto, además de un trastorno bipolar. También aseguran que los antidepresivos recetados tras el nacimiento de su tercer hijo empeoraron su estado. El juicio sigue su curso en Estados Unidos. Clancy se ha declarado no culpable.

Las similitudes

En ambos casos, las acusadas tenían casi la misma edad, con tres hijos y hablaron de voces en sus cabezas, hubo una pérdida de contacto con la realidad y un quiebre. En Mijangos fue una crisis asociada a esquizofrenia y lesiones cerebrales; en Clancy, según su defensa, una psicosis posparto sobre un trastorno bipolar.

Vecinos, familiares y conocidos describieron a ambas mujeres como madres cuidadosas y relativamente funcionales. Mijangos era una catequista y católica devota, Clancy era una enfermera de una sala de partos.

Bajo la influencia

Aunque su entorno asegurara que todo parecía normal, la realidad puede ser otra. Seguramente hubieron señales concretas y antecedentes que llevaron a estas mujeres al borde, al límite. Aún así, no se justifican estas acciones, pero todo es más complejo de lo que aparenta ser.

Claudia y Lindsay son dos mujeres bajo la influencia. Bajo la influencia de una sociedad negligente, que las abandonó y dejó a su suerte. Posiblemente con palabras o silencios pidieron ayuda y esa ayuda nunca llegó. Y, cuando eso pasa, toda la sociedad termina pagando un precio del que ya no hay marcha atrás.

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