Huesos en bruto: Detrás del mercado multimillonario de fósiles de dinosaurio.
Basado en el artículo ‘The Bone Rush’, escrito por Devon Pendleton y publicado por Bloomberg.
En tiempos recientes, los esqueletos de dinosaurio se han convertido en una nueva y codiciada clase de activo para los ultra ricos, comparado con las franquicias deportivas o a los huevos Fabergé. Leonardo DiCaprio, Nicolas Cage y otras celebridades también se han sumado a la fiebre de los dinosaurios.
Christie’s vendió un T. rex llamado Stan (considerado uno de los ejemplares más completos y mejor conservados jamás hallados) por 31.8 millones de dólares, superando la estimación máxima de preventa de 8 millones.
El valor de un dinosaurio, al igual que el de cualquier otra obra de arte, deriva de una mezcla de procedencia, deseo y autenticidad; esta última es difícil de definir, y más aún de demostrar, y en el caso de una subasta, corresponde al comprador verificarla.
Se han identificado menos de 30 ejemplares de T. rex que conserven más del 30 % de su estructura. Y, la venta de dinosaurios carece aún de una supervisión regulatoria y de estándares profesionales.
Un vendedor de fósiles opera en un punto intermedio entre la ciencia y la actividad empresarial. Vender fósiles no exige un doctorado en paleontología, pero los mejores intermediarios cuentan con años de experiencia como para ganarse la confianza de algunos expertos que sí poseen dicho doctorado.
En las últimas décadas, la frontera entre lo académico y lo comercial se ha desdibujado. El interés de grandes inversores transformó el mercado de fósiles en un “Viejo Oeste” donde cazadores, excavadores y subastadoras lucran sin regulación, dejando rezagados a museos y universidades.
Después de más de 60 millones de años de exposición, nunca se encontraron esqueletos completos de T. rex intactos. Es poco frecuente descubrir en un yacimiento más de un tercio de los huesos fosilizados de un mismo ejemplar; el resto se completa con réplicas esculpidas o reproducciones de los huesos originales. Por lo que se debe estar atento a posibles falsificaciones.
“Son tan increíblemente carismáticos que hacen que la gente haga cosas muy extrañas. […] Como una especie de soles gigantes o agujeros negros que absorben a la gente y la destruyen. Todo parece salir mal cuando hay un T. rex de por medio”, dice Donna Yates, arqueóloga y criminóloga.
En los últimos años, el mercado de los dinosaurios se ha vuelto cada vez más loco: El año pasado, en Sotheby ‘s, un Ceratosaurus (más pequeño que un T. rex) se vendió por 30,5 millones de dólares, una cifra cinco veces mayor a su estimación máxima.
El pasado 14 de julio, en Nueva York, Sotheby’s celebró la subasta de un *T. rex* llamado Gus. Un ejemplar completo en un 61 % según el recuento de huesos y entre un 75 % y un 80 % según la masa ósea. Se vendió por 50,1 millones de dólares, la cifra más alta jamás pagada por un dinosaurio en una subasta.
¿El mercado privado de fósiles impulsa la investigación y divulgación científica o la sabotea?