Universidades podrían contribuir a la búsqueda de personas desaparecidas

Es fundamental que las universidades problematicen el tema de las desapariciones forzadas y ayuden a desarrollar estrategias de búsqueda que permitan encontrar a las personas desaparecidas, vivas o muertas, consideró el Dr. Carlos Mendoza Álvarez, docente de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México1Actualmente, y hasta diciembre del presente año, el Dr. Carlos Mendoza Álvarez realiza una estancia académica en Boston College, universidad de la Compañía de Jesús ubicada en Massachusetts, Estados Unidos, donde está impartiendo, en licenciatura y posgrado, cursos sobre teología descolonial.

Asimismo, desarrolla un proyecto de investigación sobre las teologías que se hacen en el Sur Epistémico, las cuales intentan desmontar las estructuras de dominación y violencia en el mundo de abajo, invisibilizado por el poder hegemónico. “Mi encomienda es proponer un tipo de teología que, en una escala global, escuche las voces de las víctimas, para desde allí reinterpretar el mensaje de liberación, de dignidad, de vida, de reconciliación, del Evangelio cristiano, pero también de las tradiciones religiosas de la humanidad”.
y uno de los compiladores, junto con Pablo Reyna y Carolina Robledo, del libro De las fosas clandestinas a la tumba vacía. Narrativas de dignidad y esperanza en tiempos de horror, publicado por la IBERO.

En un México donde está herido y roto el tejido social, si las y los académicos universitarios “no escuchamos a las familias que buscan a sus hijas e hijos, si no nos sumamos a ese tipo de búsqueda con nuestros saberes, con nuestro modo de hacer investigación, con nuestro modo de decir una palabra pública, seremos cómplices de ese horror”.


Urge entonces, dijo Mendoza, que las universidades apoyen la lucha por la verdad, la justicia, dignidad y la esperanza de las personas que buscan a sus familiares desaparecidos. En ese sentido, las y los docentes deben preguntarse qué pueden realizar para que sus saberes y su quehacer científico contribuyan a tener verdad, justicia y reconciliación;  “porque no habrá reconciliación, ni paz, sin justicia”.

Del libro mencionado, comentó que se trata de una obra preparada de manera colaborativa entre movimientos sociales de familiares de personas desaparecidas en México y Latinoamérica, personas de academia, defensores y defensoras de derechos humanos y gente dedicada a las artes, con el fin de entablar una colaboración que apoye a quienes buscan a sus hijas, hijos, padres, madres, hermanos o hermanas.

Se puede aprender de la horrible experiencia de las dictaduras

El libro tiene una sección dedicada al poder de la indignación y la memoria, que parte de los testimonios de personas que han vivido la desaparición forzada de familiares, en Colombia y en tiempos de las dictaduras de Argentina y Chile, y que narran cómo aprendieron a lidiar con esa terrible ausencia, a vivir el (im)posible duelo y resistir con indignación ética, política y espiritual. “Los saberes de personas que han enfrentado ese horror, con dignidad y esperanza, en otros países, nos ayudarán a pensar cómo enfrentar este horror en México”, mencionó el Doctor.

Dichas historias son analizadas en el libro por académicas(os) de México, Latinoamérica y Europa, como Christiane Schulz (alemana que hace investigaciones sobre derechos humanos), Mauricio Salazar (mexicano que  dirige el Programa ‘Paz e interculturalidad’ en la Academia Protestante Bad Boll, Alemania) y Rodolfo Gamiño (historiador mexicano adscrito al Departamento de Historia la IBERO), quienes también plantean estrategias para la búsqueda de la verdad como una necesidad para tejer el futuro.

_____

_____

El Dr. Mendoza añadió que, de movimientos como el de Las Madres de la Plaza de Mayo (argentinas), en México se puede aprender que la búsqueda de personas desaparecidas es larga, exige mucha paciencia, tesón, perseverancia, indignación ética y política, una profunda espiritualidad, y alianzas con la sociedad civil, las universidades y las Iglesias, para no dejar de buscar a quienes fueron arrebatados y de quienes no se sabe su destino.

“Cuál es el destino de esas personas desaparecidas; eso es lo que las familias buscan con sus propias manos, con palas y picos, pero también con sus saberes y con la interpelación de justicia y verdad que hacen a las autoridades”.

Otra parte del libro es el análisis social, político y filosófico de la ausencia de las víctimas de desaparición forzada, qué significado tiene su ausencia en la vida pública y en el cuerpo social herido. Al respecto, Ileana Diéguez (Universidad Autónoma de la Ciudad de México, UACM) habla sobre “cómo los muertos buscan a los vivos”, citando a Mario Vergara, un joven brigadista que busca a su hermano desaparecido, en una potente intuición que abre nuevos derroteros para la ciencia política y la filosofía política.

Ellas deben enfrentar al COVID mientras buscan a sus hijas desaparecidas

Carolina Robledo (Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, CIESAS), aborda cómo las víctimas de desaparición forzada sufren una segunda victimización cuando en la burocracia de las oficinas de los Ministerios Públicos sus expedientes se pierden o les dan a sus familiares unos restos humanos que no son los suyos.

Y Adam Rosenblatt (Haverford College, Estados Unidos) habla de ‘la gobernanza de la no verdad’, el cómo la gente se está acostumbrando, por desgracia, a que los gobiernos municipales, estatales y federales hagan de la ‘no verdad’ una práctica cotidiana, como el escandaloso caso de ‘La verdad histórica’ de Ayotzinapa, planteada por el gobierno federal de Enrique Peña Nieto.

Una interpretación teológica de las fosas

En una última sección del libro, filosófica y teológica, Arturo Aguirre (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, BUAP) escribe que es necesario hacer una ‘filosofía forense’, es decir, hacer un acercamiento al espacio doliente de las fosas clandestinas a través de una pregunta filosófica radical: ¿qué sentido puede haber en medio de este horror?

El propio Carlos Mendoza, académico del Departamento de Ciencias Religiosas de la IBERO, realiza una interpretación teológica de esas fosas, partiendo del hecho de que, como comenta el Dr. Gamiño, “Jesús de Nazaret fue el primer desaparecido en la historia de Occidente”, pues la suya fue una tumba vacía luego de su ejecución en una cruz, con la ausencia de su cuerpo crucificado. Es así que Mendoza Álvarez, de la Orden de Predicadores (dominicos), se pregunta qué sentido tiene la tumba vacía en el anuncio cristiano originario, cómo una comunidad cristiana en duelo por el asesinato y desaparición del cadáver de su maestro, hizo de esa desaparición un lugar teológico para entender la vida de otro modo y que de ahí naciera la fe cristiana en la resurrección.

“Por eso el libro se llama De las fosas clandestinas a la tumba vacía, porque entendemos que la tumba vacía es el mensaje cristiano de que la muerte no es el destino final de las personas sacrificadas. Y que corre a cargo de nosotros, las y los sobrevivientes de hoy y de todos los tiempos, buscar a las personas desaparecidas, exigir justicia, vivir el duelo con dignidad y esperanza, y en algún momento, en la vida de la fe y la espiritualidad, aguardar una vida plena en lo que llamamos resurrección”.

En torno a cómo pueden las contenidas en el libro, en tiempos de horror, ser narrativas de dignidad y esperanza, el Doctor Mendoza dijo que a través de la manera en que las y los sobrevivientes viven y enfrentan ese horror, es decir, en cómo enfrentan el duelo del familiar que no se sabe dónde está surge la esperanza. Por eso, cuando encuentran a una persona, o sus restos humanos, reconocidos con ADN verificado, y éstos son devueltos a sus familiares, las colectivas dicen: “Promesa cumplida. Hemos logrado reintegrar el cuerpo herido de una familia lastimada”. 

El libro De las fosas clandestinas a la tumba vacía. Narrativas de dignidad y esperanza en tiempos de horror fue editado por la Dirección de Publicaciones de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, y compilado por el Ing. Pablo Reyna Esteves, director de Programas de Incidencia de la IBERO; la Dra. Carolina Robledo Silvestre, profesora e investigadora del CIESAS; y el Dr. Carlos Mendoza Álvarez, académico del Departamento de Ciencias Religiosas de la IBERO.

Con información de la Ibero y Desinformémonos


Vídeo Recomendado



Referencias

Referencias
1 Actualmente, y hasta diciembre del presente año, el Dr. Carlos Mendoza Álvarez realiza una estancia académica en Boston College, universidad de la Compañía de Jesús ubicada en Massachusetts, Estados Unidos, donde está impartiendo, en licenciatura y posgrado, cursos sobre teología descolonial.

Asimismo, desarrolla un proyecto de investigación sobre las teologías que se hacen en el Sur Epistémico, las cuales intentan desmontar las estructuras de dominación y violencia en el mundo de abajo, invisibilizado por el poder hegemónico. “Mi encomienda es proponer un tipo de teología que, en una escala global, escuche las voces de las víctimas, para desde allí reinterpretar el mensaje de liberación, de dignidad, de vida, de reconciliación, del Evangelio cristiano, pero también de las tradiciones religiosas de la humanidad”.

Previo

La designación de Biden para la subsecretaría de salud es histórica y rompe prejuicios

Siguiente

Morir A Los Veinticinco: La Historia Del Tomy

Sin comentarios

Deja un comentario