Ricardo La Volpe, el mendigo del futbol

Después de su salida de América, La Volpe entró a Facebook y Twitter para publicar de manera activa sobre su visión del futbol, así como para dar consejos de amor:

“Te quedan 45 minutos y vas perdiendo, no te tires al suelo y hagas tiempo, ve a buscar el partido. Queréla más que al balón”.

En algunos programas televisivos, Rafael Puente, comentarista de ESPN, y Heriberto Murrieta, de esa misma cadena, han afirmado que charlar de futbol con La Volpe es una sesión de aprendizaje constante, que al argentino le encanta hacer parados tácticos con los saleros y que pocos como él conocen tanto de futbol.

Carlos Albert, por su parte, ha sido un constante crítico al argentino y sus argumentos son dos: la arrogancia del director técnico y que no ha ganado nada. Las dos pudieran ser unas afirmaciones ciertas, sin embargo, La Volpe es de esos entrenadores que no necesitan ganar títulos para dejar huella. El Atlas de 1999 fue un equipo paradigma en el futbol mexicano; el parado táctico, el oficio ofensivo, el sacrificio, el orden y la generación de jugadores jóvenes siguen siendo uno de los máximos logros de La Volpe y su legado.

La escuela lavolpista es una corriente de directores técnicos que aprendieron de La Volpe el sistema ofensivo

Sin duda, su logro más importante fue un juego de 120 minutos, cuando Argentina estuvo contra las cuerdas en 2006. Cuando sorprendió con Andrés Guardado de titular con apenas 18 años y cuando Heinze debió haber sido expulsado por una falta al Kikín Fonseca. El planteamiento fue ofensivo, el juego de México fue inolvidable pero terminó con un gol fugaz, de esos que aparecen y nunca vuelven, anotado por Maxi Rodríguez.

También el Atlas de La Volpe fue visionario tácticamente porque fue de los primeros equipos en “apretar desde la salida”, en ser un equipo que presionaba al contrario en todo el terreno de juego.

Al argentino se le critican muchas cosas: sobre su actitud hacia la prensa y su mal trato a los jugadores, pero su aporte al futbol no tiene que ver con un estilo motivacional sino con un estilo táctico. Una deuda con el aficionado mexicano es la ausencia de Cuauhtémoc Blanco en el 2006, pero el argentino siempre recuerda que el “semidios azteca” sí fue convocado en su periodo como director técnico, pero que Blanco nunca pudo adaptarse a su sistema, porque el argentino buscaba un equipo donde los 11 jugadores defendieran y los 11 atacaran, un colectivo, sacrificio y orden. La esencia del futbol es el equipo y Blanco siempre quiso ser él y nadie más, o por lo menos así lo explica el argentino:

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Y tenía razón, con o sin Blanco esa fue la mejor selección de la que el aficionado tiene memoria.

Su visión de futbol es precisa, puntual. Quienes piensan que el deporte es cuestión de “huevos” se encontrarán en La Volpe un férreo opositor, porque el futbol tiene que ver con táctica, estrategia, estudio constante, repetición de las jugadas, con movimientos quirúrgicos y estadísticos. Algunos afirmarán que “no es ajedrez” pero el argentino es fulminante; el futbol sí es ajedrez, o así lo escribió hace unos días:

“En el ajedrez si te quieres defender bien haces la defensa siciliana protegiendo al rey. Lo puedes hacer con aperturas abiertas o semi abiertas o aperturas cerradas. Eso también lo puedes hacer en el fútbol. Hay que explicar quién es quién para el equipo. Quién la reina, quiénes las torres y quiénes abren caminos como caballos y alfiles.”

En diversas entrevistas, Ricardo ha afirmado que su máxima al entrenar es la constante repetición de movimientos tácticos hasta la perfección, quizá por eso algunos jugadores encuentran en el argentino a un entrenador pesado, estricto e insoportable. No es un tipo como Matías Almeyda que le da demasiada importancia al lado humano del futbolista, sino más bien es un tipo obsesionado, dedicado y un estratega de guerra y ajedrez.

En alguna de sus reflexiones, La Volpe, un obsesivo con el espectáculo y el futbol ofensivo propuso reducir de 11 a 10 jugadores los equipos, con la finalidad de tener más espacios y que el futbol vuelva a ser agradable y regresen los dribles de Maradona, “así, no importa si mañana Jamaica se te encierra atrás, puedes planear una estrategia para aprovechar los espacios y ganarle el partido.”

Sobre el estado actual de futbol mexicano el argentino ha sido crítico:

  • No se trabaja, como algunos dicen, en las fuerzas básicas, no lo hacen bien Chivas y América, quienes gastan millones en refuerzos.
  • Demasiados extranjeros en México, los de calidad sí elevan el nivel del futbol mexicano, pero otros entorpecen el desarrollo de las jóvenes.
  • Las rotaciones son necesarias pero se tiene que elegir a un equipo base, el cansancio de los futbolistas es un pretexto: “Tal vez la pregunta que nos deberíamos hacer es si nuestros jugadores quieren tomar la responsabilidad de ser líderes de esta selección y comprometerse a objetivos muy grandes”

La Volpe ya anunció que publicará videos sobre las preguntas que le realizan los usuarios en las redes sociales, preguntas que van desde consejos de amor, conceptos tácticos, estrategia de futbol y gustos futbolísticos. Por ejemplo, nombró a su once ideal en la Selección Nacional, que planteó una media cancha de ensueño con Boy, Pardo y Guardado, un reflejo de su visión de futbol:

Por ese once recibió críticas al no incluir a Hugo o Cuauhtémoc, a lo que el argentino contestó:

La escuela lavolpista es una corriente de directores técnicos que aprendieron de La Volpe el sistema ofensivo, el pressing en toda la cancha, 11 jugadores defendiendo y 11 atacando, así como privilegiar las fuerzas básicas. Algunos directores técnicos que son relacionados con esta escuela son: Rubén Omar Romano, Miguel Herrera, José Guadalupe Cruz, Rafael García, ahora de Puebla y yerno del argentino, Darío Franco, Jorge Almirón, entre otros.

La trascendencia de La Volpe en el futbol mexicano es difícil de medir, aunque su visión de un ajedrez de 11 contra 11 y en un césped en lugar de un tablero ha cruzado fronteras. Para entender la importancia del estratega vale la pena leer un artículo que Guardiola escribió sobre la selección mexicana de 2006 y sobre La Volpe, en donde Guardiola se desvive en elogios por el sistema del argentino, un sistema que pudo haber inspirado el “tiki-taka” de su Barcelona:

“Para, corrige, grita y vuelta a empezar”
“Me contaron cuando estuve en México que Ricardo Lavolpe, de manera intervencionista y conductista, obliga, en los entrenamientos, durante 30 minutos, a que sus defensores avancen, ellos y la pelota, una y otra vez. Al más mínimo error en un pase, o no ensanchar el campo estirándolo como si fuera una goma hasta las líneas de banda, o no jugar con el portero cuando se debía jugar, repito al más mínimo error, vuelta a empezar. Para, corrige, grita y vuelta a empezar. Una y otra vez. Cientos de veces hasta que sus tres defensores hagan de novios durante 30 minutos. Ellos y la pelota”.

La esencia de La Volpe es esa, la de un tipo que ve al futbol con conceptos románticos, amorosos, que entiende el futbol como la expresión humana más perfecta que existe. La Volpe desde sus redes sociales es la perfecta definición de un mendigo del futbol, como dice Galeano, un hombre que espera una jugada bonita, espectáculo en la cancha, goles, dinamismo, explosión, pero con la precisión de un jaque mate:

“Yo no soy más que un mendigo de buen fútbol. Voy por el mundo, sombrero en mano, y en los estadios suplico una linda jugadita por amor de Dios. Y cuando el buen fútbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece”.—Eduardo Galeano

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