“La desesperanza no es una opción”: Lecciones que nos llevamos de la visita de Angela Davis y Gina Dent en la UNAM
La protesta, la lectura y la denuncia colectiva se unieron en una tarde del 26 de agosto en la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM en el marco de la FILUNI 2026, al presentar por primera vez en México el más reciente trabajo colaborativo de Angela Davis, Gina Dent, Erica R. Meiners y Beth E. Richie en ‘Abolicionismo, feminismo, ¡ahora!’, con la presencia de Angela y Gina. Sin embargo, su visita nos dejó una reflexión más profunda: ¿por qué seguimos pensando que la única forma de justicia viene en forma de castigo?
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Entre ovaciones, pancartas, una fila de más de 10 horas y una protesta estudiantil de 20 minutos que precedió el evento, Angela Davis empezó el diálogo de la siguiente manera: “Estoy sumamente impresionada por la energía y me descubro deseando que podamos aprovecharla para impulsar un cambio real, para poder poner fin a las prisiones, para poder abolir el capitalismo y para poder terminar el feminicidio aquí en México”.
La protesta, iniciada por un grupo de jóvenes, denunciaban a la UNAM como una institución ‘criminal’ y ‘paramilitar’, haciendo referencia a los casos de Arturo Lugo “Shevek”, exalumno de FES Aragón que fue detenido y violentado por participar en una organización estudiantil, y a Rosa, Vanesa, Viridiana, María Elena, Mónica, Valeria y Ana Laura, las 6 reclusas que murieron en el penal de Santa Martha Acatitla hace unos meses.
Como respuesta, las doctoras Rosa Beltrán y Amneris Chaparro Martínez, quienes se encargaron de presentar únicamente a Angela Davis (sin hacer mención a su pareja, colega y coautora del libro, Gina Dent), destacaron que este evento era la suma de los esfuerzos de muchas personas que trabajaron detrás para hacer posible la visita.
El mensaje inicial era claro: visibilizar los casos de impunidad que se viven en el país frente a una de las grandes referentes del abolicionismo penal, como lo es Angela. Pero el error fue reducir la protesta como un enfrentamiento entre “hombres vs mujeres”, tal como lo hizo la moderadora Amneris Chaparro, al confrontar al protestante con la frase: “Un vato no me va a decir qué hacer”.
A eso se le sumaron quejas y consignas de la audiencia como “macho” o “este no es tu espacio”. Sin embargo, la realidad es más compleja: el derecho a protestar no cancela la oportunidad de escuchar a tu intelectual favorita, ambos pueden (y deben) coexistir.
5 lecciones que nos llevamos de la visita de Angela Davis y Gina Dent
- Los espacios de resistencia no siempre se ven igual
Frente a los hechos acontecidos, es importante recordar que manifestarse y pensar colectivamente nunca son actos opuestos, sino complementarios. La resistencia no ocurre únicamente mediante la consigna. Crear espacios de escucha activa, exigir justicia y cuestionar las prácticas cotidianas tienen lugar en el mismo escenario. Ahí es cuando se convierte en un acto de resistencia.
- Dejar las voces individuales para construir un pensamiento colectivo
A través del proceso de escribir Abolición, feminismo, ¡ahora!, Gina Dent explicó que todas las autoras involucradas lograron desarrollar una sola voz colectiva en lugar de mantener posturas separadas. Si bien, es difícil dejar de lado las voces individuales y las posturas separadas, ninguna de ellas se limitaron a repartirse secciones, sino que lucharon por que cada párrafo reflejara, con la mayor precisión posible, lo que cada una de ellas quería expresar.
- Leer para entender
Angela Davis recuerda que todos los años de su vida los ha dedicado a la lectura, y que si no fuera por los libros, no podría imaginar una vida completa. Aún así, tanto Davis como Dent son conscientes que no todas las personas tienen el mismo acceso a la lectura, y no todas las personas utilizan la lectura para radicalizarse. En esa misma línea, Dent destacó que muchas personas redescubren la lectura al ser encarceladas, ya que no tienen acceso a ese intelectualismo en sus vidas libres. “Tal vez los libros no resolverán todo, pero detenernos, leer y tratar de entender nos ayudará como académicas, como escritoras, como feministas, como pensadoras y pensadores”, señaló.
- El poder como herramienta horizontal
Hoy más que nunca, las palabras de Angela Davis resuenan con su audiencia: el verdadero cambio social no consiste simplemente en que las mujeres u otros grupos históricamente marginados ocupen espacios de autoridad dentro de las estructuras de poder. La crítica a las estructuras de poder no finaliza al señalar a las instituciones, sino al cuestionar el poder cuando ocupamos espacios de autoridad, dirección o toma de decisiones dentro y fuera de la academia. “Tenemos que aprender a pensar de manera más complicada, pero en ocasiones ello implica tener que pensar de manera más simple”, agregó Davis.
- La desesperanza no es una opción
Al hacer la pregunta ‘¿qué podemos hacer en estos tiempos donde tenemos antifeminismo, campañas antigénero, y gobiernos fascistas?’, Angela Davis lo mantuvo sencillo: “la desesperanza no es una opción”, haciendo énfasis en que el primer trabajo del activismo radical es generar esperanza y persuadir a la gente de un mundo mejor es posible. Recuerda que, desde sus 11 años, involucrarse a movimientos sociales en un entorno donde todo parecía ser desesperanza, nunca dudó de que las cosas serían diferentes algún día. Hoy, su lucha está atravesada por el genocidio que se vive en Palestina, el gobierno de Donald Trump y el sistema carcelario como única forma de justicia, pero sin nunca bajar la guardia. “Tenemos que practicar todos los días escucharnos mutuamente, tomar tiempo al tiempo requerido para aprender y sentir comodidad al sentir sentir incomodidad”, finalizó Davis.