Curandera, guía espiritual y defensora de la medicina natural: Esta es la historia de la Abuela María Us

Cuando María comenzó a aprender sobre medicina natural, no sabía que ese don iba a convertirla en una figura representativa entre el pasado ancestral de Guatemala y los desafíos de la medicina del presente. Hoy, está decidida a mantener vivo y compartir ese don con las nuevas generaciones. 

La curandera de Comalapa 

Aunque actualmente reside en el corazón de San Juan Comalapa, Chimaltenango, la historia de la Abuela María Us comienza en las tierras de Macalajau, San Miguel Uspantán, Quiché. Allí, su padre, Us Hernández, le enseñó los secretos de la tierra a sus 7 años.

Us Hernández era un promotor de salud, agricultor y uno de los siete catequistas beatificados por la Iglesia católica. En sus tiempos libres, curaba a la gente con plantas medicinales, como la verbena, una medicina ancestral y milenaria, así como el romero, la ruda y la flor de muerto. Fue él quien le enseñó cómo cuidar la tierra, cómo usar la medicina natural y cómo respetar y cuidar a la madre naturaleza. 

Sin embargo, la tragedia marcó su juventud. El 21 de noviembre de 1980, unos hombres encapuchados asesinaron a su padre cerca de su casa. María tenía solo 15 años cuando tuvo que huir de la violencia del conflicto armado interno, buscando refugio en las montañas de Sololá. Fue en ese exilio donde conoció a su esposo, Juan Tuyuc, con quien formó una familia de seis hijos y vivió por una década antes de establecerse finalmente en Comalapa.

Han pasado más de 50 años desde que ha dedicado su vida a cuidar bosques, a defender el acceso de las mujeres a la tierra y atender cientos de personas en su casa. 

Defensa de las mujeres y la tierra

Además de curandera y guía espiritual, María se ha formado como una activista ejemplar. Actualmente, dirige la Asociación para el Desarrollo Integral de la Mujer del Área Rural (ADIMAR), de la cual es una de sus fundadoras. Una organización comunitaria de mujeres mayas en Guatemala que promueve los derechos de las mujeres, la soberanía alimentaria y la defensa de la tierra. 

En 2003, tras una dura lucha contra la negación histórica de derechos, logró que mujeres campesinas obtuvieran acceso a tierras en Patulul, Suchitepéquez. Además, lleva dos décadas protegiendo bosques en Sololá, consciente de que el calentamiento global está alterando los ciclos vitales del país. 

Hoy, desde su pequeño huerto en Comalapa, la Abuela María continúa cultivando jacaranda, jengibre, eucalipto y chilca, convencida de que la mejor medicina está en casa.

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