El rótulo como una herramienta de resistencia

Con el paso del tiempo, el rotulismo rompió con la atemporalidad y se convirtió en parte de nuestra vida cotidiana dándole identidad a miles de negocios. Además, su imagen adquirió gran valor artístico y cultural. En la actualidad, el rotulismo no se limita a un simple anuncio, sino que invita al espectador a dialogar con la pieza, utilizando recursos como humor, ironía y hasta albur. 

A pesar de su impacto, el rotulismo en México se ha visto amenazado por figuras como Sandra Cuevas, alcaldesa de Cuauhtémoc de 2021 a 2024, quien ordenó a principios del 2022 borrar los anuncios y la gráfica popular colorida (o sea, todos los rótulos) de los negocios ambulantes. En su lugar, colocaría el logo de su administración en las cortinas metálicas y en tonos grises, eliminando todo el color e historia que contaban.

La decisión de borrar los rótulos no fue casualidad. Fue un intento de despojar a las comunidades de su memoria e identidad colectiva para favorecer una estética que resulta atractiva al turismo o a intereses corporativos, también conocido como blanqueamiento, un fenómeno destacado por su carácter racista y clasista.

Entre este intento de silenciar y ocultar las voces del rotulismo, han surgido movimientos, campañas y colectivos que buscan devolver a las calles la identidad cultural que se ha definido durante décadas. Entre ellos se destacan: la Red Chilanga en Defensa del Arte y la Gráfica Popular (Rechida), Rótulos Chidos y Morras Chidas Rotulando. A la par, también surgió la campaña #ConLosRótulosNo y un poco de esto también se ve reflejado en el meximalismo, una corriente que apuesta por la riqueza, la abundancia y lo llamativo de la cultura mexicana.

Reconocimiento institucional

Pese a los esfuerzos por eliminar la imagen de los rótulos en las calles de Ciudad de México, la valoración del rotulismo ha llevado a esfuerzos de conservación y hacia una búsqueda de reconocimiento formal.

Por un lado, la representación del rotulismo se ha visto reflejada en obras artísticas, en donde diversos artistas adoptan este estilo visual para crear sus propios resultados. Esta práctica ha sido tan popular que ha tomado forma en exposiciones, la más reciente, Los rótulos no deben morir, tuvo lugar en la Galería José María Velasco del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). El rotulista Quetzalcóatl Molina, curador de la exposición, reunió cerca de 100 piezas de 30 artistas del pincel.

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