México ha dado un paso clave al declarar la menopausia como prioridad de salud pública. La Secretaría de Salud de México, a través del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Sexual y Reproductiva (CNEGSSR), anunció que la nueva estrategia busca reconocer las necesidades de las mujeres en etapas vitales, combatir los estigmas sociales y posicionar la salud hormonal y metabólica de las mujeres como una prioridad. ¿Qué establece esta iniciativa? A cargo de la doctora Teresa Ramos Arreola, titular del CNEGSSR, la campaña “Hablemos de menopausia. Antes y después, tu bienestar importa”, fue presentada en octubre de 2026 con el propósito de poner al alcance información, revisión médica, orientación y opciones terapéuticas a mujeres que estén viviendo esta etapa. Además, viene acompañada de un paquete de medidas institucionales que incluyen: Una inversión de 18 millones de pesos para adquirir tratamientos hormonales destinados a mujeres sin seguridad social La capacitación de mil profesionales de la salud en el primer nivel de atención para el diagnóstico y seguimiento clínico oportuno La elaboración del primer Lineamiento Técnico Nacional para homologar la atención de la perimenopausia y la menopausia en el sistema público La declaración oficial del Día Nacional de la Salud en la Menopausia el 18 de octubre Las autoridades también anunciaron que la campaña se mantendrá activa durante todo el año, publicando contenidos educativos cada día 18 del mes centrados en “mitos y realidades”, además de difundir material en fechas conmemorativas sobre salud cardiovascular, ósea, metabólica, mental, sexual y derechos de la mujer. ¿Cómo afecta la menopausia la salud pública y la vida de las mujeres en México? En México, se estima que entre 20 y 24 millones de mujeres viven o han transitado alguna etapa del climaterio o la menopausia. La mayoría enfrenta esta etapa sin un diagnóstico formal ni acompañamiento médico adecuado. De acuerdo con el estudio “Efectos de la transición a la menopausia en la participación económica de las mujeres en México”, elaborado por UNFPA México y la organización SinReglas, únicamente el 42% de las mujeres que buscan atención médica considera haber recibido un tratamiento o apoyo efectivo. Según la misma investigación, el 84% de las mujeres experimenta síntomas significativos como: bochornos, cansancio extremo, cambios de ánimo, problemas de concentración o “niebla mental” y alteración del sueño o insomnio. Durante esta etapa, las mujeres enfrentan disminución estrogénica, lo cual incrementa la vulnerabilidad metabólica, cardiovascular y ósea. Además, el riesgo y la tasa de mortalidad por padecimientos cardíacos se triplican, al mismo tiempo que aumenta la susceptibilidad a la hipertensión, la diabetes y la osteoporosis. La desinformación, el tabú y falta de compromiso provocan que muchas mujeres enfrenten este proceso en aislamiento, provocando sentimientos de tristeza, frustración y desorientación ante la falta de empatía o información clara en sus entornos familiares y comunitarios. Hay que entender que todos estos síntomas afectan su desempeño en el trabajo o en actividades cotidianas, incluso deciden ocultarlo por temor a ser percibidas como menos capaces o hasta sufrir discriminación por su edad. Eso sin mencionar que el 57.4% de las mujeres debe pagar de su propio bolsillo consultas privadas, medicamentos y estudios de laboratorio ante la falta de cobertura suficiente en el sector público. No todas las mujeres tienen los medios para acceder a estos servicios, pues enfrentan una brecha salarial de género de hasta 30% respecto a los hombres.

México ha dado un paso clave al declarar la menopausia como prioridad de salud pública. La Secretaría de Salud de México, a través del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Sexual y Reproductiva (CNEGSSR), anunció que la nueva estrategia busca reconocer las necesidades de las mujeres en etapas vitales, combatir los estigmas sociales y posicionar la salud hormonal y metabólica de las mujeres como una prioridad.

¿Qué establece esta iniciativa?

A cargo de la doctora Teresa Ramos Arreola, titular del CNEGSSR, la campaña “Hablemos de menopausia. Antes y después, tu bienestar importa”, fue presentada en octubre de 2026 con el propósito de poner al alcance información, revisión médica, orientación y opciones terapéuticas a mujeres que estén viviendo esta etapa.

Además, viene acompañada de un paquete de medidas institucionales que incluyen:

  • Una inversión de 18 millones de pesos para adquirir tratamientos hormonales destinados a mujeres sin seguridad social
  • La capacitación de mil profesionales de la salud en el primer nivel de atención para el diagnóstico y seguimiento clínico oportuno
  • La elaboración del primer Lineamiento Técnico Nacional para homologar la atención de la perimenopausia y la menopausia en el sistema público
  • La declaración oficial del Día Nacional de la Salud en la Menopausia el 18 de octubre

Las autoridades también anunciaron que la campaña se mantendrá activa durante todo el año, publicando contenidos educativos cada día 18 del mes centrados en “mitos y realidades”, además de difundir material en fechas conmemorativas sobre salud cardiovascular, ósea, metabólica, mental, sexual y derechos de la mujer.

¿Cómo afecta la menopausia la salud pública y la vida de las mujeres en México?

En México, se estima que entre 20 y 24 millones de mujeres viven o han transitado alguna etapa del climaterio o la menopausia. La mayoría enfrenta esta etapa sin un diagnóstico formal ni acompañamiento médico adecuado.

De acuerdo con el estudio “Efectos de la transición a la menopausia en la participación económica de las mujeres en México”, elaborado por UNFPA México y la organización SinReglas, únicamente el 42% de las mujeres que buscan atención médica considera haber recibido un tratamiento o apoyo efectivo.

Según la misma investigación, el 84% de las mujeres experimenta síntomas significativos como: bochornos, cansancio extremo, cambios de ánimo, problemas de concentración o “niebla mental” y alteración del sueño o insomnio.

Durante esta etapa, las mujeres enfrentan disminución estrogénica, lo cual incrementa la vulnerabilidad metabólica, cardiovascular y ósea. Además, el riesgo y la tasa de mortalidad por padecimientos cardíacos se triplican, al mismo tiempo que aumenta la susceptibilidad a la hipertensión, la diabetes y la osteoporosis.

La desinformación, el tabú y falta de compromiso provocan que muchas mujeres enfrenten este proceso en aislamiento, provocando sentimientos de tristeza, frustración y desorientación ante la falta de empatía o información clara en sus entornos familiares y comunitarios.

Hay que entender que todos estos síntomas afectan su desempeño en el trabajo o en actividades cotidianas, incluso deciden ocultarlo por temor a ser percibidas como menos capaces o hasta sufrir discriminación por su edad.

Eso sin mencionar que el 57.4% de las mujeres debe pagar de su propio bolsillo consultas privadas, medicamentos y estudios de laboratorio ante la falta de cobertura suficiente en el sector público. No todas las mujeres tienen los medios para acceder a estos servicios, pues enfrentan una brecha salarial de género de hasta 30% respecto a los hombres.

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