Una década buscando justicia
Yanelli sufrió dos violaciones. La primera ocurrió en 2016 a bordo de un taxi. La segunda fue en 2017 en su propia casa, frente a su hija. Varios de sus agresores siguen libres.
La primera agresión
En junio de 2016, Yanelli Velazco tomó un taxi en Huauchinango, Puebla, para regresar a casa después de trabajar. En el viaje, dos sujetos abordaron el vehículo y le pidieron al conductor desviarse del camino. En una zona alejada, tomaron turnos para violarla.
Un día después, Yanelli denunció el acto ante la Fiscalía de Puebla, donde fue revictimizada, así como acostumbran las instituciones de seguridad y “justicia” en México. Luego de presentar la denuncia, Yanelli fue amenazada, le exigían retirar la demanda.
La segunda agresión
En octubre de 2017, dos hombres ingresaron al domicilio de Yanelli y la violaron enfrente de su hija. Fue golpeada, le tomaron fotos y la amenazaron de muerte si no dejaba de insistir con la denuncia anterior.
“Te dijimos que quitaras la denuncia, hija de tu **** madre, y no hiciste caso”, le dijeron. Además, le escribieron la palabra ‘p*ta’ en el pecho con una navaja. Tras la agresión, Yanelli perdió la visión de uno de sus ojos y la audición en el oído izquierdo. Yanelli acusó a la Fiscalía de Puebla de haber filtrado sus datos después del primer ataque y así fue como los agresores supieron en dónde vivía.
Una década después
Desde entonces, diez años después, solo han sido detenidas dos personas. Una relacionada con el primer caso, el del taxi, y otra persona por el caso de 2017, que tuvo lugar en el domicilio de Yanelli. El resto siguen libres.
Una historia de impunidad
“No es una historia de terror, es una historia real donde no hay monstruos, solo ineficacia e impunidad”, dijo Yanelli Velazco. Ha pasado una década, existen pruebas de todo tipo, denuncias y, aún así, los agresores siguen libres en complicidad con la Fiscalía.
¡Justicia para Yanelli!