La diversidad sexual en México: exclusión y violencia frente a resistencia y dignidad

“La sexualidad es como las lenguas: todos podemos aprender varias”

– Beatriz Preciado

Un especial de Tercera Vía
Ilustración: Jonathan Gil
Fotografías originales: Annick Donkers

LOS DATOS

Población LGBTTTI en México

Establecer una cifra exacta de la población LGBTTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual) en cualquier país representa una gran dificultad, sobre todo porque la discriminación es un factor que persuade a no manifestarlo. Teniendo en cuenta ese sesgo, existen estudios que nos permiten tener una idea general de la cantidad de personas de la comunidad LGTBTTTI en México: de acuerdo con la Encuesta de Valores de la Juventud realizada por el Instituto de Ciencias Jurídicas de la UNAM en 2012, 3.6% de la población -equivalente a 2 millones de personas- se reconocen como LGBTTTI en nuestro país.

Es complicado establecer una cifra exacta acerca de la población LBTTTI en especial porque la discriminación es un factor que persuade a no manifestarlo

Para dimensionar la cifra podemos hacer un comparativo regional: según la investigación realizada por la compañía encuestadora Gallup, en Estados Unidos, en México existe una población LGBTTTI proporcionalmente más grande que en el país del norte, en que 3.4% (equivalente a 9 millones de personas) asume alguna de estas identidades sexo-genéricas.

Aunque la encuesta de la UNAM aporta datos concretos, da cuenta sólo de las personas que se declaran abiertamente con alguna de las identidades LGBTTTI. ¿Cuanto se elevarían las cifras si consideramos a quienes no lo declaran abiertamente? Tenemos pistas: en acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010,  el 1% de los hogares en México (229 mil 473) están conformados por parejas del mismo sexo, se declaren o no LGBTTTI. Con base en el mismo sondeo, 1 de cada 10 hogares en México (2 millones 911 mil 630) se encuentra habitado por solo una persona, de los cuales ignoramos si forman parte de la comunidad LGBTTTI, puesto que no se incluye esa pregunta en la encuesta. Con la suma de los hogares unipersonales y las familias compuestas por personas del mismo sexo podríamos inferir que la comunidad LGBTTTI en México es mucho más grande que sólo el 3.6% de la población.

Homofobia y discriminación

Según la Asociación Internacional Lésbica, Gay, Bisexual, Transgénero e Intersexual (ILGA) a pesar de que México forma parte de 114 países que no criminaliza ni castiga la homosexualidad,  y que constitucionalmente nuestro país prohíbe la discriminación basada en la preferencia sexual, México sigue teniendo un alto grado de rechazo hacia la comunidad LGBTTTI.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Discriminación en México 2005, 94.7% de las personas de la comunidad LGBT consideran que hay discriminación en su contra y el 43% dice haber sido víctima de algún trato discriminatorio por su preferencia sexual.

En México hay un alto grado de rechazo hacía la comunidad LGBTTTI
En cuestión de oportunidades, la percepción de la comunidad LGBTTTI de tener las puertas cerradas es elevada: el 75% cree tener un peor salario que una persona heterosexual, 43% piensa que tiene menos posibilidades de estudiar y 72% percibe tener menos oportunidades de conseguir un trabajo. Los lugares en donde más se presentan actos discriminatorios en su contra son, en orden: 1) Trabajo, 2) Escuela, 3) Hospitales y 4) Familia.

En la misma encuesta pero realizada en 2010, el 57% de las personas LGBTTTI consideró que de hecho su mayor problema es la discriminación en su contra. No están muy equivocadxs: 4 de cada 10 mexicanos no están dispuestos a que en su casa vivan personas homosexuales. Ésta discriminación es percibida también por personas heterosexuales, donde 7 de cada 10 están totalmente de acuerdo con que en México no se respetan los derechos de las personas LGBTTTI.

En acuerdo con los informes del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred), de 2013 a 2014 el gobierno del Distrito Federal recibió 224 expedientes de quejas por discriminación hacia personas LGBTTTI, tanto para donar sangre, como por no permitir ver a sus hijos o nietos, así como casos de hostigamiento e impedimento para practicar una actividad deportiva.

Los grupos  o instituciones más discriminatorias en México son:

Grupos o Instituciones Más Discriminatorios en México

Persona o grupoPorcentaje de personas discriminadas
Policía42.80%
Iglesia35.30%
Gobierno Estatal19.80%
Gobierno Federal19.10%
Vecinos19.70%
Mass Media15.10%
Hospitales11.30%
Familia10.60%
Amigos7.60%

Fuente: Enadis 2010

Violencia en contra de la comunidad LGBTTTI

De acuerdo con investigaciones realizadas por la organización civil “Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana”, México ocupa el segundo lugar a escala mundial en crímenes por homofobia, sólo después de Brasil.

El lugar dónde se cometió la mayoría de los crímenes fue el domicilio de la víctima
Si analizamos el número de homicidios por homofobia desde 1995 a 2013, las personas de la comunidad LGBTTTI asesinadas en el país se han duplicado en ese periodo de tiempo. De acuerdo con datos de la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia (CCCOH), entre 1995 a 2007 se registraron 464 crímenes de odio: 445 fueron hombres, 19 mujeres, así como 52 travestis y transgénero. La tragedia se incrementó entre 2005 a 2015, cuando se registraron 1,218 homicidios por homofobia y transfobia: 976 hombres, 16 mujeres, además de 226 travestis y transgénero. Cabe señalar que en el caso de mujeres privadas de la vida el dato es borroso, pues los decesos se consideran feminicidio -en el mejor de los casos- por lo que aún se invisibiliza que la causa pudo ser su orientación sexual.

El rango de edad más común de las víctimas va de los 30 a los 39 años, seguido por el de 18 a 29 años, y posteriormente, el grupo de personas de entre 40 y 49 años. Por último, los lugares más comunes en donde se cometieron la mayoría de los crímenes fueron el domicilio de la víctima (291) seguido por la calle (107) y los hoteles (36).

Las entidades con mayor número de asesinatos por homofobia son:

Entidad FederativaNúmero de homicidios
Distrito Federal190
EDOMEX119
Nuevo León78
Veracruz72
Chihuahua69
Jalisco66
Michoacán65
Yucatán60
Veracruz30
Colima28
Tabasco22
Baja California21

Fuente: CCCOH

Diversidad sexual en el mundo

  • En todo el mundo, sólo 22 países permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. La adopción es autorizada en sólo 10 países.
  • En 7 países se castiga la homosexualidad con la pena de muerte: Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Irán, Mauritania, Somalia, Sudán del Sur y Yemen. 41 naciones lo sancionan con cadena perpetua.
  • En EEUU existen varias organizaciones que apoyan campañas contra la comunidad LGBTTTI. Por la cantidad de dinero y medios de comunicación que son capaces de mover, su importancia es global.

Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Los mormones. Esta agrupación religiosa también apoyó la “Proposición 8” del estado de California, con recursos tanto económicos como humanos. Donó casi 20 millones de dólares a la causa y proporcionó 9 de cada 10 voluntarios que acudieron a los hogares de California para convencer a la gente de votar a favor.

Caballeros de Colón

 Grupo de filiación católica fundado a finales del siglo XIX en EEUU con el objetivo de apoyar la labor misionera de la jerarquía eclesiástica. Tan solo en 2008, la organización donó casi un millón y medio de dólares para apoyar la “Proposición 8” en California, que pretendía restringir el reconocimiento del matrimonio sólo los casos de parejas conformadas por un hombre y una mujer.
 

Jim Walton

Hijo menor de Sam Walton, fundador de la cadena de autoservicios agrupados en torno a WalMart, heredero de su fortuna y además CEO del Arvest Bank, que opera en los estados de Oklahoma, Missouri, Arkansas y Kansas. En 2008, Walton donó 75 mil dólares a la campaña iniciada por el Family Council Action Committee para evitar que las parejas homosexuales pudieran adoptar niños.

Thomas S. Monaghan

 El fundador de Domino’s Pizza financió en 2010 una iniciativa para remover el concepto de “orientación sexual” de una ordenanza local de la ciudad de Michigan contra la discriminación: es decir, si la propuesta de Monaghan prosperaba, en Michigan podría discriminarse por causa de la orientación sexual sin incurrir por ello en una falta sancionable por las autoridades.

HISTORIAS

Un caso emblemático: Itzayana Sánchez

A raíz de que varios equipos se quejaron de que “un hombre” estaba compitiendo “en el lugar equivocado”, en el 2013 la Liga Mexicana de Futbol Femenil prohibió la participación de la jugadora Miranda Itzayana Sánchez Salman por ser transexual. La organización argumentó su decisión afirmando que sólo las personas “nacidas mujeres” podían participar en dicha liga.

Fotografía: pamboleras.com
Fotografía: pamboleras.com

Miranda Itzayan aseguró que durante varios partidos la gente en la tribuna, así como sus contrincantes, se burlaban de ella, riéndose e insultandola, e incluso que llegaron a agredirla físicamente durante los juegos con la colaboración de los árbitros. A pesar de recibir tratamiento hormonal y de contar desde 2012 con una sentencia favorable del Juicio de Reasignación de Identidad Sexo Genérica por parte del Registro Civil del Distrito Federal, el 4 de febrero de 2013 la liga de futbol prohibió su participación en el torneo.

El número 42: relato de lo que nunca pasó

“Como todos los días, desperté con el sol que entraba a través de la ventana. Tomé un vaso de agua en mi tasa de porcelana. Me puse mi bata y pantuflas de terciopelo. Caminé sobre el largo pasillo y recibí una carta.

-Don Ignacio, llegó esto para usted.

Abrí el sobre.

“Es un honor invitarlo al baile del próximo 18 de noviembre en la Calle La Paz. Recuerde asistir con la vestimenta acordada.”

Dejé de leer, volteé al pasillo y nadie venía. Quemé la invitación en el candelabro y lancé las cenizas a la chimenea.

El desayuno transcurrió como todos los días, discutiendo donde colocaríamos la nueva pintura con marco de oro traída desde París.

En la comida fue igual, comimos los platillos servidos por Antonia y Juana.

-En la noche voy con los Churape.

-¿Para qué?

-Vamos a cenar.

-Papá, Ignacio volverá a salir en la noche.

-¿A dónde?

-Con los Churape.

-¿A qué?

-Dijo que a cenar.

Me bañé, y me rasuré. Salí con la ropa de noche.

Llegué a la casa de La Paz, me reconocieron en la entrada y entré directo al baño. El vestido me apretaba un poco pero hacía ver mi cuerpo muy bien formado. Me puse unos tacones y empecé a caminar saludando a todos.

Ahí estaba Joaquín, muy elegante con su moño blanco, rasurado de la barba, y un bigote bien peinado, le acaricié la mejilla y le tomé la mano. También estaba Emilio, que lucía un vestido rojo bandera como una verdadera reina.

El vestido me apretaba un poco pero hacía ver mi cuerpo muy bien formado. Me puse unos tacones y empecé a caminar saludando a todos.
Bailamos al son del piano y un violín muy exquisito. Cenamos un estofado francés con queso fundido, acompañando con Champagne de los más ubérrimos rincones de Épernay.

Cuando sonaba la melodía más dramática se escucharon unos ruidos muy fuertes, se rompieron las puertas y se dispararon algunos balazos al aire, yo solo me tiré al piso y coloqué mis manos sobre mi cabeza.

-Aquí está muchachos, llévense a los demás.

Me tomaron por el brazo con fuerza. Los zapatos de Josefina se quedaron entre los residuos de la velada.

-Así te queríamos ver maricón.

Me subieron a un carruaje.

-Cámbienle la ropa. No lo podemos llevar así.

Y me pusieron un uniforme de soldado. Llegamos a Palacio Nacional y ahí estaba Don Porfirio en la silla donde recibe a las visitas, con su elegancia de siempre y sus zapatos brillosos.

-Lo encontramos.

-¿Dónde estaba?

-En un baile de maricones.

-Gracias.

Don Porfirio caminó hacia mi, destrozando con la fuerza de sus pies cada crujido del piso de madera. Me tomó de la barbilla y apretó mi mejilla, todavía con algún rastro de labial.

-La próxima vez mi hija se queda viuda.

A los dos días siguientes leí en la portada del periódico. “Arrestan a 41 hombres. 19 estaban vestidos de mujeres y 22 como hombres” Seguí leyendo en silencio, bajo la mirada de Josefina.

Ignoré el asunto y seguí desayunando.

-¿Cómo te fue con los Churape?

-Muy bien”.

*Relato basado en las desventuras de Ignacio de la Torre y Mier, yerno de Porfirio Díaz.

Mirnix: “Lo que queremos es que nos deseen”

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Fotografía: Annick Donkers

¿Cómo te gusta ser leída por las personas que te rodean?

Me gustaría que me lean desde los feminismos. Hablo de feminismos en plural porque me gusta que la lucha política este situada en términos de contexto y vida cotidiana. Para mí es muy importante resignificar la consigna de los setentas de “lo personal es político” en el sentido de llevarlo no sólo a la parte discursiva y teórica que ejercito, sino el ser congruente con mi cuerpo y cuestionarme la normalidad de los placeres y las maneras de habitar el mundo. Me interesa políticamente situarme como mujer y poner en duda ese binomio mujer-hombre para llevarlo hacia procesos de hibridación. Me categorizo más en un feminismo ligado a la intersexualidad, a esta ambigüedad que va mas alla del binomio sexo-genérico hombre-mujer.

¿Cómo fue tu proceso personal y que referentes te marcaron?

En vida diaria tuvo mucho que ver el contexto en que crecí. Vivía en un barrio que se llama San Juan Pantitlán y que está en Nezahualcóyotl, que en general es un lugar peligroso para las mujeres. Yo estudiaba en universidades del DF y habitaba Neza, por lo que había un ejercico de sobrevivencia/resistencia en que me masculinizaba y utilizaba códigos que tapaban mi cuerpo para poder salir en la calle en la noche y pasar desapercibida.

Por otra parte siempre me han interesado las prácticas que tienen que ver con el cuerpo. Eso ha provocado que todo el tiempo quiero ejercitarlo, o cuidarlo en lo espiritual, la alimentación o el placer. Eso me ha llevado a modificar un poco los códigos, como el cabello, o conservar parte de la feminidiad como el maquillaje. También implica tener una autocrítica de mis afectos, ver que no sólo se puede amar en términos de me gustan todos los hombres o todas las mujeres, o que sólo puedo tener deseo hacia ciertos cuerpos, sino ser más amplia. Ver las personas que en este momento comparten la forma de vida que quiero tener. Encontré el feminismo como la parte de ser congruente entre lo que pienso y lo que mi cuerpo hace. Eso me llevó al arte-acción, a los feminismos y a la teoría crítica. Fue una combinatoria de todo eso.

¿Cómo te relacionas con otras luchas?

Al investigar empecé a encontrar prácticas, sobre todo feministas, que iban más allá de las mujeres que se anuncian como feministas desde lo escencialista, quienes consideran que “sólo las mujeres pueden pueden ser feministas y sólo ellas pueden elegir esa lucha”. Quise romper con eso y cuestionarme ese privilegio, mi propio estado de vulnerabilidad como mujer, como rol en el mundo. Encontré a amiges que se categorizan como bio hombres, o hombres cis, pero que se situan desde mujer, desde ser mujeres más amplio. Elles empezaron a articular una colectividad donde me he sentido más cómode: poder jugar a decir “este día quiero ser más masculina”, o “éste día quiero ser más femmenina”, “éste día quiero escapar”, o incluso encarnar el otro extremo de lo que biológicamente te categorizaron. Así juego con mi representación, con el actuar que tengo en la vida, con mi manera de enunciarme. No quise ser hombre o mujer, sino que me categoricé desde lo inter.

Encontré el feminismo como la parte de ser congruente entre lo que pienso y lo que mi cuerpo hace. Eso me llevó al arte-acción, a los feminismos y a la teoría crítica. Fue una combinatoria de todo eso.

¿Qué obstáculos has encontrado en la práctica para estos procesos?

En primer lugar la confusión en el sentido estético. Me hacen comentarios “desde perfil me veo como hombre, de frente como mujer” o “eres muy guapo o guapa”. Me dicen que hay ambigüedad en mi vida, que tengo que tomar una decisión. Incluso hay amigas feministas que me señalan que políticamente tengo que situarme desde lo lésbico o desde lo heterosexual, pero justo mi postura es ampliarlo. Me sucede mucho en términos afectivos: de repente estoy con una mujer y me puedo enamorar de un hombre o de alguién trans. En mi familia ha sido el conflicto de que no saben como leerme, pero lo hago intencionalmente, para no ser leída desde un sólo lugar. Ha sido un proceso largo. Le puse una x a mi nombre porque es Mirna, que es muy femenino, y le puse la x para hacerlo más ambiguo, desde la androginia, desde el mito del hermafroditismo.

¿Que opinas del matrimonio entre personas del mismo sexo?

Parece sencillo nombrarse, pero ha existido siempre exclusión.
En realidad estoy en contra del matrimonio de cualquier tipo, en el sentido de avisarle a una institución que estás amando a alguien. De mi parte no me interesa estar en ese lugar. Por otro lado, estoy en desacuerdo en que una lucha política que ha estado constantemente entablando una discusión desde la autonomía y desde una política de los afectos, institucionalice esos otros afectos que surgen de estar fuera de la norma del sistema heteropatriarcal, heterocentrista y de la familia nuclear. Reconozco que institucionalizarse de alguna manera puede ampliar derechos, pero considero que no tiene que haber un documento que legitime el amor que tienes a otrxs.

En el DF ya está la posibilidad de cambiarte el nombre si eres trans, y en ese sentido puede funcionar institucionalizar, porque lo he visto a lo largo de ciertas amistades que me han compartido sus experiencias. Sucede que muchas veces en opinión de ciertas autoridades, la expresión o el atuendo no corresponde con el nombre del carnet, y eso repercute en posible discriminación y sospechosismo en aeropuertos, trabajos, aduanas, etc. Ahí si creo que ha funcionado. Parece sencillo nombrarse, pero ha existido siempre exclusión.

En el mar de consignas y experiencias, ¿Cúal te gustaría retomar para cerrar la entrevista?

Se me viene a la mente Néstor Perlongher, poeta trans:

No queremos que nos persigan, que nos prendan, ni que nos discriminen, ni que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que nos comprendan: Lo que queremos es que nos deseen”.

No se trata de que te “toleren”, eso es violento. A mí me gustaría que más allá de ser cuerpos de hombre o mujer, como cuerpos que están sólo ahí, veamos cuerpos deseables y nos demos la oportunidad de desearnos más allá de la posición política. También pienso en la consigna de “Ni dios, ni amo, ni marido ni partido”, que me gusta porque sintetiza un deseo, que en este caso es el de vivir de otra forma.

Fotografía: Annick Donkers
Fotografía: Annick Donkers

Emmanuel Álvarez, activista tranfeminista:  “Es crucial centrarnos en la dignidad de las personas”

¿Por qué te defines como transfeminista?

Me interesa muchísimo lo trans porque te permite cuestionar lo que te asignan de nacimiento como género: ni asumirme hombre ni asumirme mujer. Como categoría política, como soy leído socialmente, lo marica también me gusta para posicionarme desde ahí. Es eliminar el insulto o la carga negativa que hay detrás para utilizar la palabra en tu favor. Como decir: “si lo soy, y está bien”.

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Fotografía: AnnickDonkers

¿Así lo subviertes?

No es la única forma. Hay estratégias para revertir un insulto para reivindicarnos, como por ejemplo en “la marcha de las putas”.

¿Cómo distinguir la diversidad sexual de la disidencia sexual?

La diversidad sexual es algo más amplio, mientras la disidencia sexo-genérica es una postura política que cuestiona la normalización que han tenido muchos grupos, tanto heterosexuales como gays o lesbianas, que tienen una visión sumamente normada de la sexualidad.

¿Cómo ha sido tu experiencia personal en esta elección?

Hay que reconocer los contextos privilegiados respecto a otros. Cuando tienes oportunidad de ir a la universidad, por ejemplo, puesto que hay ciertos espacios que son más tolerantes. Eso no significa que no exista un cierto estigma sobre tí por tu orientación sexual o por tu forma de ser o de vivir el género. No me ha tocado una violencia tan explícita, pero creo que en general si hay muchas barreras cuando incumples lo que se espera de tí en cuanto a tu género y tu sexualidad. El poder acceder a derechos o ir a la escuela siendo trans es difícil por el ambiente que te recibe, que es hostil. Incluso los planes educativos son pensados desde la heterosexualidad, y está en todos lados, en la publicidad, en la calle, en todo. Lo peligroso es cuando esa invisibilización escala niveles hasta convertirse en violencia.

¿Qué piensas del matrimonio de las personas del mismo sexo?

Creo que contribuye a la despatologización de la homosexualidad, de la transexualidad, por la mayor difusión de éstos temas. Pero también considero que la institución del matrimonio es una forma de normalizar la sexualidad, las relaciones entre las personas, así como jerarquizar y poner por encima de otras relaciones la pareja y la monogamia, la idea de familia que se sustenta en ese tipo de unión.

Me preocupa que se olvide una historia de lucha, que es la de las luchas homosexuales y transexuales del siglo pasado. Parece que los objetivos del movimiento LGBT -como lo han llamado- se están perdiendo un poco, y creo que tienen que recuperar el sentido crítico frente a las estructuras de opresión, más que buscar la normalización a través del matrimonio o a través de participar como personas incluidas en esta sociedad, que genera otro tipo de explotaciones. No se trata de ser un movimiento LGBT clasista, racista, o todas esas prácticas que también podemos cometer y que debemos revisar, así como todos los mecanismos en que somos incluidos en una sociedad que no me parece justa.

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Fotografía: AnnickDonkers

Hay estratégias para revertir un insulto para reivindicarnos, como por ejemplo en “la marcha de las putas”.

¿Tienes algún referente de la disidencia sexual?

En este momento he visto una lucha mucho más fuerte en las personas trans. De inicio no eran reconocidas como querían y se sentían. Creo que tienen una lucha constante, de todos los días, y enfrentar muchas situaciones. También las personas intersexuales, que ponen el dedo en la llaga, pues muestran que no sólo el género es una construcción social, sino también el sexo. Eso erosiona todavía más las ideas que tenemos sobre la sexualidad y sobre la identidad sexual y genérica.

Cuando te escucho tengo la impresión de que urge cambiarlo todo. ¿Cómo puede ser accesible esta reflexión a las mayorías?

En el movimiento, en grupos y organizaciones LGBT creo que hay mucho trabajo, pero que se ha aislado un poco. Hemos perdido cierta solidaridad, tanto de nosotrxs como de otrxs hacia nosotrxs. Hay que colaborar para que la sociedad avance a otras formas de vivir y convivir. Hay que unirnos con quienes se oponen a las diversas opresiones.

Hay que colaborar para que la sociedad avance a otras formas de vivir y convivir. Hay que unirnos con quienes se oponen a las diversas opresiones.
Yo creo que en muchos espacios ya se está tramando algo distinto, como en los movimientos indígenas en México, donde las mujeres han tenido un papel muy importante, y en que además de esa lucha, hacen lo propio para ser reconocidas dentro de sus propias comunidades. Hay una necesidad creciente de nombrar el género y las violencia que el género crea.

En estas luchas hay muchos temas importantes, pero es crucial centrarnos en la dignidad de las personas, no ver sólo qué necesitamos para nosotrxs, sino situarnos en esa dignidad, y partir de ahí para generar nuevas relaciones.


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