A child is born: La dinastía Jones y el peso de la herencia en el jazz

Esta entrada forma parte de la sección El Canon del Jazz

En el mundo del jazz el apellido Jones está cargado de significados; por un lado nos habla de la herencia y por otro de la necesidad de forjarse una historia propia, un estilo personal claramente identificable que a la vez puede convertirse en algo mítico.

La mayoría de los(as) aficionados(as) al jazz llenan de inmediato el hueco de la memoria que tienen reservado para el nombre “Elvin Jones”, pero es más difícil hacer lo propio con Hank y Thad Jones. En palabras de McCoy Tyner, Elvin es uno de los cuatro pistones que hacían andar el motor que dio forma al cuarteto Coltrane y específicamente al legendario álbum “A Love Supreme”.


Tan potente es esta referencia que cuando se habla de los legados de Hank o de Thad, igualmente importantes en la historia de esta música, es común escuchar algo como “además eran hermanos de Elvin Jones”. Pero lo cierto es que los tres hermanos colaboraban y en buena medida su crecimiento individual fue consecuencia del empuje que significaba para cada uno de ellos el espejo de los otros.

La tercera pieza (que aparecen en orden alfabético) de El Canon del Jazz es precisamente un tema de Thad Jones, el hermano de en medio. Ted Gioia nos cuenta que “para este joven tan precoz, el mero hecho de salir de la sombra que proyectaban sus hermanos ya representaba un desafío considerable”. Pero si se considera que Thad “empezó a componer arreglos con trece años, para la banda de su tío” no debe sorprender que también se forjara un nombre propio “primero como instrumentista y arreglista a las órdenes de Count Basie, y después como colíder de su propia big band, la admiradísima Thad Jones-Mel Lewis Orchestra”.

Se dice que el Jazz es esencialmente improvisación, pero lo cierto es que mucho de su estructura está perfectamente establecido, incluso en los solos que más nos apasionan. Al respecto el gran saxofonista Gary Bartz decía que la improvisación era un recurso para salir con elegancia del error. La consistencia de los solos de los(as) grandes maestros(as) es prueba de que Bartz tiene razón, pero también lo son algunas piezas que forman parte de este canon y «A Child is Born» de Thad Jones es una de ellas.

Al respecto Gioia nos dice: “En la versión de Consummation [que además tiene una de esas portadas hermosas que caracterizan a esta música] Jones adopta una actitud propia del jazz de cámara durante la mayor parte de la pieza, que se abre con el piano solista de Hanna e incorpora contrabajo y batería a partir del octavo compás. Una vez expuesta la melodía, Jones entra con el fliscorno y convierte el trío en un cuarteto, pero en lugar de enfrascarse en un solo, opta por tocar la melodía de nuevo. Sólo entonces, rebasada con creces la mitad del tema, hace su aparición la orquesta, aunque lo que suena, una vez más, es la melodía, en un arreglo suntuoso y rico en texturas que pone punto final a la canción. No hay en toda la versión un solo fragmento improvisado, pero la interpretación es impecable”.

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Después de esa segunda grabación en 1970 1Muchos dan por hecho que la versión de «A Child is Born» que grabó la orquesta en 1970, recogida en el disco Consummation, constituye la primera grabación de la pieza; pero seis meses antes Richard Davis y Roland Hanna ya la habían registrado en una sesión celebrada en Alemania. El segundo llegaba incluso a atribuirse la autoría de la canción: según sus palabras, «A Child is Born» empezó siendo un interludio de piano que él insertaba entre tema y tema de la big band y que posteriormente Jones transformaría en partitura para la orquesta. En 1969, sin embargo, el propio Hanna torpedeó esa pretensión de autoría en su estreno discográfico, pues justo antes de que empiece la canción se le oye claramente anunciar (probablemente para información de los técnicos de la pecera): «A Child Is Born… Thad Jones».- Ted Gioia en El Canon del Jazz pag. 36 «A Child is Born» se propagó con rapidez por el mundillo del jazz y entre las versiones que más impacto tuvieron, que prácticamente se circunscriben en la época de esas primeras grabaciones, están precisamente las del otro hermano, Hank Jones; “El mayor de los Jones terminaría grabando «A Child Is Born» al menos en doce ocasiones, entre ellas sendas colaboraciones con Benny Carter y Joe Lovano”. Curiosamente, cuando se comienzan a buscar versiones de esta pieza, se verá que muchas versiones se encuentran en discos de temática navideña, pero por lo que se sabe esta pieza no tiene nada que ver con la tradición cristiana. Este vínculo con las fiestas decembrinas se debe justo a la versión de Hank con Benny Carter que “se transforma en un villancico”.

Es verdad que la familia Jones abrazaba el cristianismo, el padre de los tres hermanos era diacono, pero contrario a lo que se tiende a pensar la música blues, y el jazz como su forma de expresión más elevada, eran rechazadas por las mismas iglesias que elevaban los cantos espirituales (góspel) que son parte de la sopa primigenia del jazz.

“El Blues era el gemelo profano de la música sagrada de la Iglesia Bautista negra. Con “preguntas y respuestas”, gritos, llanto y significado. Uno le pedía a Dios y otro le pedía a lo humano…Uno decía: Oh Dios, déjame ir… Y el otro decía: Oh Señor, déjame ser.” (Ken Burns, en su serie documental “Jazz”)

El origen de la pieza, por lo menos del nombre de la pieza, es más simple y a la vez ilustra lo que significa la tradición en el jazz. Si el niño que nace no es Cristo, entonces se podría pensar que se trata de alguno de los hijos de Thad. En la portada de “Keepin’ up with the Joneses” se puede ver a los tres hermanos y a dos de esos pequeños(as); Hank sostiene a Thedia y Elvin a Bruce… Es este último quien resuelve definitivamente el misterio.

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En una entrevista que vale la pena revisar si se quiere profundizar en la familia Jones, Bruce explica algunas cosas muy interesantes, algunas que tienen que ver con el peso de la herencia, ya que habla de la frustración que le significó no poseer las habilidades musicales de su padre o sus tíos, pero también resuelve definitivamente el misterio del “niño que alumbró” Thad: “Las sesiones de improvisación (jams) no eran algo común en el hogar, pero recuerdo un momento muy especial durante mi graduación de la escuela secundaria cuando Roland Hanna, Mel Lewis y Kenny Rome vinieron a tocar… No puedo creer que todos estos gatos se instalaran en este pequeño espacio. Mi papá a menudo componía en el piano de abajo. Un día, recuerdo que subió las escaleras y dijo: -¿Cómo suena esto? Vamos, bajen-… Toco una melodia y entonces dije -me suena como un niño que está naciendo- y el dijo -Nice!”.

Pero Thad si compuso una pieza para su hija, lleva su nombre y es otra muestra del enorme nivel que alcanzó como compositor y ejecutante a la trompeta; además tiene el plus de incorporar a Billy Mitchell en el sax tenor, Barry Harris en el piano, Percy Heath en el bajo y al portentoso Max Roach en los platillos:

Regresando al A child is born, Gioia explica así lo que el corazón entiende cuando escucha la creación de Thad Jones: “la composición es una joya, un vals de treinta compases que se apoya en un sencillo motivo a lo largo de toda la pieza. La fórmula no promete gran cosa: una nota sostenida durante el primer compás y tres notas ascendentes que coinciden con los pulsos fuertes durante el segundo. El compositor, además, recurre al mismo ritmo melódico en los dos compases siguientes… y lo repite una y otra vez, con contadas excepciones, a lo largo de la canción entera. El efecto, sin embargo, es de lo más sedante y sosegado y el movimiento armónico es satisfactorio sin resultar demasiado predecible”.

Poco después de publicarse la primera grabación, Alec Wilder le puso letra, y los versos son tan conmovedores como la música:

Un pequeño corazón
Un par de ojos
Una obra de arte
Aquí en mis brazos
Confiado y cálido
Nace un niño

Es verdad que el jazz es en origen una tradición espiritual pero lo que habría que destacar de esta pieza es el simple hecho de cantarle a quienes han llegado a este mundo. Más que elevarla a ese relato divino, la pieza es perfecta para acompañar la bienvenida de cualquier espíritu humano; sobre todo en estos tiempos en los que la vida se sigue abriendo paso en medio de la muerte.

Recursos

Para instrumentistas de viento, A child is born es una pieza perfecta para estudiar el sonido y buscar expresarse con pocas notas largas, buscando modulaciones, explorando los subtonos (por eso es una gran pena que el magnífico Ben Webster, a solo 3 años de morir cuando la primera versión de Thad Jones salió a la luz, ya no estuviera en forma para grabar alguna versión de esta pieza) y evitar la ansiedad que suele asaltarnos cuando se estudia en ritmos más rápidos. En youtube hay una versión animada con la partitura para instrumentos en Si bemol. Y para pianistas, se puede revisar esta transcripción de la versión de Tete Montoliu, que dicho sea de paso es mi favorita por el solo de Jerome Richardson.

Texto de O’tan Huerta con información extraída de el libro “El Canon del Jazz”.

 


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Referencias

Referencias
1 Muchos dan por hecho que la versión de «A Child is Born» que grabó la orquesta en 1970, recogida en el disco Consummation, constituye la primera grabación de la pieza; pero seis meses antes Richard Davis y Roland Hanna ya la habían registrado en una sesión celebrada en Alemania. El segundo llegaba incluso a atribuirse la autoría de la canción: según sus palabras, «A Child is Born» empezó siendo un interludio de piano que él insertaba entre tema y tema de la big band y que posteriormente Jones transformaría en partitura para la orquesta. En 1969, sin embargo, el propio Hanna torpedeó esa pretensión de autoría en su estreno discográfico, pues justo antes de que empiece la canción se le oye claramente anunciar (probablemente para información de los técnicos de la pecera): «A Child Is Born… Thad Jones».- Ted Gioia en El Canon del Jazz pag. 36
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