El movimiento 4B ha evolucionado hacia el 6B4T: ¿En qué consiste el movimiento feminista surcoreano?
No al matrimonio heterosexual, no a las citas, no al sexo y no a la maternidad: con esas cuatro negativas inició un movimiento feminista en Corea del Sur que convirtió el rechazo en resistencia frente a la violencia de género sistémica. Pero lejos de acabar ahí, este movimiento ha sido el punto de partida para transformar la vida de muchas mujeres que buscan la independencia, liberación y autonomía, hasta dar origen a lo que se conoce como el 6B4T.
Si bien Corea del Sur es popular por sus grandes avances tecnológicos, sus aportaciones a la cultura pop con el éxito global del K-Pop y su desarrollo económico, nada de esto ha ido acompañado de avances en igualdad de género.
Hasta la fecha, el país sigue teniendo la brecha salarial de género más amplia de la OCDE, con mujeres que ganan entre un 31% y un 37% menos que los hombres. Las mujeres continúan enfrentándose a nuevas formas de violencia física y digital, como la instalación masiva de cámaras ocultas en baños públicos, vestidores, hoteles e incluso escuelas para grabar a mujeres sin su consentimiento y distribuir el material en sitios porno. A esto se suma una presión abrumadora para cumplir con estándares rígidos de belleza, como tener piel clara, ojos grandes y alcanzar la delgadez extrema.
La lista sigue, y es exactamente ese entorno asfixiante el que ha llevado a muchas mujeres a considerar que la única salida para su dignidad y supervivencia es el separatismo total, propuesto por el movimiento 4B.
Desmenuzando el movimiento
Los cuatro principios fundamentales provienen del prefijo coreano bi, que se traduce en: no. Es decir: Bihon (no al matrimonio heterosexual), Bichulsan (no a la maternidad o el parto), Biyeonae (no a las citas con hombres) y Bisekseu (no a las relaciones sexuales con hombres). Categorías que suelen poner a las mujeres en una posición de subordinación frente a los hombres.
Sin embargo, la violencia se extiende hacia otros ámbitos, por lo que no fue difícil agregar nuevos principios al movimiento. Es entonces cuando la independencia económica entró al chat.
Para formar el 6B, se sumaron dos mandamientos adicionales a los cuatro originales:
- Bisobi: El boicot a productos de empresas misóginas o que explotan la imagen femenina
- Bidopbi (o Bidobby): El compromiso de las mujeres de ofrecer ayuda mutua y apoyo económico, creando redes de seguridad fuera del modelo familiar tradicional
El componente 4T introdujo el prefijo tal, que significa “deshacerse de” o “escapar”. Y se ve así:
- Tal-corset: Rechazo a los estándares de belleza rígidos, como el maquillaje y la cirugía estética
- Tal-fandom: El rechazo a la adoración e idolatría de figuras masculinas (como en el K-Pop)
- Tal-Otaku: El rechazo a la cultura del anime que hipersexualiza a las mujeres
- Tal-religión: El abandono de las religiones patriarcales
Resistencia, soberanía y comunidad
Con el paso de los años, el movimiento se ha ido extendiendo a regiones como China, Estados Unidos y otros. Aunque en México no ha surgido un movimiento que tome estos principios, cada vez se habla más de estas prácticas.
En los últimos años ha logrado:
- El cierre de plataformas que facilitan la violencia digital como SoraNet, un sitio de pornografía no consensuada que distribuía videos grabados con cámaras ocultas y promovía agresiones grupales
- La legislación del aborto en Corea del Sur
- El control de sustancias peligrosas como el ácido clorhídrico tras ataques de ácido contra mujeres, logrando que el Ministerio de Medio Ambiente bloqueara la venta en línea de altas concentraciones de esta sustancia
- Ha visibilizado la epidemia de cámaras ocultas, el acoso laboral y violencia feminicida
- Se ha convertido en un modelo de autodefensa pacífica para mujeres en otros países, quienes ven en el 4B (y ahora, 6B4T) como una forma de afirmar su agencia ante retrocesos en derechos reproductivos
Y a pesar de que se enfrenta a una fuerte polarización política, el movimiento ha logrado avances significativos en la protección y concientización de los derechos de las mujeres, otorgándoles la oportunidad de recuperar la soberanía sobre sus cuerpos e imaginar una vida donde su valor no se mida por su capacidad de servir al hombre o al Estado.