¡Son libros de texto, no un bache! 

Por Rosario Castrejón Escalante

El 4 de abril de 2018 circuló un video en la cuenta de Twitter Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en la que decía lo siguiente: “Vamos a cancelar la mal llamada Reforma Educativa, porque aunque parezca increíble, no tiene nada que ver con mejorar la calidad de la enseñanza. Nos vamos a poner de acuerdo con maestros, con padres de familia, vamos a elaborar un plan educativo para mejorar de verdad la calidad de la enseñanza, va a haber una auténtica Reforma Educativa sin afectar los derechos laborales del magisterio. Como decía Juárez, nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho.”. Y sí hubo una reforma, pero no se modificaron los planes y programas educativos. Después, surgió la Nueva Escuela Mexicana y con ella la base para los Libros de Texto Gratuitos.

Volvamos un poco al contexto que vivimos y recordemos: el año pasado, Esteban Moctezuma Barragán, en ese entonces dirigente de la Secretaría de Educación Pública (SEP), hizo una negociación histórica con una inversión de 450 mdp para las televisoras del país, con la idea de beneficiar a 30 millones de estudiantes para que éstas reprodujeran contenidos que reforzaran las clases durante la pandemia. Lamentablemente, la deserción escolar aumentó notablemente ante la falta de equipo adecuado, de conexión a internet, de luz y varios factores más que no se consideraron con la importancia debida.


En febrero de este año, después de la llegada de Delfina Gómez a la SEP, también apareció Marx Arriaga, un personaje que ha causado controversia con sus cargos en la 4T: primero como Director de Bibliotecas Públicas, donde se dedicó a echar por la borda el trabajo realizado durante años en la Biblioteca Vasconcelos; inventó un decálogo que no termina de sorprender; ha tenido un sueldo superior al del presidente de México; permitió realizar la grabación de una serie de Netflix en la biblioteca antes nombrada y también un desfile de modas; entre otras cosas cuestionables.

Con todos estos antecedentes, decidieron nombrarlo el encargado de la Dirección General de Materiales Educativos. Nada más y nada menos que donde se gestan los libros de texto gratuitos.

El 22 de marzo del año en curso, Arriaga hizo oficial el inicio de los talleres de capacitación para el rediseño de los Libros de Texto Gratuitos de Educación Básica con una presentación que se transmitió en vivo por diversas plataformas. En dicha ocasión se enfatizó en diversos errores de los materiales educativos entre los cuales, destacan los siguientes:

  • Censura para abordar los problemas que aquejan a la sociedad. 
  • Una clara intención por erradicar la diversidad cultural. 
  • Una simulación que intenta evadir los problemas reales. 
  • Actividades repetitivas. 
  • Falta de transversalidad en su diseño. 
  • Falta de intra y transtextualidad. 
  • Imágenes redundantes. 
  • Retórica visual simplista. 
  • Abuso de los espacios en blanco. 
  • Descansos visuales en la edición. 

Ese mismo día se llegó a la conclusión de que todas esas fallas no podrían corregirse si no se modificaba el modelo. Lo más curioso es que se modificó el modelo pero no los programas de estudio, pues la base sigue siendo la del 2017… ¡Aquellos que se hicieron durante el sexenio de Enrique Peña Nieto! Con la única diferencia de que los nuevos materiales buscan ser dialógicos, lo cual no está mal, pero no es lo único que se tendría que reestructurar para que estos materiales tuvieran “alma” y dejaran de ser “oscuros”, como declaró Marx en una entrevista.

Para realizar esta tarea, se abrieron tres convocatorias, de las cuales pretendo enfocarme solo en la primera; relativa al “rediseño de los libros de texto gratuitos de primaria 2021”. En ella, según la SEP, se inscribieron 2 mil 650 personas, de las cuales 40% (1,082) tienen estudios de maestría; 38% (1,032) tienen estudios de licenciatura; 10% (293) cuentan con doctorado; 9.4% (250) son pasantes y 3 más realizaron el postdoctorado. De todas ellas, al final solo quedaron 2 mil 365, según lo dicho por el propio Arriaga.

_____

_____

La encomienda es hacer 18 libros de tercero a sexto grado de primaria que abarcan las materias de Español, Ciencias Naturales, Historia, Geografía y los atlas, los cuales se entregarán el 31 de mayo a la Conaliteg.

Se trata de un proceso complicado, pues la autoría de una secuencia usualmente no se hace en cinco días (al final, hubo una prórroga de un día más). Lo cual, es una total falta de respeto a los participantes. Varios de ellos nunca habían sido parte de la elaboración de un libro, su única herramienta era su experiencia frente a grupo, ser investigadores o estudiantes. Obviamente, su práctica laboral no está a discusión, pero hacer un libro es diferente y lo acaban de constatar.

Aunque se dieron talleres para poder realizar la secuencia didáctica que le correspondía a cada uno y se facilitaron materiales como la dosificación, el texto plano, el esquema de cálculo tipográfico, ligas de documentos de consulta y la guía de imágenes, esto no fue suficiente para desarrollar adecuadamente el material didáctico. A continuación comentaré por qué.

Marx Arriaga abrió grupos de WhatsApp por grado para organizar el trabajo y se hizo la invitación a exponer las dudas que se tuvieran, sin embargo, más tarde quedaron bloqueados los comentarios porque había más de 210 participantes. ¡Era una locura! Así, el chat perdió su principal función y se limitó a ser informador.

Un día antes de la entrega varios maestros se organizaron para abrir otro chat –pero no en el Classroom, porque quizá no sintieron el apoyo o no tuvieron la confianza para hacerlo– con los participantes de ese grado y comenzaron a apoyarse unos a otros para elaborar sus secuencias, para preguntarse dudas, etc. Ahí pude constatar que esto era grave. Varios hicieron comentarios del siguiente tipo:

Nadie les habló a los autores sobre la importancia de respetar el número de páginas, la maqueta del diseño y por qué debían hacerlo, cosas básicas como esas; pues trabajar los libros de texto es un oficio que se va aprendiendo a lo largo de los años, no en unos días. Por otro lado, ellos creen que los editores y revisores pulirán y completarán su trabajo, pero así no funciona el proceso editorial. La interrogante ahora es ¿quién completará estos contenidos cojos con el tren andando? Ya ni pensemos en preguntas como: ¿Cuál será el tratamiento que tendrán los libros de texto para los niños que regresarán a clases después de vivir una pandemia y perder familiares? ¿Cómo impactó esto su vida? ¿Qué pasará con los recursos didácticos que se hicieron para las televisoras después de pagar tanto dinero por todo eso? ¿No servirán ni como material complementario?…

Por otra parte, Marx Arriaga, aprovechó su posición para infundir un discurso político y nacionalista entre los maestros con el fin de motivarlos, esto como resultado de su ignorancia de los procesos editoriales:

“¡Vamos a hacer historia!”

“Poseemos un colectivo de docentes capacitados y ansiosos de cambiar este ambiente monológico”.

“Después de 62 años de sometimiento, asumen que esta invitación fue histórica porque permitió que las voces que se encontraban marginadas tuvieran espacio horizontal para construir un diálogo constructivo en donde no hubiera segregaciones, abusos o subordinaciones. Para las vísceras conservadoras ello molesta, porque esperaban que actuáramos imitándolos y que propusiéramos un libro de texto redactado por unos cuantos con una propuesta afín al colectivo de izquierda que hoy marca el destino de nuestro país con una postura ideológica que hoy encabeza nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador”.

Sin embargo, un proceso normal para hacer un libro de texto toma más tiempo en las diferentes etapas que conlleva y sobre todo, debe ser planeado y acompañado por especialistas. En esta ocasión sí hubo algunos, pero quedaron atrapados en el Classroom, y no fueron de mucho apoyo para los maestros participantes; les hizo falta “estar al nivel de los oprimidos”, como los llamó Arriaga.

Por otra parte, centrar la importancia en “los viscerales conservadores” y “los oprimidos” no arregla el problema fundamental: ¿Dónde quedaron los nuevos programas de estudios? ¿Y la propuesta del nuevo modelo pedagógico?

Realmente, es una grave falta de respeto a todos los participantes de esta convocatoria, exigirles en tan poco tiempo un trabajo que se hace con mucha dedicación y esmero, como el trabajo fino de un relojero. Veremos qué dicen los evaluadores que también fueron llamados por convocatoria y el área de contenidos interno de la SEP ante esto.

Ignoramos cuál sea la prisa por elaborar estos materiales. Este año se pudo dedicar a la capacitación de los autores y evaluadores para dedicar el siguiente año a realizar los libros de texto, pero decidieron resolverlo en dos meses.

Quedan muchas dudas en el aire, comenzando por saber cómo quedarán los libros que deberían estar hechos con nuestro máximo respeto, más allá de los sentimientos nacionalistas, pues terminarán en las manos de millones de niños en etapa formativa y que tal vez, sea su única herramienta de estudio. Pero, ahora volvamos a las palaras de AMLO citadas al inicio: ¿Esto mejora la calidad de la enseñanza? ¿Este plan educativo es mejor? Es verdad que se abre la participación, sin embargo, los tiempos de trabajo y la dirección no son las mejores.

De los pagos, ya no profundizaré, pues solo contribuyen a la precarización del trabajo de muchos especialistas que se han formado para esta labor y que no se enriquecen como dice Marx Arriaga, al contrario, la SEP aún tiene deudas de pagos con varios profesionales desde el 2014 e históricamente, aún con su envergadura de ser la Institución Educativa representativa del país, paga hasta que quiere, pueden pasar meses o años. Ahora, para quitarse ese “pendiente” la SEP ya aclaró, cínicamente, que no pagarán. Estas revelaciones pueden verificarlas al buscar información con el hashtag #SEPpágame, donde únicamente salieron 14 pagos de 200 que debieron liquidarse. A las televisoras nunca se les ofreció únicamente su constancia y su crédito en el programa Aprende en casa. Por otra parte, es absurdo justificar la falta de una remuneración económica “porque atravesamos un periodo electoral”… ¡Hay grandes diferencias entre el trabajo que debe ser remunerado por quien lo contrata, en este caso el gobierno, y los programas sociales!

Solo resta pensar que a quien le toque resolver este embrollo de los Libros de Texto Gratuitos, lo haga de la mejor manera para salvar todo el proyecto. Realizar este trabajo de manera exprés es una decisión innecesaria, recordemos que se trata de una herramienta didáctica que teóricamente durará varios ciclos escolares y no del mantenimiento de un pequeño bache en la vía pública.

#SEPagalojusto: La convocatoria de la SEP no sólo afecta a ilustradores

 


Escucha nuestro podcast




Vídeo Recomendado



Previo

Atención: Alerta de fraude en supuesto trabajo de mexicanos en Europa, era trata

Siguiente

La Reinota del 8M denunció que Morena la invitó a grabar dos spots, cuentas afines la linchan en Twitter

Sin comentarios

Deja un comentario