Una mujer fue esclavizada durante 55 años por tres generaciones de una familia en Brasil. Hoy ha sido liberada
A sus 62 años, una mujer identificada como criada del hogar de una familia adinerada y blanca, que irónicamente se apellidan Brasil, fue rescatada gracias a una denuncia anónima tras pasar 55 años en condiciones de esclavitud, una práctica que lleva abolida 138 años.
El caso
Fue en 1971 cuando la víctima, cuya identidad se mantiene protegida, comenzó a trabajar para la familia Brasil. Tenía apenas 7 años cuando fue entregada a los empleadores por su propia madre, quien también prestaba servicios en ese entorno familiar, como resultado de una pobreza heredada.
A lo largo de cinco décadas, la mujer sirvió a tres generaciones de los Brasil. Se cree que se trataba de familias conformadas por jubilados, un abogado, dos funcionarias y un veterinario. Además, el Ministerio del Trabajo indicó que también eran sospechosos de fraude con beneficios estatales al descubrir que la mujer estaba inscrita en el programa de ayuda contra la pobreza Bolsa Família, pero los 600 reales mensuales (aprox. 115 dólares) eran gestionados y retirados por la propia familia.
Su trabajo consistía en cuidar niños, cocinar, planchar y limpiar en una jornada que comenzaba a las 4:30 de la mañana sin recibir nunca un salario. Como no tenía contacto con el mundo exterior, no tenía amigos o familia, solo le quedaba aceptar la ropa, comida y alojamiento como un pago digno.
A pesar de vivir en una ciudad costera como Fortaleza, nunca pisó la playa sola, no sabía leer ni escribir, y no sabía cómo moverse por la ciudad. “Vivía en una especie de prisión”, explicó Maria Neuzeli, una fiscal especializada en erradicación del trabajo esclavo doméstico.
El rescate
Tras una denuncia anónima al ‘Disque 100’, un servicio público en Brasil para denunciar violaciones de derechos humanos, la mujer fue localizada en un condominio de lujo en Eusébio en el área metropolitana de Fortaleza en junio de 2026.
A inicios de julio, el Ministerio de Trabajo, la Policía Federal y servicios sociales concluyeron con la investigación, estimando que la deuda por salarios y derechos no pagados supera los 1,5 millones de reales (casi 300,000 dólares).
Pero la historia no acaba ahí. El fiscal Luciano Aragão Santos, coordinador nacional para la erradicación del trabajo esclavo, explicó a El País que los rescates en el ámbito doméstico son más complejos, ya que la dependencia extrema desarrollada tras una vida entera de aislamiento, anula toda posibilidad de recuperar su autonomía inmediatamente.
Aunque la familia ha aceptado indemnizarla, la víctima permanecerá temporalmente en la casa de los empleadores mientras contactan a la familia y se prepara para una transición controlada hacia una vivienda propia.
La respuesta de la familia
Los patrones actuales, tercera generación de los Brasil, firmaron un Término de Ajuste de Conducta comprometiéndose a pagar 50,000 reales en prestaciones, comprar una vivienda de al menos 150,000 reales para la víctima totalmente amueblada y con electrodomésticos, y cubrir sus cotizaciones de seguridad social hasta que se jubile.
Sin embargo, niegan las acusaciones de haberla mantenido en condiciones de esclavitud durante 55 años. Sostienen que la descripción de las autoridades no refleja lo que consideran una “relación de convivencia, cuidado y afecto construida a lo largo de décadas”. Pero cuando una persona cocina, limpia y cuida niños de manera habitual bajo las órdenes de otros sin algún tipo de retribución, no se trata de un vínculo afectivo, se trata de esclavitud moderna.
Una de las integrantes de la familia, que se desempeñaba como asesora técnica en una secretaría municipal de Fortaleza desde 2017, fue apartada de su cargo el 9 de julio de 2026 como consecuencia del impacto institucional del caso.
Cabe destacar que el acuerdo firmado no exime a la familia de enfrentar posibles reclamaciones judiciales adicionales por daños morales o indemnizaciones mayores que la víctima decida exigir ante la justicia.