¿Pagarías por encontrar el amor? Así operan las agencias de matchmaking en México
Al estilo Dakota Johnson en la película Materialists (2025), las agencias de ‘matchmaking’ que prometen transformar tu vida amorosa, acercarte a conexiones más profundas y auténticas, y ayudarte a trabajar en tu inteligencia emocional, son un fenómeno muy real en México. Así es cómo han logrado darle la vuelta al negocio del amor.
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Los primeros registros del ejercicio de matchmaking en la historia se remontan desde hace más de 2000 años. Aunque no existe un año único o exacto en el que se haya inventado este oficio, se sabe que es una práctica que se originó de manera independiente en múltiples civilizaciones antiguas, como en la Antigua China, Antigua Grecia y hasta comunidades judías.
Solo que no existía con el nombre de ‘matchmaking’, las personas que se dedicaban a este oficio eran popularmente conocidas como “casamenteras”, “celestinas” o “chaperonas”.
En la actualidad, acceder a un servicio de una matchmaker es tan sencillo como suscribirse a una plataforma de streaming, pero tan complicado como prepararse para una entrevista de trabajo (pero no te preocupes, rechazarte no es una opción). Los requisitos iniciales implican llenar un formulario con tus datos personales: desde tu nombre y edad, hasta tu peso y estatura.
Luego, se te asigna una matchmaker para entrevistarte y conocerte. Las entrevistas normalmente consisten en definir qué tipo de soltero o soltera eres, cómo es tu estilo para relacionarte, conocer tus traumas de la infancia o adultez, cuál es tipo de apego y tu lenguaje de amor. Dependiendo de la membresía qué elijas, puedes obtener de 2 hasta 6 citas, más una asesoría básica de lo que debes y no debes hacer en una primera cita. (Algunas agencias ofrecen asesoría en temas de comunicación o imagen).
Pero el servicio no acaba ahí. Por cada cita que tengas, podrás recibir retroalimentación y podrán brindarte seguimiento personalizado durante todo tu proceso. (Incluso decirte qué haces bien o mal al momento de ligar). 8 de cada 10 personas responden que sí al momento de decidir si quieren volver a salir con la persona con la que fueron emparejadas, un porcentaje de efectividad cercano al 82%, de acuerdo con Verónica Pérez, fundadora de la agencia Fábrica de Parejas.
Para Verónica Pérez, entender el amor en la era moderna implica dejar atrás las ideas que tenemos como que es un asunto de azar o parecido a un cuento de hadas. “El amor ha dejado de parecerse a las películas románticas”, señala en un reportaje de la periodista Cinthya Sánchez para Milenio. Ahora, se trata de un proceso profundo que requiere autoconocimiento, ser realista y, sobre todo, ser congruentes con lo que buscamos y lo que ofrecemos.
Con más de 10 años de experiencia presentando personas afines, Verónica creó ‘Fábrica de Parejas’ en 2023 con un equipo de psicólogas, mercadólogas y expertas en imagen, para ofrecer algo que todas las personas buscan: no quedarnos solos.
Años atrás, ya había pasado por un negocio similar: Seis Grados, la primera agencia de matchmaking en México fundada en 2008. Fue ahí donde comenzó a entrevistar a hombres y mujeres que estaban cansados de las relaciones fallidas en su vida como un trabajo de tiempo completo.
Cuando de repente tuvo una revelación: “¿Y si el problema de las agencias de citas era que seguían concentrándose en encontrar personas compatibles sin ayudarles primero a entenderse a sí mismas?”. Esa inquietud se convirtió en un proyecto, y ese proyecto se convirtió en un emprendimiento.
Como Fábrica de Parejas existen muchos. En España está Lazo, la mayor agencia matrimonial Alcanda para los altos directivos y ejecutivos, en Estados Unidos está The Matchmaking Company con un equipo nacional de hasta 150 personas. Se estima que en México existen al menos 10 agencias formales y especializadas en el matchmaking.
Muchas personas creen que estas agencias te venden amor, pero lo que hacen es ofrecerte posibilidades, tiempo, escucha y una selección personalizada cuando ya no sabes qué camino seguir. Pero como dice la periodista Cynthia Sánchez: “En el fondo, las agencias de matchmaking funcionan como una especie de bolsa de valores emocional. Todos llegan creyendo que valen más. A veces convencen, a veces no”.